domingo, 19 de junio de 2011

La voz de un pueblo enmudecido

Todos sabíamos que hoy iba a ser una piedra de toque para calibrar el estado de salud del movimiento. Estaba claro que los medios nos iban a dar poca cobertura (o ninguna) amparándose especialmente en lo sucedido en Barcelona.

Los incidentes, hasta el momento, han sido muy pocos y muy aislados. De hecho, sólo me ha llegado uno. Al parecer, alguien habría arrojado globos de agua a una unidad móvil de Intereconomía que, como resultado, se habría quedado sin sistema eléctrico.

Al margen de ese incidente (que no he podido contrastar), el 19-J está siendo una demostración no sólo de pacifismo, si no de democracia. Esta es la auténtica fiesta del pueblo. La gente está saliendo a la calle por miles en todo el país. No caigamos en la falsa sensación de que como no hay millones en Madrid no está teniendo éxito. Porque hay más de 60 ciudades en toda España en las que los indignados nos daremos cita para hacernos oír un día más.


El mensaje tiene que ser claro. Estamos aquí, desde el 15 de mayo. Y no nos vamos a ir hasta que tengamos una democracia digna que sí represente la voz del pueblo, y no a banqueros y políticos que han demostrado, durante años, mirar sólo por sus propios intereses.

Es el momento de levantarse del sillón y salir a la calle. No sólo porque el activismo se haga así, si no porque los debates políticos más intersantes están teniendo lugar en las calles y ciudades de toda España. Los medios (particularmente las cadenas de televisión, salvo honrosas excepciones) están haciendo oídos sordos o manipulando la información para servir los intereses de una fracción ínfima de la población.

Por todo eso, aunque no lleguemos a ver cifras oficiales de asistencia (en Madrid, según la organización, serían unas 50.000 personas en Neptuno), tenemos que tener claro que la única manera de llegar a nuestra meta es haciendo el camino nosotros mismos.

Quizá seamos los primeros en descubrir que a este capitalismo imperfecto le hacen falta grandes reparaciones. Desde luego, hemos sido los primeros en quitarles el velo a nuestros políticos corruptos. Aquellos que sabedores de su impunidad han contribuido a arruinar el país.

Por muchas mordazas que aquellos que no quieren oírnos nos puedan colocar, y por mucho que algunos periodistas hayan pasado de ser reporteros a ser tergiversadores de la realidad, nos haremos oír.

A fin de cuentas, lo único que queremos, es poder vivir con dignidad, sin tener que irnos a otros países para poder vivir como el resto de Europa.

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