martes, 21 de junio de 2011

El peligro de adueñarse del movimiento

He visto con cierta preocupación este tweet de Democracia Real Ya (http://twitter.com/#!/democraciareal/status/83136422537740291) esta mañana, al hilo del ya archiconocido referéndum previsto para el próximo 15 de octubre.

Y no porque no lo entienda, ni mucho menos. Estoy totalmente de acuerdo en que es importante asegurarse del origen de una iniciativa así para evitar sabotajes al movimiento por fuentes externas. Lo que me preocupa es que, precisamente por la horizontalidad del movimiento, cualquiera puede crear su propia iniciativa (¿por qué no matar 300 conejitos blancos, cual espartanos, el próximo día X como protesta?), si no porque conlleva un debate que tarde o temprano puede salir a la superficie y que puede ser de lo más escamoso si no estamos preparados de antemano: la necesidad de tener un cierto nivel de verticalidad en el 15-M.

Si aceptamos que el movimiento es horizontal (algo que creo que todos damos por sentado) tenemos que aceptar entonces que las iniciativas pueden surgir desde cualquier lugar (como está siendo el caso), pero eso, en consecuencia, nos lleva a tener que preguntarnos por la legitimidad de la iniciativa en cuestión, lo que quiere decir que, en cierto modo, estamos dándole verticalidad oficiosa al movimiento al esperar la reacción de organismos/sociedades/personas concretas a dicha iniciativa.

Eso nos lleva al siguiente punto, si el movimiento es horizontal, podemos ser blanco relativamente fácil de iniciativas cuyo carácter sea puramente saboteador, y, de nuevo, sin cierta verticalidad, es imposible que alguien diga "no, esto no vale".

Si nos movemos en la horizontalidad, tenemos que recurrir a las asambleas y consensos de mayorías para apoyar las propuestas que vayan surgiendo, lo que ralentiza al movimiento de manera sensible, hasta tal punto que, a este ritmo, no seremos nosotros quienes veamos el cambio, si no nuestros hijos (o los hijos de nuestros hijos). Y aunque políticamente sea mucho más correcto, es evidente que presenta un problema de fondo (la lentitud) que puede llevar al desgaste de los que participan en el movimiento por puro tedio.

Si nos movemos en la verticalidad, tenemos que enfrentarnos entonces a tener que pasar el visto bueno de un grupo selecto de personas (lo cual no es necesariamente mejor que la anterior situación) y a la posibilidad de que ideas brillantes sean desacreditadas por falta de criterio por los que toman dichas elecciones.

Por ello, es necesario, en mi opinión, que tarde o temprano comencemos un debate en el que decidir cómo organizarnos para que el movimiento, aunque horizontal, pueda estar perfectamente blindado a iniciativas externas de espíritu saboteador pero pueda permitir una integración fácil de nuevas ideas que sirvan para dar mayor amplitud a un 15-M que si bien ya ha demostrado estar en muy buen estado de salud, todavía necesita ir un paso más allá.

3 comentarios:

  1. Una buena forma puede ser como se ha hecho en Islandia para seleccionar a los ciudadanos que ayudan a la redacción de la nueva Constitución. Mayor de 18 años y ser apoyado como mínimo de 30 personas. A partir de ahí se podría escoger a personas de todos los estados socio-político-económico (i.e. parados, jubilados, estudiantes, trabajadores, de distintos niveles económicos y signo político)

    Y por mucho que se quiera seguir en ambiente horizontal, con gran número de personas no funciona, como la anarquía como sistema político. Aunque al parecer en Ukrania hubo anarquías, pero a nivel de comunidades pequeñas...

    (ojo, hablo desde el nivel de mi ignorancia)

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  2. no es muy dificil meter a un miembro del cesid (o cesit ni se como se escribe XD)apoyado por 30 de sus compañeros en esa junta, quien dice 1 dice 30 de 30. tal vez deberia estar apoyado por 30 personas de su entorno familiar o gente que lo conozcan(vecinos, compañeros de trabajo, universidad...) esto tal vez dificultaria un poco infiltraciones... aunque claro se pierde la colaboracion de gente muy cañera considerados demasiado frikis hasta por su madre XD (mi caso por ejemplo)no se, no soy ningun lumbreras pero aí queda la reflexion

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  3. Pues sí, la horizontalidad acaba siendo escasamente operativa, aunque más democrática que la verticalidad. Pero es necesario abrir el debate sobre este asunto y creo que ese debate es más urgente para el Movimiento que otros que pueden ser más trascendentales a priori. Hay que mantener este Movimiento y mantenerlo de forma no solo participativa, sino dinámica y operativa. Creo que el aval de un número de personas para un representante podría ser una solución, como apunta Ángel en su comentario. Por otro lado, a mi me preocupa la imagen. En mi ciudad, Badajoz, aún sigue la acampada y ahí existe gente que vive cómodamente en los sillones, que ha encontrado un lugar de vacaciones, dando una imagen distorsionada de un Movimiento del que parecen apropiarse, para regocijo de quienes lo desprecian. Tal y como está aquí no me gusta la cosa, porque hablas con mucha gente que sintoniza absolutamente con los postulados del 15-M y no ven con buenos ojos esta situación que, hoy por hoy, constituye una rémora y un arma estupenda para el desprestigio, además de que la gente se satura y se pierde poder mediático, que también hace falta ¿cómo vamos a sumar voluntades así? No sé qué ocurrirá en otras ciudades como la mía, pero aquí la cosa está así. Algunos dirán que mi postura es retrógrada, que hay que ser tolerantes, pero la autocrítica, algo que echamos en falta en la clase política, debería ser como cepillarse los dientes, a diario. Y parece que en algunos sitios no la hay. Si no se revisa el recorrido realizado con sentido crítico comenzamos con un debate endogámico muy, muy poco práctico. Y el Movimiento se debilita, al menos en provincias. Tal vez esta segunda cuestión sea fruto de esa horizontalidad como dogma. Y para dogmas ya tenemos muchos en la economía y la política oficiales ¿no luchamos contra eso?

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