lunes, 30 de mayo de 2011

La noche de la vergüenza

Ayer sucedió lo que, yo personalmente, no esperaba que sucediese. La acampada en Sol decidía quedarse indefinidamente. Un movimiento a todas luces, a mi juicio, equivocado.

Y es que las acampadas se han ido desinflando progresivamente y cada vez cuesta más identificarlas como parte del movimiento 15-M. Poco a poco las peticiones han ido desapareciendo, con la excusa de las asambleas de barrio (que por otro lado sí pueden tener un efecto real, siempre y cuando se utilicen para definir acciones de ámbito local, no para seguir añadiendo ladrillos a un castillo de naipes), dando paso a una autentica nación paralela en la que no todos participan. He dicho bien, no todos.

No en vano, ayer, en la asamblea de Acampada Sol (que es la que vengo usando como principal ejemplo), tuvieron lugar algunas escenas no sólo poco democráticas, si no de un marcado sesgo limitador. Me viene a la cabeza la intervención de un hombre, de mediana edad, que intentó explicar por qué, a su juicio, era el momento de recoger los bártulos y dar paso a nuevas actividades y propuestas.

Justo cuando acabó la intervención de esta persona, alguien (de la comisión de respeto, creo) cogió el micro para decir: "Por favor, a la hora de hablar procurad mantener siempre el mismo tono de voz, y no demos mitines". Condicionando y desautorizando de una manera gravísima una opinión que a todas luces era válida. Con más o menos apoyo, pero válida. Y es que todas las intervenciones anteriores y posteriores estuvieron dotadas de la misma variación en la voz (algo obvio y característico de nuestro propio idioma) sin que nadie dijera nada.

En muchas de las intervenciones a favor del no (que fueron disminuyendo a lo largo de la noche, por motivos obvios) siempre intervenía alguien de la organización clarificando que lo único que se estaba decidiendo era cómo y cuando se procedería al desalojo de Puerta del Sol.

Tampoco ayudó el encontrarnos con una comisión de comisiones, dando un surrealismo todavía mayor a una noche en la que, quedo claro, una vez más, que las asambleas sólo sirven para dar rondas de aplausos gratuitos y exaltar a la persona ante el micrófono.

Sin embargo, hay otras actividades dentro del movimiento 15-M que merecen toda la atención del mundo. Como el esfuerzo de grupos como 15 de mayo por cerrar un consenso de mínimos que guste a la mayoría de la población y definir la línea de actuación a seguir.

Una actividad que sí puede dar resultados reales, aun cuando el camino por recorrer siga siendo muy largo. Las acampadas quizá puedan volver al rumbo correcto, pero su imagen pública cada vez está más dañada. Y cuando queramos darnos cuenta, el lobo se habrá comido a las ovejas...

domingo, 29 de mayo de 2011

Cuando retirarse es una victoria

Hoy es el día clave. Muchas acampadas decidirán si continúan o no. Mi opinión, llegados a este punto, está clara. Es necesario disolverse y dar paso a iniciativas nuevas y frescas que ayuden a darle continuidad al 15-M.

La idea de las acampadas y las asambleas, por desgracia, es una idea condenada al fracaso cuando se aplica a gran escala. Es muy romántica la idea de poder escuchar a todo el mundo y formar estrategias con miles de personas. Pero en la práctica, es completamente imposible. Cada persona tiene su propia opinión sobre qué es prioritario sobre lo demás. Y no nos engañemos, alguien con un micrófono delante de una multitud expectante, quiere sentirse protagonista, convirtiendo las asambleas en poco más que rondas de aplausos sin ton ni son y resultados poco contrastables.

Por eso mismo, es el momento de dar paso a nuevas ideas. Dejar atrás esta iniciativa que, si bien tuvo mucho tirón inicialmente, se ha ido desinflando progresivamente, y a la que tan solo una actuación policial desmedida en Barcelona pudo devolver vida. Ahora hay que seguir abriendo nuevos caminos. Manifestaciones, explicaciones en los medios sobre los puntos del consenso de mínimos para poder lograr movilizar a una mayor parte de la población, y actividades que sirvan para dar a conocer la solicitud de una democracia real, sin posibilidad de ser influenciada por los deseos y aspiraciones personales de cada uno.

Las acampadas en sí mismas son insostenibles (al menos con el nivel de comodidad presente hoy mismo en ellas), puesto que la gente no va a estar donando desinteresadamente combustible, generadores eléctricos, etc, hasta el fin de los tiempos.

Aprovechemos este momento para dar el cambio, de otro modo esto sólo se quedará en una resurrección del movimiento hippy y el etiquetado de toda una generación como "perroflautas". Y ya hemos demostrado que somos mucho más que eso.

Intentar seguir por este camino sin perseguir nuevos cambios ni una mayor efectividad es la auténtica rendición.

sábado, 28 de mayo de 2011

Muerte por saturación de ideas

 De nuevo, quería hacer una reflexión muy personal. Después de las imágenes que nos llegaron ayer por la brutal actuación de algunos Mossos d'Esquadra (porque me niego a creer que todo el cuerpo sea así), hoy tocaba sacar la vara de medir para ver la respuesta al 15-M en las asambleas de los barrios.


La respuesta ha sido multitudinaria, como no podía ser de otra manera, bien por el efecto dominó de lo sucedido ayer, o por el simple interés de poder aportar el propio granito de arena de cada uno a un movimiento que busca cambiar la sociedad.


Sin embargo, lo sucedido ayer en Barcelona no debe servir de distracción de algo preocupantemente visible. El movimiento del 15-M está herido de muerte (a ojos de la opinión publica) por la notable desidia de las acampadas y aquellos que han hecho de las concentraciones su segundo hogar.

Es necesario replantearse qué objetivo cumple permanecer en la calle por el simple hecho de permanecer en la calle. No ayuda, en lo más mínimo, que cada día nos encontremos una lista de necesidades de algunas acampadas que hacen, cuando menos, plantearse a uno si no estamos construyendo entre todos una especie de hotel de cinco estrellas. Desde leche de soja (y colacao) hasta ordenadores, hemos visto pasar por delante nuestro todo tipo de peticiones, que me hacen pensar... ¿seguimos luchando por una democracia real?

Y la respuesta, en algunas de esas convocatorias, es dolorosamente clara: NO. Atrás han quedado las reivindicaciones y ha llegado el momento de la vergüenza colectiva.

Han tenido que llegar los Mossos d'Esquadra, porras de metal mediante, y con un conseller de dudoso honor como director de orquesta, para provocar que haya habido una actividad de presión social desde el 22-M. Parece que si no hay palos de por medio, no reaccionamos.

Y lejos de intentar aúnar esfuerzos, nos estamos dividiendo cada vez más. Ahora han llegado las asambleas de barrio, algo que, personalmente, recibía con mucho escepticismo. Y aunque la respuesta ha sido multitudinaria, los problemas no han tardado en surgir. Las quejas más recurrentes han sido: exceso de propuestas y lentitud para decidir. ¿No os suena de algo? Son las mismas quejas que tienen lugar en las acampadas.



Las asambleas de barrio, a mi modo de ver, tenían que haber sido una herramienta perfecta para transmitir el consenso de mínimos a la sociedad, y haber propuesto acciones locales que consigan aumentar el apoyo popular a un movimiento que se ha quedado sin identidad propia. Algo irónico, si tenemos en cuenta el motivo por el que originalmente salimos a la calle el pasado 15-M.

Las comisiones de espiritualidad, y el yoga, han sido también dos de los grandes culpables de los ataques que están recibiendo las acampadas. No en vano, en Puerta del Sol, proponía el gurú de espiritualidad, seguir a un revolucionario francés y adoptarlo como líder en el que inspirarnos para guiarnos.

Sin darnos cuenta, en el empeño de querer contentar a todo el mundo, las acampadas se han visto impregnadas por un tinte religioso y new age que genera poca atracción y repele a muchos. Dando paso a la elevación de falsos ídolos que, con el beneplácito de los que entienden la acampada como un fin y no como un medio, están destruyendo un movimiento que tenía la posibilidad de imprimir un cambio en la sociedad.




Pongamos cada cosa en su sitio. El movimiento del 15-M necesita actividades de presión social. Manifestaciones, charlas de concienciación, presencia en los medios, y sobretodo, un mensaje claro. Un consenso de mínimos al que no adherir más propuestas. Es la hora de dar las gracias a los que quieren crear Utopía y echarles a un lado, pues han parasitado un movimiento para transformarlo y moldearlo a su voluntad. Pero, la voluntad del pueblo no es la de ser guíados hacia el alcance de la meditación ni la de un cambio de sistema radical.

Si no somos antisistema, no pretendamos crear nuestro propio mundo. Si no representamos a nadie, no pretendamos que las acampadas ahora representen la voluntad del 15-M. Es necesario dar el siguiente paso y dejar atrás una etapa que, si bien edificante, está dejándonos ver que la fórmula está caducando a pasos agigantados. Sí, una asamblea de 10.000 personas levantando la mano y aportando opiniones es muy enriquecedora y muy impresionante, pero en la práctica, no produce resultados.

Es imposible contentar a todo el mundo. Las revoluciones no se hacen con el 100% de la aprobación del pueblo. Si no con su apoyo.

Las asambleas de barrio tienen que servir para aúnar a la sociedad con un consenso de mínimos, no para añadir todavía más propuestas. Es la hora de abrir los ojos, sacudirnos de encima el lastre que hemos dejado que voluntariamente se subiera a nuestra espalda, y caminar con paso firme en el largo camino que nos queda por delante.

viernes, 27 de mayo de 2011

La democrática brutalidad del Estado

Pensaba hacer una entrada diferente, hablando sobre las implicaciones de dejar que las acampadas se pudiesen ver influenciadas (y lideradas desde la sombra) por los autoproclamados líderes espirituales.

Sin embargo, eso tendrá que esperar a mañana. El día de hoy nos ha despertado con la noticia del brutal desalojo de Plaza de Cataluña, en Barcelona.La galería de imágenes y vídeos para la indignación es interminable y grotesca. Y es que, los Mossos d'Esquadra, se han empleado a fondo ante una multitud pacíficamente sentada en el suelo.

Desde intentos de atropello (vídeo), hasta una paliza incluso a periodistas (fijaos en el brazalete que pone "Premsa":

Y es que, amigos míos, así es la democracia en nuestro país, sin dejar de lado a nadie, aquí hay para todo y para todos. No sea que los violentos, armados, como el de abajo, decidan utilizar sus armas para arremeter contra el orden público al grito de "¡Somos pacifistas!":



A fin de cuentas, esta acción ha sido para limpiar la plaza, aunque haya que romper narices y utilizar pelotas de goma contra una multitud que sólo se ha limitado a sentarse en el suelo.

El vídeo del desalojo, por si alguien no lo ha visto:

 En definitiva. Hoy hemos visto cómo los políticos se han quitado la careta. Y desde la comodidad de su despacho, han ordenado que los Mossos empleasen toda su democracia contra un grupo de gente que lo único que pide pacíficamente es la posibilidad de tener una democracia mejor.

Por las imágenes y los vídeos, podemos ver que sí, que han sido democráticos, por recibir, ha recibido hasta un cámara de Antena 3, del programa Espejo Público (que ha hecho una cobertura sensacional, por cierto), que ha sido víctima de una pelota de goma. Sí, esas que dicen que no han usado.

Cuando la indignación se apodera de uno ante eso, es cuando entiende, más que nunca, por qué estamos indignados, y por qué buscamos una democracia mejor. Una democracia en la que por expresar tus ideas, no te curtan a palos. Porque eso, por desgracia, ya lo sufrieron nuestros abuelos. No podemos dejar que estos líderes políticos, más propios del Neolítico, sean los que guíen a esta sociedad. Así no.

Ahora, más que nunca, es el momento de demostrar pacíficamente en las calles, que la democracia que unos pocos nos quieren imponer, no nos sirve. A fin de cuentas, nosotros también podemos ser brutalmente pacíficos.

Mientras otros blanden porras metálicas en nombre de la democracia, nosotros sólo dejamos que las imágenes hablen por sí solas...

Este no es más que el mensaje de una persona, ya no indignado con la sociedad, si no por ser incapaz de comprender cómo es posible que esos que dicen proteger a la ciudadanía, se lancen como perros de presa al oír "a por ellos!" contra jóvenes, mayores, ancianos y personas inválidas cómo ya hemos visto.

El día que tengamos una auténtica democracia, tendremos la oportunidad de ser brutalmente democráticos con los que hoy han demostrado un salvajismo desmesurado. Pero no hablarán nuestros puños por nosotros, lo hará nuestra voluntad como sociedad.

jueves, 26 de mayo de 2011

Buscando el camino correcto

Quizá con algo más de lentitud de lo que nos gustaría (nunca llueve a gusto de todos), hoy hemos amanecido con la noticia de que la acampada en Puerta del Sol había consensuado cuatro líneas de debate, es decir los 4 puntos principales que mucha gente venía pidiendo, y la base para un consenso de mínimos necesario e imprescindible para dar solidez a este movimiento.

Además, se ha visto una voluntad clara de cambio en la, indiscutiblemente, dañada imagen tras los capítulos de la biodanza y la comisión de espiritualidad de la acampada en Sol.

No en vano, podemos ver que hoy se puede consultar el horario de las asambleas (y el resto de actividades) en su web, algo que hasta el momento era imposible. Y también han lanzado su propia radio (algo que ya se venía haciendo en la acampada de Sevilla).

Esta semana comenzaba a pintar de un negro azabache preocupante por el cariz que estaban tomando las cosas. Ahora, aunque sigue siendo gris, las últimas acciones de muchas acampadas dando prioridad a la búsqueda de un consenso de mínimos tiene que servir de indicativo para ver que se está buscando llegar a la sociedad.

Sin embargo, no podemos conformarnos con este paso. Es necesario convocar actividades de presión social, aquellas que sí incomodan a los políticos, e invitar a los que han vuelto a sus casas cabizbajos, y a los que todavía no se han unido, a participar en un movimiento que tiene que demostrar, mejor que nunca, que tiene una identidad bien definida. 

Es necesario decir que hay otro proceso, menos visible, pero que también está teniendo lugar entre las diversas convocatorias de España y el resto del mundo a nivel interno, en el que están analizando en qué punto se encuentra este movimiento y qué pasos es necesario dar para llegar a buen puerto. No puedo decir gran cosa al respecto (puesto que no soy quién para hacerlo), pero, en mi opinión, las reacciones están siendo interesantes y existe, internamente, la conciencia de que, como mínimo, las cosas en su actual forma y esencia pueden estar desencaminadas.

Creo que siguen faltando actividades de presión social (si bien hoy hay convocada una manifestación a las 19:00 en Puerta del Sol contra el Pensionazo), pero estos primeros pasos hacia un consenso de mínimos y la información en la web de Sol parecen un intento por limpiar una imagen que corría un serio riesgo de quedar dañada de forma irremediable.

Queda mucho camino por recorrer para conseguir una respuesta y adhesión social mayoritaria. Pero en eso, incluso los que no estamos directamente implicados en la organización activa de las acampadas tenemos nuestra propia parte que desempeñar.

Ayer, el programa 59 segundos dedicó unos minutos a las acampadas. Si bien el pseudo-debate (teniendo en cuenta que no había representante de Sol porque se había decidido no mandar a nadie) fue relativamente interesante, no dejó de ser un mar de suposiciones de gente que no sabe qué se pide pero que no dudaron en manifestar su intención de adherirse si se exige una reforma política. Esa misma reforma política que fue la que nos impulsó inicialmente a salir a la calle.

Es el momento de quitarnos de en medio a los interesados, a los llamados "perroflautas", "magufos" y similares, a los falsos líderes que se han erigido en las actividades que tienen lugar estos días en las acampadas, y devolver este movimiento a quien pertenece: el pueblo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Muerte por transversalidad (políticamente correcta)

Repasando algunos de los artículos publicados hoy sobre el movimiento 15-M, veo, sin poder evitar llevarme las manos a la cabeza, que hemos dejado pasar una oportunidad de oro para conseguir mucha atención mediática. Los chicos de la acampada en Puerta del Sol, tras votarlo en asamblea (donde salió que sí), consideraron mejor declinar la asistencia al programa 59 segundos "por consenso", alegando que el movimiento no tenía portavoces.

Aunque la explicación es relativamente comprensible (si bien peca de ser una decisión tremendamente corta de miras), no podemos cometer el garrafal error de no tener atención mediática. Hay pocas maneras más efectivas de llegar a millones de personas en España que por medio de la televisión. Al margen quedan consideraciones poco importantes, como la falta de un supuesto "experto en debates", algo que encuentro de un cinismo desmesurado.

¿No tenemos expertos en debates, pero sí personas expertas en el manejo de asambleas y expertos en propuestas de ideas? Francamente, es tan plausible que tengamos todo eso, como nada, pero si algo quiere un movimiento que busca despertar a la conciencia colectiva, es atención. Y hemos decidido pasar de una oportunidad de una manera escandalosa.

Con un consenso de mínimos, y una asistencia a un programa como 59 segundos (para ser "experto en debates" sólo hace falta saber escuchar, ser capaz de argumentar estructuradamente, y por encima de todo, creer en lo que uno defiende) la atención mediática, y por ende, el apoyo del pueblo, está garantizado.

Si a esto le sumamos los evidentes escollos que están surgiendo en los medios, donde cada vez se hacen eco más a menudo de la rocosa mecánica de las asambleas y la dificultad para alcanzar decisiones.

Dejando a un lado el evidente riesgo de perder el rumbo, otra cosa que está empezando a restar credibilidad al movimiento es encontrarnos con anécdotas tales como éstas, que podéis contrastar viendo imágenes de Puerta del Sol o leyendo la página web mencionada en el primer enlace:
  • Utilizar el femenino en todos los casos (considerado lo correcto según las defensoras del feminismo)
  • No utilizar la palabra "representante" (si no, por ejemplo, portavoz)
 Y no es que la corrección esté fuera de lugar, pero a este ritmo, vamos a terminar hablando en esperanto (por aquello de que todos nos entiendan),  en busca de portavoces de un movimiento que se morirá irremediablemente si nadie le da un buen empujón, eso sí, con una exquisitez única y un estilo seguramente al alcance de pocos.

Es imperativo tener representantes que puedan explicar el movimiento en un medio de comunicación, o ante desconocidos. Se puede ser representante de un movimiento como colectivo, sin necesidad de tener un líder. Es imperativo dejar atrás esa necesidad de intentar contentar a todo el mundo. Aceptémoslo ya, no estamos aquí para darnos abrazos y reirnos juntos viendo el arcoiris mientras confeccionamos Utopía 2.0

Estamos aquí intentando mantener un movimiento social como nunca antes visto, y para eso, necesitamos más actividades de presión social. Si estamos en una lucha, no podemos esperar ser políticamente correctos y, al mismo tiempo, dar un golpe de efecto que atraiga a esos millones de personas que buscan, desesperadamente, algo en lo que creer.

Como han dicho otros, las acampadas no son el fin, son un medio. Y son un medio para presionar a quienes no quieren vernos. Tenemos que dejar atrás el recreo y el ocio (¿cómo podemos llamar revolución a esto?), y pasar a la acción antes de que lo único que podamos hacer, sea gritar en una plaza mientras los demás nos expresan su indiferencia caminando a nuestro lado sin prestarnos atención.

martes, 24 de mayo de 2011

El riesgo de perder el norte

Esta es una preocupación, muy personal, como ya he dicho esta mañana, pero creo que es necesaria compartirla para calibrar en qué momento se encuentra el movimiento del 15-M.

No puedo evitar ver como, hoy por hoy, las acampadas, están pasando, lentamente, a ser una especie de micronaciones en las que se está perdiendo el norte de las propuestas iniciales. Ya lo decía ayer, cuando explicaba que no es el momento de buscar el protagonismo, si no de plantear unos puntos básicos y esenciales a los que todo el mundo se adhiera.

Y digo esto, porque, aunque al principio resultaba interesante ver la hoja de actividades de lugares como Sol, me es imposible no percibir que estamos perdiendo el rumbo en el que originalmente nos embarcamos. No lo olvidemos, esto comenzó como una protesta por una democracia mejor, contra un sistema injusto para todos, y por los problemas que afectan a nuestro país y que son de sobra conocidos.

Es preocupante ver como las acampadas, parecen estar desviándose hacia la propuesta de nuevas actividades, más asambleas, y cada vez más infraestructura para dar apoyo a un ecosistema propio, cerrado, que nada tiene que ver con la naturaleza de la propuesta original. Necesitamos volver al camino correcto. Las acampadas se concibieron (o al menos eso se nos dio a entender), como forma de ejercer presión social en busca de un cambio que muchos consideramos necesario.

Sin embargo, a día de hoy, están convirtiéndose en pequeños parques de actividades en los que se puede hacer y debatir todo tipo de temas, y a donde uno iría más a pasar un buen rato en vez de a manifestar su desacuerdo contra un sistema que no favorece a nadie. Y es que la psicología desempeña un papel importante en todo esto: ¿Por qué voy a quejarme, si aquí estoy perfectamente hablando sobre X tema?

Este camino, de seguirlo, hará que la protesta social (en decadencia desde el 22-M a juzgar por la asistencia a las acampadas ayer, y la actividad en redes sociales como Twitter), se diluya todavía más rápidamente. No en vano, la gente quiere un cambio y quiere una propuesta, con la que todo el mundo se pueda adherir. Para charlas culturales, talleres, actividades de estudio, disertaciones sobre la vida y la muerte, etc, hay lugares mucho mejor preparados y que funcionan perfectamente para todas esas actividades.

Ni a este gobierno, ni a esta sociedad, le llama la atención en lo más mínimo que un grupo de X decenas/cientos de personas estén en pleno centro de la ciudad haciendo actividades culturales.

Si seguimos por este camino, terminaremos perdiendo el interés de una sociedad que busca un cambio real, rápido, y prometedor, porque, cuando queramos darnos cuenta, veremos, con pavor, que hemos convertido las acampadas en interesantes actividades socio culturales que no molestan ni a nada ni a nadie, y que el espíritu de indignación y necesidad de un cambio urgente, ha quedado atrás para dar paso al espíritu festivo.

Es el momento de replantearse qué propósito sirven las acampadas y las asambleas en su forma y esencia actual (a día de hoy), en las que, en muchos casos, no se están recogiendo frutos y se está dejando de buscar una auténtica democracia, si no buscando construir Utopía. Lo cual seria fantástico, salvo porque todo el mundo tiene su propio concepto de Utopía, y por tanto, la adhesión a una lista de ideas que necesita de un libro de 600 páginas para ser explicadas, sería, evidentemente, muy baja.

Si seguimos por este camino de la no concreción, del entretenimiento y agrado del pueblo, y del engordamiento de una propuesta original que se basaba en muy pocos puntos, llegará un momento en el que, por desgracia, nos daremos cuenta de que se ha perdido el norte.

lunes, 23 de mayo de 2011

No es momento de protagonismos

Lo estamos viendo en los medios, y lo estamos leyendo entre la gente que está participando en el movimiento #spanishrevolution.

Existe un temor, fundado y palpable, a que el movimiento se difumine por saturación de ideas y propuestas. No en vano, este interesante artículo de Enrique Dans sirve para recordar algo que es imperativo tener presente en todo momento si esperamos llegar a alguna parte.

Hay mucha confusión en cuanto a qué busca el movimiento del 15-M, qué quieren "los indignados", y nadie se atreve a convertirse en el portavoz de una reacción social para la que nadie ha pedido precisamente eso, un líder. Pero, no por ello, debemos caer en el error de dejar que este movimiento se convierta en una gigantesca masa heterógenea en la que todo deba ser escuchado y medido.

Al margen de los discursos más o menos emotivos, que tienen lugar en las acampadas, como éste, de A Coruña:

Hay que aceptar que algo que se está produciendo en todas las acampadas de España es que todo el mundo tiene su propia agenda. Es lógico, es normal, y es innegable. Desde el padre de familia que lleva 3 años en paro y lo único que quiere es un trabajo digno con el que alimentar a su familia, hasta el joven antisistema (el de verdad), que busca un nuevo orden mundial, o aquellos que buscan derrocar a la monarquía e instaurar una nueva república, la eliminación de las centrales nucleares, un salario mínimo interprofesional de 900 euros...

Y no es que todas esas peticiones estén fuera de lugar, ni mucho menos, todos tenemos nuestra propia imagen de la España utópica e ideal, pero, hay que tener presente que para poder llegar a ese paso, primero es necesario conseguir la máxima adhesión posible a un movimiento que, para los que nos miran desde fuera, no es capaz de transmitir con claridad los puntos comunes.

Desde hace días, casi desde el comienzo de las acampadas el 16 de mayo, vienen circulando tres puntos básicos por Internet, a saber:
  • Reforma de la Ley Electoral
  • Verdadera separación de poderes
  • Transparencia política (listas abiertas, supresión de la financiación pública de partidos, etc)
Dibujando paralelismos con Egipto, estos 3 puntos, probablemente los más mencionados, podrían considerarse el equivalente al objetivo que tenían aquellos ciudadanos, anónimos como nosotros, que se congregaron en Tahrir Square: acabar con la dictadura de Mubarak.

Si comenzamos a añadir más puntos a esos tres, la adhesión social, y la posibilidad de que quién nos mira con extrañeza se sienta identificado, disminuye. A fin de cuentas, en esas lides, no todo el mundo está en contra de la energía nuclear, o creen que la monarquía deba ser eliminada, o que el salario interprofesional tenga que aumentar (o que sólo tenga que aumentar hasta los 900 euros y no los 1600, por decir una cifra al azar), o que la tauromaquia deba ser erradicada de la superficie de la Península Ibérica.

No olvidemos, que el primer paso hacia una sociedad mejor (sea con la aprobación o no de esos otros puntos que se proponen) pasa por tener unos cimientos sólidos.

Imaginemos cuál hubiera sido la respuesta social de Egipto, si junto a la noble intención de terminar con la dictadura, los ciudadanos hubiesen comenzado a añadir peticiones, tales como: Un sistema democrático con elecciones cada X años. Tres partidos por provincia, un salario mínimo de 800 euros, y el nombramiento de un faraón para ser fieles a su historia.

Por eso, y porque, las asambleas no pueden convertirse en el nuevo foro político ni en los nuevos representantes políticos (y sin elecciones) del pueblo, creo que es necesario dar el siguiente paso y, precisamente por medio de esas asambleas, concretar el movimiento en puntos muy generales con los que todo el mundo se sienta identificado, y que nos permitan explicar a los escépticos, y a los que nos ven desde fuera en qué consiste la "Spanish Revolution".

Un primer análisis del 22-M

Ahora mismo (0:05 del 23 de mayo), Twitter es un hervidero de mensajes en torno a #spanishrevolution. Y es que, aunque no era difícil vaticinar el resultado de los comicios de este año, parece que no eran pocos los que esperaban que tuviera lugar un cambio radical en las urnas como resultado de las concentraciones que están teniendo lugar por toda España y buena parte del mundo.

Pero, hay que poner las cosas en perspectiva, y qué mejor manera de hacerlo que teniendo en la mano algunos de los datos que ya han salido a la luz:
  • Los votos en blanco y votos nulos han subido en un 50% respecto a 2007: Estamos hablando de más de 575.000 votos en blanco y 380.000 votos nulos. 
  • El PP domina, pero no aumenta sensiblemente: Los populares, en 2007 obtuvieron un total de 7.916.000 votos (36%), frente a los 8.357.000 de este año (38%).
  • El PSOE se desploma: Los de Ferraz obtuvieron 7.760.000 votos en 2007 (35%), este año se han tenido que conformar con 6.100.000 votos (28%). Se han dejado un millón y medio de votantes en el camino.
  • Los partidos minoritarios suben: Frente a los 2.100.000 votos de 2007. Las formaciones minoritarias han recibido un millón más de votos este año.
Con estos datos en mano, es fácil ver que, efectivamente, "los indignados" han tenido una incidencia relativamente pequeña en los comicios. Sin embargo, estamos hablando de un movimiento de apenas una semana de vida, que permaneció fuera de los medios (salvo las breves coberturas de los informativos) hasta bien entrada la jornada del viernes. Limitando así, sensiblemente, cualquier posibilidad de crear un impacto notable en una sociedad adormilada por más de 30 años de un sistema democrático considerado por muchos obsoleto.

¿Por qué, entonces, ese desánimo que parece haberse instalado entre algunos? (los menos, todo hay que decirlo). España es, por excelencia, el país del "Te lo dije". Es el vagón al que nos subimos con más facilidad. Y hoy, la fecha que muchos consideraban la primera "piedra de toque" del movimiento 15M, no iba a ser una excepción.

Sin embargo, las acampadas por toda España ya están ratificando en sus asambleas la decisión de prolongar sus protestas.

Tarde o temprano, la sociedad, incluídos aquellos más alejados del mundo de Internet y del movimiento juvenil, abrirá los ojos y clamará por las reformas que otros llevan pidiendo desde hace mucho tiempo (a saber, reforma de la Ley Electoral, listas abiertas, etc).

Asímismo, Democracia Real Ya ha manifestado que esto no termina aquí.

Este es el principio de un largo camino, cambiar la sociedad lleva mucho tiempo y esfuerzo: los egipcios siguen saliendo a Tahrir Square incluso hoy, cuando ya ha pasado tiempo de la salida del dictador contra el que se alzaron inicialmente; los islandeses, años después, siguen luchando por concluir la reforma de sus sistemas.

El camino está lleno de piedras, y nuestro deber es levantarnos cada vez que tropecemos con una y seguir caminando hacia delante.

Cuando lleguemos al final, seremos nosotros los que miremos al resto de la sociedad, y dígamos: "Te lo dije".

domingo, 22 de mayo de 2011

Algunas de las imágenes y vídeos más populares del 15M

En la anterior entrada ya he incluido algunas de las imágenes más populares de esta semana, pero no es lo único que ha habido. He aquí una (muy) pequeña recopilación de los imágenes y vídeos que más he visto difundidos en Twitter via #spanishrevolution:

La Plaza del Quince de Mayo (Valencia):

Vista aérea de la acampada en Puerta del Sol (Madrid):

Y en la acampada en Plaza de Cataluña:

Comparación entre la vida en 1999 y 2011:

La llamada de "Cristina, de Burgos" a RNE:

 
 
Llamada a Hablar por Hablar de un acampado, de sólo 19 años:

Join the #Spanishrevolution:

Abre los ojos: 

Análisis del 15-M con José Luis Sampedro:


Una semana de indignación

Han pasado muchas cosas desde las manifestaciones del 15-M, que es necesario recapitular para poder entender hacia dónde puede encaminarse el futuro de lo que muchos llaman "los indignados".

Para nadie debería ser nuevo a estas alturas los movimientos No les votes, Democracia Real YA, y que, sguramente, pueden considerarse los principales impulsores de las acampadas que están teniendo lugar por España y buena parte del mundo.

El cambio que muchos jóvenes (y no tan jóvenes) esperábamos, parece haber llegado con mucha fuerza. El pasado lunes, apenas 200 personas se dieron cita para pasar la noche en Puerta del Sol (la acampada más conocida hoy por hoy), y fueron desalojados, con nocturnidad y alevosía, a las 5:00 de la mañana del martes.

Y mientras el número de indignados crecía lentamente por toda españa. Twitter ya era un hervidero de actividad con hashtags como #spanishrevolution, llegando rápidamente al 1º puesto de temas del momento del mundo entero. La indignación se apoderaba de las redes sociales, al descubrir, casi con pavor (pero ciertamente sin sorprender a nadie) al ver que los medios de comunicación pasaban por encima del movimiento sin prestar el más mínimo tipo de atención. No sería hasta la edición de las 21:00 de la noche cuando veríamos las primeras imágenes de Sol en Informativos Tele 5 y Antena 3 Noticias.

El miércoles, fue, sin duda, el día en el que los indignados recibimos la atención que realmente merecía un movimiento social como éste. Hasta la BBC sorprendía a propios y extraños comparando la Spanish Revolution con lo visto en Tahrir Square, en Egipto, el movimiento que puso fin a la dictadura de Hosni Mubarak en el país africano.

Y llegó el viernes, con más de 100 convocatorias por toda España y diversos puntos del mundo, salimos a la calle por miles, e Internet no tardó en hacerse eco de lo que pasaba en nuestros pueblos y ciudades, con la irrupción de páginas como Sol TV, para retransmitir en directo lo que sucede en esas concentraciones.


Precisamente, ese viernes, se produjo la que seguramente es, a día de hoy, la imagen icónica del movimiento:

La Plaza del Ayuntamiento, en Valencia, se convertía en la Plaza del 15 de mayo. 

La sociedad española, impulsada por su juventud, por la mal llamada "generación Ni-Ni" parece haber salido de su largo letargo. Atrás queda la apatía ante un sistema democrático considerado ya caduco por muchos y que pide una reforma y adaptación al siglo XXI con desesperación. Un sistema democrático, en el que ser imputado por corrupción no impide que se pueda optar a la presidencia ya no de un pueblo pequeño (lugares, ciertamente, dados a todo tipo de tejemanejes políticos) si no a la de toda una Comunidad.

Esta semana ya nos ha brindado imágenes para el recuerdo y mensajes para reflexionar

Ahora, a 22 de mayo, es importante mirar hacia delante y tener la convicción clara de que el pueblo se está haciendo escuchar. Ya sabemos que la acampada en Sol seguirá, como mínimo, una semana más, y en Barcelona, hasta el 15 de junio

Es necesario dejar atrás esta jornada electoral siendo conscientes de que el cambio no llegará ni rápido ni sin realizar grandes sacrificios, pero convencidos de que, en última instancia, estamos luchando por un futuro mejor. Un futuro en el que nosotros, nuestros hijos, nuestros mayores, podamos vivir dignamente en un país que, hoy por hoy, parece empeñado hacer méritos para estar a la cola de Europa fruto de la desidia de un estamento político más preocupado de mirarse los bolsillos y lanzarse mensajes de odio en las reuniones del Congreso de los Diputados.

Las propuestas del pueblo, esas que deberían estar haciendo aquellos que dicen representarnos, ya están comenzando a surgir, buscando un consenso general que todos puedan apoyar. 

Esta es una carrera de fondo, en la que es necesario tener la convicción de que las acciones de cada uno de nosotros, por pequeñas e insignificantes que puedan parecer, son un paso adelante hacia un cambio necesario en una sociedad que todavía intenta liberarse de principios de tiempos pretéritos.

Hay que tener presente que, este, es el momento de la unión, del consenso general, y de las propuestas que ayuden a dar el cambio hacia una democracia real global. Después, habrá tiempo para esas otras peticiones más localizadas. No se puede cambiar el interior de una casa si todavía no se han levantado los cimientos.

Tienen que seguir surgiendo las iniciativas por toda la geografía española para mantener el momento de este movimiento. No es el momento de mirar, eso ya lo hemos hecho durante décadas. Es el momento de coger los bártulos, y comenzar a construir el camino hacia el cambio.

Parafraseando muchos comentarios de Twiter: "Quiero formar parte del momento en el que la sociedad despertó y exigió que su voz fuese escuchada. Quiero formar parte de los libros de Historia y poder contarle a nuestros hijos, que un día, luché por nuestro futuro"

A fin de cuentas, Roma no se construyó en dos días...

¿Y vosotros? ¿Qué reflexiones os ha traido esta semana de acampadas por toda España? Podéis dejarlas en los comentarios, las mejores serán recopiladas y añadidas en un próximo artículo en el blog.

Alejandro Riveiro.