jueves, 9 de junio de 2011

El día para pasar página

La jornada de ayer fue la jornada del cambio que muchos estábamos esperando en el 15-M, tras una manifestación de unas 2.000 (otras fuentes manejaban 5.000) personas a escasos metros de las puertas del Congreso de los Diputados.

Twitter volvía a llenarse de los mismos mensajes que ya vimos tras el 15-M, cuando las acampadas comenzaban a tomar forma en diversos puntos de España. La jornada de ayer nos dejó tres detalles para el recuerdo:
  • Los antidisturbios quitándose el casco en medio de los aplausos de los manifestantes (y las inevitables comparaciones con la actuación de los mossos en Barcelona)
  • El "abuelo" de la revolución, un hombre de unos 80 años (y no 70 como creía yo ayer) que arengó a las masas y fue vitoreado en numerosas ocasiones
  • La refrenda, una vez más, de que este es un movimiento pacífico.
El día después nos trae la sensación de que hemos pasado página, de que las acampadas han dado paso a una nueva actividad. No en vano, en Valencia se dirigieron de manera espontánea a las Cortes, donde en estos momentos (a la 13:15 de la tarde) siguen siendo desalojados por la policía, que de una manera bastante discutible, deja pasar a aquellos que consideran "dignos" e impiden el paso a los que parezcan pertenecer a los "indignados", o la visita a la subdelegación del gobierno de Córdoba.

Esto es lo que hacía falta desde dentro del movimiento. Una actividad que, sin actores externos de por medio (como la lamentable actuación de Felip Puig y los Mossos), espolease de nuevo a una sociedad que tiene la mala costumbre de caer adormecida a las primeras de cambio.

Algunos ya proponían ayer acampar de nuevo frente al Congreso; opción que fue desestimada puesto que no era lo que se había acordado en la asamblea de Sol de la que salió la decisión de ir allí, pero quedó patente que los que creemos en este movimiento tenemos ganas de más. Es obligatorio no quedarnos estancados y seguir mirando hacia delante.

Aprendamos de lo que nos ha ido dejando el movimiento hasta este momento, de los aciertos (que los ha habido, y muchos) de las acampadas, y de sus errores (que también los ha habido), y apliquemos esas enseñanzas para hacer ver al resto de la sociedad que es posible pelear por una democracia mejor y no conformarse con medianías.

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