lunes, 20 de junio de 2011

La caverna democrática y el estado del "bienestar"

El tema del día es, sin duda, las manipulaciones mediáticas que estamos viendo. La llamada caverna mediática, en realidad, no es más que otro síntoma de una sociedad que con el paso del tiempo se está dejando carcomer a sí misma en la desidia y en una manipulación que ya parece no importar a nadie, salvo a los que hemos... "despertado" (al final esto de Matrix, salvando las distancias, no va a ser tan descabellado).

Pero seamos realistas, la caverna aquí no es mediática (eso, como mucho, en el fútbol, y esa es harina de otro costal), es democrática. Aquellos que ostentan el poder de una u otra manera sirven a sus propios intereses. Y en ninguna de esas agendas figura el 15-M (que se lo digan a Botín, que debió terminar con algún dolor de cabeza después de encontrarse a los indignados en su propia junta de accionistas, como los dos de los dos vídeos que acompañan a este artículo) salvo como atracción de feria u incómoda piedra en el zapato.


Si aceptamos que la democracia española no sirve al pueblo, si no a los propios políticos y banqueros, no es difícil entender que la cobertura de los medios, por lo general, no pase del aprobado justo (con muy honrosas excepciones de algunas cadenas de televisión y periódicos).

Ahora, los sindicatos (más de un mes después de que esto comenzara) vienen diciendo que el 15-M tiene muchas cosas en común con ellos. Faltaría más. Si no aparecen ahora, se quedan fuera de juego (aunque en realidad ya lo estén desde hace bastante tiempo), pero lejos de hacerlo para demostrar su apoyo incondicional al movimiento que ha surgido del pueblo y de los trabajadores (y parados) de este país, salen en plan gurú para decir que una nueva huelga general puede ser contraproducente. Como si alguien le hubiera preguntado a estos señores su opinión en estas lides.




No hay quien comprenda este despropósito si no es tirando hacia esos caminos más oscuros que no siempre queremos considerar, pero que por todos son conocidos. Aquellos que ostentan el poder suelen aferrarse a él, al precio que sea, especialmente cuando lo ven peligrar, y se cierran en banda a todo lo demás, tapándose los ojos y gritando "¡No te escucho!, ¡no te escucho!" con la vana esperanza de que el problema se vaya solo.

Es ahí, cuando no se produce el esperado resultado, cuando la democracia da paso al fascismo, el fascismo de la porra fácil y el insulto gratuito. El fascismo de los números vacíos y carentes de sentido cuando se está criticando a un sistema que hoy por hoy, falla desde su raíz más esencial y que está resultando ser experto en la represión moderna del primer mundo.

Como aquí eso de atropellar a los manifestantes, ejecutarles en medio de la calle y bombardearles no está bien visto (todavía), a diferencia de en otros países, nuestros "gobernantes" optan por esta otra guerra. La guerra de la información sesgada y el insulto gratuito (España seguramente pasa por ser ahora mismo uno de los pocos países demócratas en los que se insulta a sus propios ciudadanos a la cara), la guerra que durante años han controlado como han querido.

La guerra en la que ahora hay un nuevo actor de la información que escapa a su manejo: las redes sociales.

1 comentario:

  1. Muchos tertulianos indignados, con los indignados, Conceden a regañadientes, y a toro pasado, que bueno que sí, "que algunas de las exigencias, deben ser tenidas en cuenta, pero ...¡que funden un partido político, a fin de ser como los demás! Y así, ya con más de lo mismo se sacan de encima la enojosa cuestión. En el sinsentido de los reprobados, está el suyo "y no quieren darse por enterados". Se lamentan. Tristemente, se lamentan ¡pobrecicos!

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