viernes, 15 de julio de 2011

Cuando la burbuja explotó

 Ayer, como muchos otros, dediqué parte del día a ver el programa de la noche anterior de 59 segundos. En él, en principio, se iba a debatir sobre qué preocupa a los jóvenes de cara al futuro, y la mesa, a bote pronto, parecía prometedora, con las juventudes de PSOE y PP representadas, Democracia Real, ATTAC-España, y dos jovenes emprendedores: Pau Garcia-Milá y Antonio Ruano.

Y digo parecía, porque desde el minuto uno quedó clara cuál iba a ser la línea de juego de los representantes políticos. A los 3 minutos de programa surgió el tema del desempleo juvenil (que roza peligrosamente el 50%, como sabréis) de manos del representante del PP, que acusa al actual gobierno de no ofrecer suficientes oportunidades. Intervención a la que el del PSOE responde rápidamente quitándole hierro al asunto, diciendo que es algo que viene arrastrándose de generaciones anteriores, y que tenemos una generación que es la mejor formada de nuestra historia (aquí que cada uno entienda por mejor formada lo que prefiera) en la que los jóvenes con estudios superiores sólo tienen una tasa de desempleo del 11%.

Es una estadística de perogrullo, de aquellas que de cara a la galería sirven para hacerse la foto pero que transmite poca chicha. Por seguir con ese ejemplo, como comenté ayer, también podríamos decir que el 0% de los jóvenes emigrantes españoles está en paro, obviando que, evidentemente, tuvieron que irse del país porque no encontraban empleo. Y siguiendo por ese camino entramos en un peligroso sendero que se convierte mágicamente en el reflejo fiel de nuestra clase política actual. En 59 segundos no vi a dos personas (una de izquierdas y otra de derechas) expresando sus puntos de vista sobre el asunto. Si no a PP y PSOE haciendo su campaña electoral en un plató en el que el resto de invitados parecían simplemente decoración adicional.

Al desempleo le siguió la charla sobre la vivienda, las hipotecas y los desahucios (todo esto aderezado con más "y tú más" entre los representantes de PPSOE) mientras el resto de ponentes ofrecían opiniones, a mi modo de ver, mucho más coherentes y sensatas. Pero, lo que parece que pocos llegaron a ver, es que, bastaron poco más de 20 minutos para desviar, inteligentemente, el tema de conversación a un mal mayor, la economía. Ese mal impersonificable contra el que todos pueden cargar porque nadie lo va a defender, y que sirve para dar a la clase política un balón de oxígeno más que necesario.

Es cierto que la economía tiene mucho que ver en la actual situación. Pero, no nos engañemos, para que esa economía se desarrollase en España, los políticos fueron los que tuvieron que poner el abono para generar esa situación.

Sin embargo, el resto del programa se fue por la borda en cuanto los ponentes se enzarzaron en aquella charla sobre economía que sólo entiende una parte reducida de la población mientras PP y PSOE seguían con sus mensajes electorales.



Es obligado ver el corto "Españistán" de Aleix Saló, que cuenta de una manera sencilla y clara cómo hemos llegado hasta aquí:

En definitiva, cuando la burbuja explotó y abrimos los ojos, descubrimos que, después de todo, nada ha cambiado, ni en lo político (todavía), ni en lo económico. En algún punto en estas últimas semanas, hemos dejado a un lado el "estos políticos no nos representan" por el "es culpa de la economía" y nosotros, como bobos, nos hemos dejado llevar, a intentar luchar contra gigantes invisibles, como Don Quijote con los molinos...

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