lunes, 13 de junio de 2011

La falsa victoria de los perdedores

Es inevitable, que diría el Agente Smith. Teníamos que pasar por este punto que estamos atravesando desde ayer por la tarde. Con el desmantelamiento de la mayoría de acampadas, aquellos de insulto fácil y dedo acusador (España es el país del Te lo dije por excelencia) están acudiendo a recoger los fragmentos de su propio trofeo, bajo la falsa percepción de haberse alzado triunfadores. "Esto no es más que una pataleta" ha llegado a decir alguno por las redes sociales.

Echando la vista atrás, hay que reconocer que los que quieren acallar a este incómodo movimiento han sabido jugar sus cartas, utilizando el estrepitoso ridículo internacional de la Policía anunciando la desarticulación de la "cúpula española" de Anonymous para desviar la atención en un fin de semana que ha estado marcado por los empujones y los gritos de aquellos que dicen proteger al pueblo, que intentaba manifestarse frente a los ayuntamientos para decir, una vez más, que estos políticos no nos representan.

Hemos visto todo tipo de actividades, desde cortes de calles y caceroladas, hasta el barrido de la clase política en Lleida, aderezados con un nuevo ejercicio de represión policial en la jornada del sábado en numerosos puntos de España.

Y a pesar de que en sólo 6 días volveremos a salir a las calles, algunos se empeñan en enterrar un movimiento que congrega cada vez a más personas y que está preparando nuevas actividades (como muchos veníamos reclamando) después de cuatro semanas de acampadas que, aunque útiles a nivel mediático, me hacen preguntarme si realmente hemos conseguido la cohesión que buscábamos y no una mayor fragmentación del movimiento al haber fomentado la creación de una enorme multitud de grupos minúsculos.

Mirando al horizonte, ¿qué nos trae de positivo el desmantelamiento de las acampadas? A primera vista, algo que quizá no resulte demasiado evidente todavía, será el realzamiento de la voz de la masa en lugar de una multitud de voces más individuales, de colectivos más especializados que, gracias a las acampadas, habían encontrado un hueco en el que reivindicarse, pero que, irremediablemente, volverán a un segundo plano para dejar de nuevo que la reclamación de una democracia real sea la cabeza visible del 15-M. Y aunque es posible que algunos se bajen del carro, desencantados por creer que el movimiento ya no les representa, hay una amplia mayoría que, desde la sombra, está deseando subirse.

Por ello, el próximo 19 de junio, hay que volver a salir a las calles, crear una nueva marea humana (ya hay más de 100.000 personas confirmadas en el evento en Facebook en el que se puede dejar constancia de la asistencia a alguna de las diferentes convocatorias para el próximo fin de semana.


Antes de terminar, un genial documental que ha salido hoy a la luz. Todos cuentan en el 15-M:


Decía Friedrich Von Logau, allá por principios del siglo XVII que Combatirse a sí mismo es la guerra más difícil; vencerse a sí mismo es la victoria más bella, y eso es lo que esta sociedad necesita hacer de una vez por todas. Cuando la bestia despierte, será imparable, y lo preocupante para los que nos desgobiernan, es que ya hay signos de que, como mínimo, se está desperezando.

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