viernes, 10 de junio de 2011

Anestesiar a la masa

Decía Ghandi que un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él. Sin embargo, parece que la Policía no ha debido entenderlo así, cuando esta mañana, nos hemos levantado con la noticia de que habían desarticulado a la cúpula de Anonymous en España.

No deja de ser otro síntoma del cambio que está experimentando la sociedad. Ya no hablo sólo del 15-M o de Anonymous, si no del hecho de que, con el tiempo, el poder ha vuelto a su auténtico y legítimo dueño: El pueblo.

Atrás quedan los tiempos en los que el enemigo del sistema, que beneficia a unos pocos en detrimento de una multitud silenciosa (ahogada por el propio sistema que acalla a aquellos que más necesitan hablar), era fácilmente identificable. Ahora, la policía, los políticos, los medios, y los defensores de esta estructura caduca, ven con pavor que el enemigo se ha transformado en una masa compacta, heterógenea, y con una fuerte identidad propia que va mucho más allá del reconocimiento público de una figura.

No se puede descabezar al pueblo, pero sí se le puede anestesiar. A los gritos de "putos perroflautas" procedentes de personas que, irónicamente, en muchos casos, no pretenden aspirar a más que lamer las botas de aquellos que les dicen que cobrarán menos y que tendrán que apretarse el cinturón (mientras sus señorías siguen viajando en Premium para asistir a las reuniones en Bruselas) se les suma ahora los bandazos desesperados de quienes ostentan un poder tambaleante apoyado en los mensajes de aquellos medios (no todos) que pretenden desprestigiar a una masa invisible con el recurso del insulto fácil y la neurona pequeña, obviando que, aquellos a los que ahora insultan, son los que también les dan de comer.

Y es que, como decía Eduard Punset, es hora de cerrar la Transición de una vez y dar paso a una democracia mejor. Quizá no veamos el cambio en un año, ni en dos, quizá sea en diez. Pero no hay duda, de que la masa está despertando, y que, a pesar de los notorios esfuerzos por parte de aquellos en el poder, el mensaje está claro y está llegando incluso más alla de España:


Y cuando la bola de nieve echa a rodar, es imparable. El cambio llegará, y se producirá, y cuando aquellos que gritaban "putos perroflautas" a una masa compuesta por gente con estudios, gente en paro, gente que sólo busca un mañana mejor... se den cuenta del cambio, comprenderán que se han quedado fuera de un sistema en el que estará prohibido obedecer sin pensar. En el que estará prohibido ser oveja y danzar al libre albedrío de los pastores de siempre, a los que no le importa nada que no sea ellos mismos.

Si he empezado con una frase de Ghandi, justo es terminar con otra: La violencia es el miedo a los ideales de los demás.

4 comentarios:

  1. si continúan sin querer ver lo que está pasando acabarán ciegos. estoy convencido de que esto es imparable, tardará más o menos pero conseguiremos que las cosas cambien

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  2. Aparte de estar de acuerdo en todo, quiero señalar que los "perroflautas" reales que también hay en el movimiento 15M y DRY, son personas, con el mismo derecho a voto y demás libertades que los parados, personas con o sin estudios, etc...

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  3. Totalmete de acuerdo con el artículo y los comentarios anteriores. Yo también soy un llamado 'perroflauta', con estudios y trabajo. En mi caso particular, y el de muchos otros, me gusta ser diferente para mostrar mi repulsa a un sistema que nos trata como autómatas, aunque me considero una persona normal y corriente, como cualquier otro. Casi todos los 'perroflautas' que conozco son personas muy solidarias, que ejercen todo tipo de trabajos sociales... en realidad todos nos conoceis, nunca nadie en mi vida cotidiana me a etiquetado así. Es simplemente una defensa mediatica prolongada por sus embaucados. Una muestra más de la burda manipulación de un sistema corrupto que se defiende de quien lo cuestiona. Como todo en este movimiento sus mentiras se vulven contra ellos. Estos últimos dias la gente me ha demostrado que quizas ya no sea necesario distinguirme de la masa, estoy orgulloso de todos.

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  4. Uno de los inconvenientes para saber si estamos ante una democracia real, es la incapacidad de verla como algo que tiene un carácter gradativo.
    Esto impide en buena medida a muchas personas reconocer el deterioro alarmante de nuestra democracia.
    De la misma manera debemos plantearnos que la democracia es "el menos malo" de los sistemas políticos que conocemos, lo que implica a su vez que es algo francamente mejorable y que por tanto exige una revitalización constante para no acabar pudriéndose.

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