jueves, 30 de junio de 2011

Protagonismo destructivo

Parece que empieza a alzarse una nueva voz dominante en el discurso de Democracia Real y de las acampadas. En él, se ha pasado de pedir una regeneración democrática (que fue lo que originalmente nos hizo salir a la calle en aquella fecha) a decir que los políticos son poco menos que unas pobres víctimas, y que aquí en realidad quien lleva el cotarro y contra quién hay que ir es ni más ni menos que el Fondo Monetario Internacional).

Es evidente que la economía está asfixiando a una buena parte de la población española (más de 4 millones de parados dan fé de ello), pero es extraño, cuando menos, ver cómo de repente casi hemos pasado a compadecernos de los pobres políticos "atados de pies y manos" (tal y cómo se puede en el último párrafo, justo encima de las anotaciones) y decir que es que aquí el malo de la película es otro, más grande y más poderoso.

No me parece mal que se denuncie que el FMI es en gran parte culpable de lo que pasa en España. Me parece, sin embargo, un auténtico delirio pensar que ese es el enemigo a derrotar y la fuente de todos los males.

No, señores. Estamos en crisis porque nuestro gobierno, la clase política española, desoyó lo que se decía fuera de nuestro territorio sobre la burbuja inmobiliaria, ya allá por 2007:

Y tenemos 4 millones de parados porque faltó previsión por parte de la clase política de nuestro país, a pesar de los avisos que venían desde fuera . Desde luego, el FMI es culpable, pero de otros aspectos que no están tan directamente relacionados con la clase política de nuestro país como se quiere hacer ver.

Todo esto sin entrar directamente en el meollo de la cuestión. ¿De verdad pensamos que al FMI le importa lo más mínimo tener a 5 millones de personas quejándose por las calles de España? Desde luego que no.

Está claro que las desautorizaciones al referéndum vienen motivadas por la percepción de que tanto DRY como las acampadas pierden protagonismo al irrumpir una nueva iniciativa que, si bien tiene fallos, es cierto que también es bien vista (al menos en concepto) por una cantidad sensible del movimiento. No seré yo quién diga cómo de grande, pero desde luego, perceptible.

Y eso está motivando que en esta lucha de poderes que se está gestando, se nos esté diciendo que no, que ahora el enemigo ya no son los pobres políticos españoles, si no el FMI (a lo que acompañan cada vez mensajes más rádicales y alarmantes).


Estamos perdiendo el norte a un ritmo alarmante, al tiempo que proliferan cada vez mensajes más radicales y más alejados del concepto original (he llegado a leer que lo que necesitamos hacer es destruir la economía y crear una nueva).

Si seguimos a este ritmo, será hora de bajarse del barco. Porque yo apoyaba el movimiento por un cambio democrático en España, y no voy a consentir que nadie me diga ahora que no, que es que estoy equivocado y los malos son otros. Máxime cuando se supone que aquí no hay líderes (quitémonos la careta, todos sabemos que los hay y quienes son).

Este ya no es un movimiento horizontal, por mucho que nos hagan llegar ese mensaje. Si no estás en las asambleas presenciales no tienes derecho a hablar. Si no eres de DRY o de las acampadas, entonces eres un insurrecto, un paria, o simplemente un infiltrado de intenciones diabólicas para destruir su movimiento. Ese que un día dijeron que era de todos, y que cada día, lo es de menos gente.

martes, 28 de junio de 2011

Diagnóstico del 15-M: Crítico

No tenía pensado ser mordaz, pero qué diablos, al mal tiempo, buena cara, que decía aquél.

Como sabréis desde hace bastantes días viene coleando el tema del Referéndum del 15 de octubre en las listas por las que me muevo. Y he visto tantas descalificaciones y tantos patinazos por ambas partes que no me queda más remedio que aceptar la realidad. Nos hemos convertido en lo que criticábamos. Hemos dejado de lado los auténticos problemas para pasar a participar en riñas de patio y en el "tú más" para justificar posiciones que nada tienen que ver con la idílica imagen de las plazas.

Vayamos por partes. No es lógico que Julián Jiménez, en esta entrada de su blog haga un ataque ad hominem al referéndum de una manera tan brutal como esta. Me es muy difícil tomarme en serio algo como "Tras mi denuncia no sólo han cambiado el color de la web, que ya no es magenta made in Rosa Diez". Ahora descubro que usar unos colores en particular es motivo de crítica (no deberíamos usar el azul, que es del PP, o el rojo, del PSOE), es un argumento endeble se mire por donde se mire. Pero si seguimos adelante, nos encontramos un ataque a las personas que han presentado esta iniciativa, y no a su estructura. Y esto viene de alguien que pertenecía a las filas del PSOE (pero como lo ha dejado, parece ser que, por alguna especie de bien superior, sí está capacitado para descalificar a otros por pertenencia a partido político. Ríase usted de la hipocresía). Estoy seguro de que Julián tiene argumentos lógicos para decir por qué no debería hacerse un referéndum (yo los tengo y los expondré al final), pero quiero creer que no son los que expone en su blog y que esa entrada es fruto de un arrebato por el motivo que sea.

Pasemos al siguiente punto: Democracia Real. Un acierto tremendo sacarnos a la calle el 15-M. Un patinazo igualmente tremendo el intentar estar estructurando el movimiento (hay que participar en sus asambleas, en sus comisiones, en sus...) mientras dicen al mismo tiempo que no quieren portavoces. No se puede hacer las dos cosas a la vez, o reconocen que quieren liderarnos y ser la voz cantante, o incluyen a cualquiera en el debate sin esgrimir los argumentos anteriormente expuestos para dejar a un sector del movimiento fuera de las decisiones. DRY no puede actuar cuál pontífice dando su bendición urbi et orbi a lo que apoya y a lo que no. Es más, ¿y a mí por qué debería importarme que DRY apoye al referéndum si según ellos no nos lideran? ¿Era DRY el 15-M antes? Según ellos, no. ¿Lo es ahora?

Otro punto: Toma la Plaza (la página que concentra a las acampadas). O lo que es lo mismo: Tenemos que consensuar un consenso para ver si podemos consensuar el consenso de... Que las asambleas funcionan a pequeña escala es indiscutible. Igual que lo es que no se puede consensuar todo en un movimiento en el que no todos apoyan esta idea de que todo, absolutamente todo, tiene que pasar por una asamblea (que no nos engañemos, tiene líderes, por muy románticos que queramos ser con la idea, porque en toda asamblea hay moderadores). Y que, seamos realistas, no podemos tener una asamblea con 46 millones de personas y esperar alcanzar un consenso salvo en cosas muy, muy básicas, porque a mayor complejidad del tema, más disparidad de opiniones (lógico y obvio).

Sigamos: El propio referéndum. Lejos de mostrar una actitud dialogante, parecen haberse cerrado en banda a casi cualquier mensaje externo. A mí, particularmente, me parece un error tener el referéndum el 15 de octubre, coincidiendo con una manifestación de DRY. Se mire por donde se mire, eso no crea unión, divide (por mucho que lo intenten presentar del modo contrario). Y existe un riesgo enorme y terrible en hacer un referéndum así. Si la participación es alta, querrá decir que las manifestaciones (en consecuencia) tendrán poca afluencia, y que los medios dirán que DRY ha perdido apoyos y el 15-M se desinfla. Si, por contra, la participación es baja, directamente lo utilizarán para deslegitimar el movimiento y seguir atacándonos, pero encima con material proporcionado por nosotros mismos.

Y para rematar todo esto, los delirios de grandeza son cada vez más evidentes. Nos estamos subiendo a un altar con el beneplácito de todos. Ya no buscamos una regeneración democrática. No, buscamos directamente un nuevo orden mundial. El batacazo en la manifestación del 15-O puede ser de dimensiones importantes en cuanto a franceses, americanos, alemanes, etc participando en manifestaciones en sus países se refiere. O puede ser un éxito sin parangón, desde luego, pero a mi juicio es un riesgo innecesario, nadie nos ha pedido que arreglemos los problemas de los franceses, los griegos, etc. Seguro que son mayorcitos para hacerlo ellos solos. No es lógico que ahora pasemos a querer salvar al mundo. Nadie nos ha pedido eso, y lo que debería preocuparnos es España.
Ya se sabe, los pasitos, de uno en uno.

En definitiva, que visto lo visto, se está creando una división interna cada vez más palpable entre DRY + acampadas y el resto de iniciativas que puedan surgir (ninguna, visto que si alguien más se vuelve a atrever sin contar con el beneplácito de ellos serán atacados y demonizados como se ha hecho con los chicos del referéndum), y nos está faltando un ejercicio de autocrítica y de mesura en nuestros objetivos terrible y preocupante.

Como decía Trillo, manda huevos.

lunes, 27 de junio de 2011

La conspiranoia y el rumbo torcido

Es obligatorio, antes de decir nada, leer este artículo de Ignacio Escolar que recoge la retahíla de insultos que ha recibido el 15-M desde su aparición.

Ahora que parecemos haber entrado en una especie de calma tensa hasta el siguiente movimiento (principalmente por la ausencia de las acampadas, que generaban atención mediática día sí y día también), es cuando comienzan a aflorar los de siempre con los ataques de siempre (qué le vamos a hacer, la innovación no es el fuerte de Intereconomía, La Razón y demás).

Y ante eso es posible caer en la falsa sensación de que el movimiento está perdiendo apoyos. Nada más lejos de la realidad. Una gran mayoría de la población continúa manifestando su apoyo al 15-M y parece ser consciente de la necesidad de un cambio en la democracia de nuestro país.

Pero, ahora mismo, nos enfrentamos a un riesgo todavía mayor y mucho más peligroso que cualquier insulto o desprestigio que nos puedan lanzar los medios o aquellos que, golpe en pecho, dicen hablar por una mayoría silenciosa.

Y ese peligro es el de la conspiranoia y la autodestrucción. Comienzan a alzarse las voces discordantes dentro del 15-M (es algo que tenía que suceder tarde o temprano, eso no es lo negativo en sí mismo), y lo están haciendo de una manera que no dista mucho de la de aquellos de los que decimos que no nos representan.

Entre los muchos descalificativos que he leído hacia la iniciativa del 15 de octubre para fundamentar el descrédito, me he encontrado argumentos como el color de su página web (por ser muy parecido al de UPyD) o el trasfondo de ciertas personas que participan dentro de esa iniciativa (debe ser que aquí unos nacieron ya héroes de la libertad y el cambio, y otros nacimos con una vida normal y nuestras propias cosas y cambios de rumbo...).

No es que esté en contra de los consensos y las asambleas, pero seamos sinceros. Algunos pensamos (y hemos visto) que las asambleas sólo pueden funcionar a pequeña escala y que por tanto, esperar que el 15-M produzca algo consensuado por una amplia mayoría del mismo es absolutamente imposible (y poco práctico).

Lo que no podemos hacer es, antorcha y rastrillo en mano, comenzar a acorralar a todos aquellos que no utilizan los canales "oficiales" del movimiento. Porque lo siento mucho, pero yo soy un indignado y me represento a mí mismo. Y por tanto, no me representan ni las asambleas, ni Democracia Real ni el Referendum del 15 de octubre ni la Rana Gustavo, si no que yo como individuo doy (o no) mi apoyo a las iniciativas de cada uno de esos sectores del movimiento y decido a quién apoyar.

No es de recibo que ahora un sector (o varios) decidan autoproclamarse líderes del movimiento y comenzar la Cruzada contra otro sector, diciéndome a quién debo apoyar y a quien no, porque de seguir así, lo único que faltará, será invitar a los de siempre (los medios citados arriba) a asistir, cerveza en mano, a un espectáculo que no se veía ni en los circos romanos.

martes, 21 de junio de 2011

El peligro de adueñarse del movimiento

He visto con cierta preocupación este tweet de Democracia Real Ya (http://twitter.com/#!/democraciareal/status/83136422537740291) esta mañana, al hilo del ya archiconocido referéndum previsto para el próximo 15 de octubre.

Y no porque no lo entienda, ni mucho menos. Estoy totalmente de acuerdo en que es importante asegurarse del origen de una iniciativa así para evitar sabotajes al movimiento por fuentes externas. Lo que me preocupa es que, precisamente por la horizontalidad del movimiento, cualquiera puede crear su propia iniciativa (¿por qué no matar 300 conejitos blancos, cual espartanos, el próximo día X como protesta?), si no porque conlleva un debate que tarde o temprano puede salir a la superficie y que puede ser de lo más escamoso si no estamos preparados de antemano: la necesidad de tener un cierto nivel de verticalidad en el 15-M.

Si aceptamos que el movimiento es horizontal (algo que creo que todos damos por sentado) tenemos que aceptar entonces que las iniciativas pueden surgir desde cualquier lugar (como está siendo el caso), pero eso, en consecuencia, nos lleva a tener que preguntarnos por la legitimidad de la iniciativa en cuestión, lo que quiere decir que, en cierto modo, estamos dándole verticalidad oficiosa al movimiento al esperar la reacción de organismos/sociedades/personas concretas a dicha iniciativa.

Eso nos lleva al siguiente punto, si el movimiento es horizontal, podemos ser blanco relativamente fácil de iniciativas cuyo carácter sea puramente saboteador, y, de nuevo, sin cierta verticalidad, es imposible que alguien diga "no, esto no vale".

Si nos movemos en la horizontalidad, tenemos que recurrir a las asambleas y consensos de mayorías para apoyar las propuestas que vayan surgiendo, lo que ralentiza al movimiento de manera sensible, hasta tal punto que, a este ritmo, no seremos nosotros quienes veamos el cambio, si no nuestros hijos (o los hijos de nuestros hijos). Y aunque políticamente sea mucho más correcto, es evidente que presenta un problema de fondo (la lentitud) que puede llevar al desgaste de los que participan en el movimiento por puro tedio.

Si nos movemos en la verticalidad, tenemos que enfrentarnos entonces a tener que pasar el visto bueno de un grupo selecto de personas (lo cual no es necesariamente mejor que la anterior situación) y a la posibilidad de que ideas brillantes sean desacreditadas por falta de criterio por los que toman dichas elecciones.

Por ello, es necesario, en mi opinión, que tarde o temprano comencemos un debate en el que decidir cómo organizarnos para que el movimiento, aunque horizontal, pueda estar perfectamente blindado a iniciativas externas de espíritu saboteador pero pueda permitir una integración fácil de nuevas ideas que sirvan para dar mayor amplitud a un 15-M que si bien ya ha demostrado estar en muy buen estado de salud, todavía necesita ir un paso más allá.

lunes, 20 de junio de 2011

La caverna democrática y el estado del "bienestar"

El tema del día es, sin duda, las manipulaciones mediáticas que estamos viendo. La llamada caverna mediática, en realidad, no es más que otro síntoma de una sociedad que con el paso del tiempo se está dejando carcomer a sí misma en la desidia y en una manipulación que ya parece no importar a nadie, salvo a los que hemos... "despertado" (al final esto de Matrix, salvando las distancias, no va a ser tan descabellado).

Pero seamos realistas, la caverna aquí no es mediática (eso, como mucho, en el fútbol, y esa es harina de otro costal), es democrática. Aquellos que ostentan el poder de una u otra manera sirven a sus propios intereses. Y en ninguna de esas agendas figura el 15-M (que se lo digan a Botín, que debió terminar con algún dolor de cabeza después de encontrarse a los indignados en su propia junta de accionistas, como los dos de los dos vídeos que acompañan a este artículo) salvo como atracción de feria u incómoda piedra en el zapato.


Si aceptamos que la democracia española no sirve al pueblo, si no a los propios políticos y banqueros, no es difícil entender que la cobertura de los medios, por lo general, no pase del aprobado justo (con muy honrosas excepciones de algunas cadenas de televisión y periódicos).

Ahora, los sindicatos (más de un mes después de que esto comenzara) vienen diciendo que el 15-M tiene muchas cosas en común con ellos. Faltaría más. Si no aparecen ahora, se quedan fuera de juego (aunque en realidad ya lo estén desde hace bastante tiempo), pero lejos de hacerlo para demostrar su apoyo incondicional al movimiento que ha surgido del pueblo y de los trabajadores (y parados) de este país, salen en plan gurú para decir que una nueva huelga general puede ser contraproducente. Como si alguien le hubiera preguntado a estos señores su opinión en estas lides.




No hay quien comprenda este despropósito si no es tirando hacia esos caminos más oscuros que no siempre queremos considerar, pero que por todos son conocidos. Aquellos que ostentan el poder suelen aferrarse a él, al precio que sea, especialmente cuando lo ven peligrar, y se cierran en banda a todo lo demás, tapándose los ojos y gritando "¡No te escucho!, ¡no te escucho!" con la vana esperanza de que el problema se vaya solo.

Es ahí, cuando no se produce el esperado resultado, cuando la democracia da paso al fascismo, el fascismo de la porra fácil y el insulto gratuito. El fascismo de los números vacíos y carentes de sentido cuando se está criticando a un sistema que hoy por hoy, falla desde su raíz más esencial y que está resultando ser experto en la represión moderna del primer mundo.

Como aquí eso de atropellar a los manifestantes, ejecutarles en medio de la calle y bombardearles no está bien visto (todavía), a diferencia de en otros países, nuestros "gobernantes" optan por esta otra guerra. La guerra de la información sesgada y el insulto gratuito (España seguramente pasa por ser ahora mismo uno de los pocos países demócratas en los que se insulta a sus propios ciudadanos a la cara), la guerra que durante años han controlado como han querido.

La guerra en la que ahora hay un nuevo actor de la información que escapa a su manejo: las redes sociales.

Sí, nos manipulan

Portada de La Razón en el día de hoy:


Y su flagrante manipulación:


No menos irritante es el hecho de que opten por una esquina de una panorámica mucho mayor que les hace ponerse a ellos mismos en evidencia:

 
Además, Lynce (la empresa que dió el dato de 2.000.000 de manifestantes contra el aborto) también reconoció que, casualmente ayer, sus sistemas de medición no funcionaron como deberían. Sin embargo, los mismos medios que en el pasado criticaron su dato contra el aborto, fueron los primeros en correr a utilizar su dato de ayer (porque sí les interesaba).

¿Todavía necesitas más?

domingo, 19 de junio de 2011

¿Y ahora qué?

A estas horas, las manifestaciones están llegando a su fin (algunas, otras aun van para largo), y nos han dejado un buen sabor de boca. La asistencia ha sido masiva en todas las ciudades de España, como en Sevilla, aquí abajo:


A lo largo y ancho del país el mensaje ha sido claro, como ya nos imaginábamos esta mañana. Pero ahora queda una pregunta en el aire que muchos se hacen. ¿Y ahora, qué?. Sin duda alguna, el referendum del 15 de octubre parece que será una buena piedra de toque.

Pero entre esta fecha y octubre queda mucho camino por recorrer. Las asambleas de barrios tienen que seguir adelante. Pero hay algo todavía más importante. Es necesario seguir organizándose a nivel local para seguir creando una consciencia colectiva que alce su voz por encima del ruido mediático de aquellos que no quieren escucharnos (Intereconomía ha vuelto a asociar al movimiento con ETA).

Sin duda alguna, antes de octubre veremos muchas iniciativas a las que muchos nos uniremos una vez más. Pero seguirá cojeando algo. Los medios, aquellos que dicen informar, seguirán sirviendo a esferas más altas y no se harán eco de este movimiento.

Algunos (quizá los más optimistas) dicen que la convocatoria de hoy supera a la del "No a la guerra" de tiempos de Aznar. No seré yo quien entre a discernir la autenticidad de tal afirmación, pero una cosa es cierta. Existe un silencio pactado por parte de algunos, y como alguien dijo hace ya algún tiempo, la revolución (si finalmente sucede) no será televisada.

No alcanzo a entender el motivo por el que muchos periodistas pueden ver interés no en informar, si no en ofrecer su opinión sesgada del mundo y la realidad, pero es síntoma de otra señal de que estamos en una sociedad en la que el poder se ha ido reorientando en favor de unos pocos.

A los demás, como diría aquel, nos pueden mandar a freír espárragos.

Hay una iniciativa que parece cobrar fuerza por momentos, surgida de las manifestaciones de este día. La posibilidad de convocar una huelga general (¿por qué no el 15 de septiembre?) para dejar claro que estamos aquí, que muchos españoles queremos un cambio, y que es hora de dejarnos de retóricas fáciles y reaccionar de una vez.

Quien sabe, a lo mejor al final de todo este camino descubrimos que en realidad tenemos que abandonar la Unión Europea y volver a la peseta (los griegos se lo están planteando, si bien su situación es bastante peor en cuanto a economía se refiere). 

¿Y ahora qué? Ahora es el momento de construir un piso más en este castillo que muchos daban por derrumbado. Y ese piso, tenemos que construirlo entre todos y cada uno de nosotros. Es hora de abandonar el activismo de sillón.

La voz de un pueblo enmudecido

Todos sabíamos que hoy iba a ser una piedra de toque para calibrar el estado de salud del movimiento. Estaba claro que los medios nos iban a dar poca cobertura (o ninguna) amparándose especialmente en lo sucedido en Barcelona.

Los incidentes, hasta el momento, han sido muy pocos y muy aislados. De hecho, sólo me ha llegado uno. Al parecer, alguien habría arrojado globos de agua a una unidad móvil de Intereconomía que, como resultado, se habría quedado sin sistema eléctrico.

Al margen de ese incidente (que no he podido contrastar), el 19-J está siendo una demostración no sólo de pacifismo, si no de democracia. Esta es la auténtica fiesta del pueblo. La gente está saliendo a la calle por miles en todo el país. No caigamos en la falsa sensación de que como no hay millones en Madrid no está teniendo éxito. Porque hay más de 60 ciudades en toda España en las que los indignados nos daremos cita para hacernos oír un día más.


El mensaje tiene que ser claro. Estamos aquí, desde el 15 de mayo. Y no nos vamos a ir hasta que tengamos una democracia digna que sí represente la voz del pueblo, y no a banqueros y políticos que han demostrado, durante años, mirar sólo por sus propios intereses.

Es el momento de levantarse del sillón y salir a la calle. No sólo porque el activismo se haga así, si no porque los debates políticos más intersantes están teniendo lugar en las calles y ciudades de toda España. Los medios (particularmente las cadenas de televisión, salvo honrosas excepciones) están haciendo oídos sordos o manipulando la información para servir los intereses de una fracción ínfima de la población.

Por todo eso, aunque no lleguemos a ver cifras oficiales de asistencia (en Madrid, según la organización, serían unas 50.000 personas en Neptuno), tenemos que tener claro que la única manera de llegar a nuestra meta es haciendo el camino nosotros mismos.

Quizá seamos los primeros en descubrir que a este capitalismo imperfecto le hacen falta grandes reparaciones. Desde luego, hemos sido los primeros en quitarles el velo a nuestros políticos corruptos. Aquellos que sabedores de su impunidad han contribuido a arruinar el país.

Por muchas mordazas que aquellos que no quieren oírnos nos puedan colocar, y por mucho que algunos periodistas hayan pasado de ser reporteros a ser tergiversadores de la realidad, nos haremos oír.

A fin de cuentas, lo único que queremos, es poder vivir con dignidad, sin tener que irnos a otros países para poder vivir como el resto de Europa.

viernes, 17 de junio de 2011

Placentera autodestrucción

Seguramente más de uno se sienta así ahora mismo. Es fácil caer en la depresión al ver manipulaciones tan flagrantes como la de Telemadrid (que por perder ya han perdido hasta la vergüenza) al presentar al movimiento del 15-M como un movimiento de violencia extrema. Y para apoyarse en una afirmación tan ridícula, que mejor que aportar imágenes... de Grecia.


Si a la paliza mediática a la que se está sometiendo el 15-M le sumamos este tipo de manipulaciones, las ridículeces de Intereconomía, etc, es fácil caer en la sensación de que se está intentando herir al movimiento de muerte.

A esto le hay que sumar las propias diferencias internas dentro del movimiento, el problema de carecer de líderes o portavoces es que en situaciones como ésta es casi imposible defenderse. Que sí, que es muy idílico eso del mundo perfecto en el que nadie es superior a nadie, pero la realidad es otra. Y en esta realidad necesitamos tener la suficiente autoridad como para poder desautorizar a los pseudo-intelectualoides que se hacen llamar defensores de la sociedad.

No hablaré de lo ridículo que me parece que después de los recortes salvajes que se han aprobado en Cataluña, todo lo que haya quedado a nivel social y mediático, sean los incidentes provocados por unos pocos y condenados por todos (ya sin entrar en si los causaron los policías infiltrados, que los hubo, o no).

Estamos en una sociedad que no es que esté dormida, si no que ha pasado al encefalógrama plano. Entre el "ya lo harán otros" y el "esto no va a ninguna parte" nos estamos condenando a la autodestrucción de nuestra sociedad. España no puede pretender ser un país del primer mundo mientras nos gobiernan corruptos, nos informan manipuladores, y nosotros desbarramos como tontos ante la anécdota (los incidentes en el Parlament) y no el problema de fondo (unos recortes que afectan a toda la sociedad, salvo a los de siempre).

La auténtica perroflautada aquí no la estamos cometiendo los que buscamos una democracia mejor, y en definitiva, que España pueda ofrecer un futuro digno a millones y millones de personas. La auténtica perroflautada es la que están cometiendo nuestros políticos con la ayuda de algunos de nuestros medios (donde la ética periodística murió hace tiempo y se pasó a servir vaya a saber usted qué oscuras intenciones) y el saber que, si esto no triunfa, cuando abramos los ojos, veremos que España ya no está en el primer mundo, si no en la lista de países en vías de desarrollo.

Vamos como los cangrejos, y en vez de denunciarlo públicamente, los que nos miran aplauden la regresión de España a tiempos pretéritos que provocaron que nuestros antepasados tuvieran que migrar a Argentina, Alemania...

Si no queremos terminar de nuevo en ese punto (que ya está pasando), ahora más que nunca es el momento de salir a la calle y hacer que el resto de la sociedad abra los ojos de una vez.

Es el momento de quitarnos las gafas de color de rosa y aceptar la cruda realidad que espera a nuestro país si no reaccionamos.

Etiquetas: , ,

jueves, 16 de junio de 2011

No alces la voz

"No alces la voz, no reflexiones, no mires por la ventana para preguntarte qué puedes ofrecer al mundo. No pienses que eres especial o único, porque no lo eres. No intentes tener tu propia voluntad, acepta la realidad, eres un títere en manos de poderes que crees comprender, pero que manejan tu vida desde la sombra.

No creas saberlo, ni creas ver más allá de donde otros no ven, porque serás aplastado por el sistema. No somos represores, somos guardianes del buen sistema cívico en el que naces, vives sin gloria ni pena y mueres sin dejar un recuerdo imperecedero en este mundo. Como una buena oveja que baila al son de aquellos que han nacido especiales, diferentes a tí, superiores.

Aquellos que por ostentar un cargo tienen el privilegio, y el derecho, de decirte lo inferior que eres, aquellos que por creerse la voz del pueblo, son capaces de colgarte en la plaza y humillarte públicamente. Porque, no lo olvides, no eres más que un títere que sirve a una voluntad superior.

Es posible que veas fantasmas, un viso de esperanza sobre una vida mejor, un sueño que perseguir. No lo busques, los sueños no tienen cabida aquí, salvo para los que ya son especiales, para los que, de algún modo, se saben por encima del bien y el mal. No te cuestiones la realidad que te rodea, no pierdas el tiempo intentando cambiar un mundo que tú sólo no puedes cambiar.

Y si lo haces, no esperes comprensión. No esperes simpatía. No creas que por encontrar una luz en el túnel serás aplaudido. Al contrario, te aplastaremos con todavía más crueldad, aprovecharemos los medios a nuestro alcance, y no al tuyo, para transmitir el mensaje que no quieres escuchar, para transmitir a la masa adormecida que todo está bien, que sólo eres un insurrecto que arriesga poner en peligro la Utopía del estado democrático en el que vivimos.

No llores, ser una oveja no es tan malo, te lo decimos nosotros, los que gobernamos tu vida día a día por encima del corral. Los que disponemos de los mecanismos de control necesarios para dispensar nuestra equitativa justicia divina.

Márchate, y no vuelvas a creer que eres especial, no vuelvas a creer que puedes cambiar el mundo, porque cuando tengamos oportunidad, alzaremos miles de voces en tu contra, para hacerte saber que eres insignificante, y que nosotros somos los que tenemos el control.

No alces la voz, porque te la arrebataremos en cuanto tengamos oportunidad. Y si tú no nos la das, la crearemos nosotros, soltaremos a los lobos para controlar al rebaño, y por mucho que lo intentes, tu también caerás bajo el yugo opresor de los que ostentamos un poder que nos beneficia a nosotros, a los que sí somos especiales."

Firmado: Una democracia imperfecta

¿Y tú? ¿Piensas o obedeces? Es hora de despertar. Es hora de abrir los ojos y hacer ver a los que creen que tienen el poder que no pueden manejarnos a su antojo.

¡Despierta!

miércoles, 15 de junio de 2011

Predicando en el desierto

Hoy nos hemos levantado con una congregación de gente frente al parlamento en Barcelona digna de mención. Sin embargo, la mañana ha quedado algo enturbiada por la intervención de algunos violentos que no representan a este movimiento, pacífico.



Y es que imágenes como esta, de Montserrat Tura, no favorecen a nadie. Por eso, antes de seguir con el artículo, es necesario recordar que el 15-M es un movimiento pacífico y que hay que denunciar este tipo de comportamientos y desmarcarnos de los que intentan contaminarlo.

Dicho esto, a raíz del intento de desalojo de Tetuán (Madrid), y el zarandeo a Cayo Lara no he podido pararme a pensar en una cosa. Hay que diferenciar entre las consignas relativamente activistas, como el famoso "Que no, que no nos representan" y la realidad del mundo en el que vivimos. El 15-M busca una democracia mejor, y por tanto, seguimos teniendo una clase política. Estoy de acuerdo en que hay políticos que no nos representan, y no seré yo quien diga que Cayo Lara lo hace, pero hay un hecho que tenemos que valorar.

Si estos políticos no nos representan... ¿quién lo hará? ¿nuevos políticos a los que escojamos? Eso cambiaría la premisa de fondo que reclama el 15-M, no es una regeneración democrática, es la destrucción de un sistema político para reformarlo con actores totalmente nuevos que no tienen por qué ser garantía de un éxito que no está ni mucho menos garantizado.

Teniendo en cuenta que, tarde o temprano, queremos conseguir que la política en España cambie para mejor, es inevitable no darse cuenta de que, en mayor o menor medida habrá que aceptar que algún/os político/s eventualmente sí nos representará (a menos que vayamos contra todo y contra todos, algo, a mi juicio, poco fructífero).

Por ello, es necesario que se origine un debate sobre cómo poder permitir que los políticos (ya sea a título individual o de partido) respalden al movimiento.

Hay que diferenciar entre un movimiento apartidista (que no apoya a ningún partido, como el 15-M) y un movimiento antipartidista (que no permite que ningún partido le mencione siquiera). En el primer caso, la lógica dicta que debería ser posible para un partido dar su apoyo al movimiento (dejemos a un lado los riesgos de la instrumentalización del movimiento o la incomprensión de la actual clase política sobre este movimiento, que es harina de otro costal que merece su propia entrada en este blog por sí misma), mientras que en el segundo caso la emprendemos a palos contra todo aquel que ose mencionarnos.

Si no permitimos que los partidos políticos puedan mostrar su apoyo al movimiento (y digo los partidos al movimiento, no al revés) y establecemos una comunicación clara que impida la instrumentalización del 15-M, corremos el riesgo de terminar predicando en el desierto, Porque aquellos a los que les estamos pidiendo un cambio no pueden actuar, y porque careceremos de la capacidad de generar la masa crítica necesaria para provocar un cambio social que afectaría a millones de personas.

Tenemos que alzar nuestra voz con un objetivo, pero no hay que olvidar que para se cumpla ese objetivo, es necesario un camino.

martes, 14 de junio de 2011

¿Nos hemos olvidado de volver a la Red?

Seguramente todos estemos de acuerdo en que el movimiento del 15-M necesitaba salir a la calle y abandonar la Red, desde luego. Sin embargo, a medida que pasa el tiempo y veo cómo va decreciendo a un ritmo casi alarmante el nivel de actividad en Twitter, me pregunto si no hemos ido demasiado lejos y hemos pasado directamente, a abandonar la Red.

A todas las iniciativas que están surgiendo en la calle, le está faltando un reflejo en las redes sociales. Si bien han florecido las páginas y blogs, como éste, el nivel de actividad relacionado en Twitter y Facebook ha disminuido de manera alarmante.

Y digo de manera alarmante porque, aunque no es un indicativo del estado de salud del movimiento (ya no), sigue siendo una pieza esencial para ayudar a expandir la presencia virtual del 15-M. A fin de cuentas, en Twitter han tenido lugar algunos de los intercambios de opiniones y debates sobre la "spanishrevolution" más interesantes que habíamos visto en muchos años.

Lejos de las asambleas y la atención mediática que reclaman las manifestaciones, es necesario seguir haciendo un trabajo que estamos dejando de lado. Porque, si un día desaparecemos de nuevo de las calles, cuando queramos volver a la Red veremos que nos hemos quedado en fuera de juego por no haber cuidado a la criatura de la manera apropiada...

lunes, 13 de junio de 2011

Documental: Todos cuentan en el 15-M

Este es el documental que está dando la vuelta hoy por las redes sociales y muchas páginas, al completo:







Además, una interesante reflexión de Carlos Taibo sobre el movimiento:


La falsa victoria de los perdedores

Es inevitable, que diría el Agente Smith. Teníamos que pasar por este punto que estamos atravesando desde ayer por la tarde. Con el desmantelamiento de la mayoría de acampadas, aquellos de insulto fácil y dedo acusador (España es el país del Te lo dije por excelencia) están acudiendo a recoger los fragmentos de su propio trofeo, bajo la falsa percepción de haberse alzado triunfadores. "Esto no es más que una pataleta" ha llegado a decir alguno por las redes sociales.

Echando la vista atrás, hay que reconocer que los que quieren acallar a este incómodo movimiento han sabido jugar sus cartas, utilizando el estrepitoso ridículo internacional de la Policía anunciando la desarticulación de la "cúpula española" de Anonymous para desviar la atención en un fin de semana que ha estado marcado por los empujones y los gritos de aquellos que dicen proteger al pueblo, que intentaba manifestarse frente a los ayuntamientos para decir, una vez más, que estos políticos no nos representan.

Hemos visto todo tipo de actividades, desde cortes de calles y caceroladas, hasta el barrido de la clase política en Lleida, aderezados con un nuevo ejercicio de represión policial en la jornada del sábado en numerosos puntos de España.

Y a pesar de que en sólo 6 días volveremos a salir a las calles, algunos se empeñan en enterrar un movimiento que congrega cada vez a más personas y que está preparando nuevas actividades (como muchos veníamos reclamando) después de cuatro semanas de acampadas que, aunque útiles a nivel mediático, me hacen preguntarme si realmente hemos conseguido la cohesión que buscábamos y no una mayor fragmentación del movimiento al haber fomentado la creación de una enorme multitud de grupos minúsculos.

Mirando al horizonte, ¿qué nos trae de positivo el desmantelamiento de las acampadas? A primera vista, algo que quizá no resulte demasiado evidente todavía, será el realzamiento de la voz de la masa en lugar de una multitud de voces más individuales, de colectivos más especializados que, gracias a las acampadas, habían encontrado un hueco en el que reivindicarse, pero que, irremediablemente, volverán a un segundo plano para dejar de nuevo que la reclamación de una democracia real sea la cabeza visible del 15-M. Y aunque es posible que algunos se bajen del carro, desencantados por creer que el movimiento ya no les representa, hay una amplia mayoría que, desde la sombra, está deseando subirse.

Por ello, el próximo 19 de junio, hay que volver a salir a las calles, crear una nueva marea humana (ya hay más de 100.000 personas confirmadas en el evento en Facebook en el que se puede dejar constancia de la asistencia a alguna de las diferentes convocatorias para el próximo fin de semana.


Antes de terminar, un genial documental que ha salido hoy a la luz. Todos cuentan en el 15-M:


Decía Friedrich Von Logau, allá por principios del siglo XVII que Combatirse a sí mismo es la guerra más difícil; vencerse a sí mismo es la victoria más bella, y eso es lo que esta sociedad necesita hacer de una vez por todas. Cuando la bestia despierte, será imparable, y lo preocupante para los que nos desgobiernan, es que ya hay signos de que, como mínimo, se está desperezando.

viernes, 10 de junio de 2011

Anestesiar a la masa

Decía Ghandi que un error no se convierte en verdad por el hecho de que todo el mundo crea en él. Sin embargo, parece que la Policía no ha debido entenderlo así, cuando esta mañana, nos hemos levantado con la noticia de que habían desarticulado a la cúpula de Anonymous en España.

No deja de ser otro síntoma del cambio que está experimentando la sociedad. Ya no hablo sólo del 15-M o de Anonymous, si no del hecho de que, con el tiempo, el poder ha vuelto a su auténtico y legítimo dueño: El pueblo.

Atrás quedan los tiempos en los que el enemigo del sistema, que beneficia a unos pocos en detrimento de una multitud silenciosa (ahogada por el propio sistema que acalla a aquellos que más necesitan hablar), era fácilmente identificable. Ahora, la policía, los políticos, los medios, y los defensores de esta estructura caduca, ven con pavor que el enemigo se ha transformado en una masa compacta, heterógenea, y con una fuerte identidad propia que va mucho más allá del reconocimiento público de una figura.

No se puede descabezar al pueblo, pero sí se le puede anestesiar. A los gritos de "putos perroflautas" procedentes de personas que, irónicamente, en muchos casos, no pretenden aspirar a más que lamer las botas de aquellos que les dicen que cobrarán menos y que tendrán que apretarse el cinturón (mientras sus señorías siguen viajando en Premium para asistir a las reuniones en Bruselas) se les suma ahora los bandazos desesperados de quienes ostentan un poder tambaleante apoyado en los mensajes de aquellos medios (no todos) que pretenden desprestigiar a una masa invisible con el recurso del insulto fácil y la neurona pequeña, obviando que, aquellos a los que ahora insultan, son los que también les dan de comer.

Y es que, como decía Eduard Punset, es hora de cerrar la Transición de una vez y dar paso a una democracia mejor. Quizá no veamos el cambio en un año, ni en dos, quizá sea en diez. Pero no hay duda, de que la masa está despertando, y que, a pesar de los notorios esfuerzos por parte de aquellos en el poder, el mensaje está claro y está llegando incluso más alla de España:


Y cuando la bola de nieve echa a rodar, es imparable. El cambio llegará, y se producirá, y cuando aquellos que gritaban "putos perroflautas" a una masa compuesta por gente con estudios, gente en paro, gente que sólo busca un mañana mejor... se den cuenta del cambio, comprenderán que se han quedado fuera de un sistema en el que estará prohibido obedecer sin pensar. En el que estará prohibido ser oveja y danzar al libre albedrío de los pastores de siempre, a los que no le importa nada que no sea ellos mismos.

Si he empezado con una frase de Ghandi, justo es terminar con otra: La violencia es el miedo a los ideales de los demás.

jueves, 9 de junio de 2011

El día para pasar página

La jornada de ayer fue la jornada del cambio que muchos estábamos esperando en el 15-M, tras una manifestación de unas 2.000 (otras fuentes manejaban 5.000) personas a escasos metros de las puertas del Congreso de los Diputados.

Twitter volvía a llenarse de los mismos mensajes que ya vimos tras el 15-M, cuando las acampadas comenzaban a tomar forma en diversos puntos de España. La jornada de ayer nos dejó tres detalles para el recuerdo:
  • Los antidisturbios quitándose el casco en medio de los aplausos de los manifestantes (y las inevitables comparaciones con la actuación de los mossos en Barcelona)
  • El "abuelo" de la revolución, un hombre de unos 80 años (y no 70 como creía yo ayer) que arengó a las masas y fue vitoreado en numerosas ocasiones
  • La refrenda, una vez más, de que este es un movimiento pacífico.
El día después nos trae la sensación de que hemos pasado página, de que las acampadas han dado paso a una nueva actividad. No en vano, en Valencia se dirigieron de manera espontánea a las Cortes, donde en estos momentos (a la 13:15 de la tarde) siguen siendo desalojados por la policía, que de una manera bastante discutible, deja pasar a aquellos que consideran "dignos" e impiden el paso a los que parezcan pertenecer a los "indignados", o la visita a la subdelegación del gobierno de Córdoba.

Esto es lo que hacía falta desde dentro del movimiento. Una actividad que, sin actores externos de por medio (como la lamentable actuación de Felip Puig y los Mossos), espolease de nuevo a una sociedad que tiene la mala costumbre de caer adormecida a las primeras de cambio.

Algunos ya proponían ayer acampar de nuevo frente al Congreso; opción que fue desestimada puesto que no era lo que se había acordado en la asamblea de Sol de la que salió la decisión de ir allí, pero quedó patente que los que creemos en este movimiento tenemos ganas de más. Es obligatorio no quedarnos estancados y seguir mirando hacia delante.

Aprendamos de lo que nos ha ido dejando el movimiento hasta este momento, de los aciertos (que los ha habido, y muchos) de las acampadas, y de sus errores (que también los ha habido), y apliquemos esas enseñanzas para hacer ver al resto de la sociedad que es posible pelear por una democracia mejor y no conformarse con medianías.

martes, 7 de junio de 2011

No te limites a mirar

El próximo 19 de junio volveremos a salir a las calles para manifestarnos en contra de una democracia que no satisface a nadie. Durante estos días he venido comentando los puntos en los que, para mí, es necesario hacer autocrítica y darnos cuenta de cómo ha ido evolucionando el movimiento del 15-M hasta su momento actual.

Pero lo más importante de todo, no es sólo ser capaces de hacer autocrítica y aceptar las opiniones de los demás. También hay que ser consciente de que hace falta una respuesta masiva en la calle para que la adormilada clase política de este país se dé cuenta de que no queremos que nos sigan desgobernando.

Desde los más de 4 millones de parados a los más de 100 imputados que concurrieron a las elecciones de este año, sin olvidarnos del más del 40% de desempleo juvenil, o los españoles que están fuera del país, ansiando el día en que puedan volver a trabajar en la península, no faltan motivos para asistir el próximo 19 de junio.

En twitter ya hay un hashtag en el que se están recogiendo muy buenas razones: #motivosparael19j.

Es con la ayuda de todos como se conseguirá un cambio social. Tenemos que demostrar que tanto jóvenes como mayores somos capaces de unirnos en busca del bien común, y de enseñar al mundo (que está pendiente de nosotros) que España es mucho más que siesta, paella, toros y sevillanas (todo ello perfectamente respetable, que nadie se sobresalte).

El 19 de junio hay que salir a la calle, y gritar más fuerte que nunca, que somos dueños de nuestra propia vida. Que no queremos una vida así, y que la vamos a cambiar, le pese a quien le pese.

Hay asambleas en barrios y pueblos, acampadas (aun si considero que ya es hora de desmantelarlas y dar paso a nuevas iniciativas), caceroladas... no será por oportunidades para participar.

Pero si de verdad queremos un cambio, hay que levantarse del sillón y comprender que el cambio no lo veremos en la televisión. Tendremos que ser parte de él, aportando lo que cada uno pueda. Y al final del todo, no solo tendremos una sociedad mejor (que seguirá siendo mejorable, sin duda), si no la satisfacción de un trabajo bien hecho.

lunes, 6 de junio de 2011

¿Un problema de enfoque?

Esa pregunta me ha rondado la cabeza al levantarme esta mañana. Quizá lo que está haciendo que las acampadas (más que el 15-M, que a juzgar por la presencia en los medios, sigue gozando de muy buena salud, como demuestra esta noticia de Informe Semanal).

Sin embargo, cuando salimos a las calles aquel 15 de mayo, la petición común era la de la regeneración democrática. Una democracia mejor, en resumen. Pero, ahora, podemos ver que a aquella premisa tan básica (y que hizo que tanta gente saliera a la calle) se han añadido otras premisas que, si bien no menos válidas, han desenfocado el movimiento. Desde la igualdad de género en el vocabulario (una de las solicitudes del colectivo feminista, con el uso del sustantivo colectivo acabado en "as" o "xs"), hasta la instauración de la república o la abolición del sistema capitalista, ante nusetros ojos, han pasado todo tipo de peticiones en este medio mes de movimiento.

Es un problema inherente a la horizontalidad, a la necesidad de querer escuchar a todos y no querer ser representados. Y es que, parece que en ningún momento, se ha reparado en que no por querer ser un movimiento horizontal es necesario renunciar a cierta verticalidad. La horizontalidad es algo que está presente en otros movimientos y tendencias (podría decirse del comunismo y su principio del "todo es de todos"), por lo que ya hemos podido ver los defectos y virtudes de un sistema así.

Sin un mínimo de verticalidad (que en el caso del 15-M podría ser Democracia Real, No les votes, Juventud sin futuro, etc), la horizontalidad se convierte en un problema de fondo con el paso del tiempo. Funciona mal al aplicarse a grandes masas. No es necesario tener líderes, pero como toda orquesta, necesitamos de un director de orquesta (ya sea en forma de documento de consenso de mínimos, manifiesto de las reclamaciones del 15-M, etc).

A fin de cuentas, no nos engañemos, las comisiones en una acampada son un organismo que dan verticalidad a algo horizontal, por lo tanto no estamos escapando de esa verticalidad, si no disfrazándola bajo el falso precepto de ponerle otro nombre.

Una vez desenfocado, es evidente que devolver el movimiento al cauce original pasa por ser una tarea titánica. El gran dilema, sin embargo, está por llegar. El próximo 19 de junio, saldremos de nuevo a la calle con la convocatoria de Democracia Real. Y aunque no queramos aceptarlo, será una medición de fuerzas entre dos bandos que se han distanciado de una manera preocupante. Los que buscan una democracia mejor, y los que buscan reconstruir el mundo desde sus cimientos más básicos.

En lo que a mi respecta, sigo teniendo claro lo que busco, una democracia mejor. Los pasos, a poder ser, de uno en uno.

viernes, 3 de junio de 2011

Movimiento fracturado

A medida que Sol se va quedando vacía de gente (según la policía ayer pasaron la noche 180 personas), está quedando más a la luz lo que piensan los que allí están. Y es preocupante ver cómo se está generando una fractura irreconciliable entre el movimiento del 15-M.

A la nefasta noticia sobre las agresiones sexuales y la consecuente retirada (totalmente lógica) de la comisión de feminismo, hay que sumarle los rumores que comienzan a asolar la concentración. Desde infiltrados del CNI, hasta un grupo de unos 50 individuos que estarían fichados por la policía y serían conocidos por causar disturbios en manifestaciones o pertenecer a grupos radicales (que a su vez, según El País, son los que están impidiendo que prospere la idea de levantar el campamento).

Pero a pesar de todo esto, los concentrados en Sol siguen adelante con sus proclamas, desde transmitir la idea de que el movimiento depende de ellos, a que tienen que convertirse en la imagen del 15-M.

Todo esto está conduciendo a un movimiento que quizá no sea todavía demasiado visible en su superficie, pero está teniendo consecuencias muy contundentes entre bastidores. Existen dos tendencias muy diferenciadas: los que quieren trabajar con la acampada de Sol, por un lado; frente a los que prefieren dejarles a un lado y seguir por su propio camino hacia un consenso de mínimos que no termina de llegar.


Es evidente que Sol es un referente dentro de las acampadas (es la más multitudinaria y la que más atención mediática recibe, aun si esto último se da en gran parte precisamente por tener lugar en la capital de España). Pero no es menos evidente que de un tiempo a esta parte, están/estamos fracturando el movimiento cada vez más. Desde interminables asambleas que no conducen a nada práctico, a las consignas escuchadas de "si Sol cae los demás van detrás"... hemos escuchado poco a poco, y hasta llegado a aceptar de manera casi natural, que este grupo de gente se ha convertido en el liderazgo de facto del 15-M en nuestro día a día (si bien Democracia Real, evidentemente, sigue teniendo un poder de convocatoria mucho mayor).

Y así, llegamos a la situación actual, una acampada que ha pasado de no incomodar a nadie después del 22-M, a incomodarnos a nosotros mismos y a crear brechas en un movimiento que a pesar de su heterogeneidad, estaba firmemente unido en sus convicciones.

A día de hoy, hemos pasado de la pro-actividad a la pasividad y al "A ver qué dicen en Sol" y a que ese grupo reducido de personas (porque aunque sean 3.000 personas en las asambleas no representan a todo el movimiento), se conviertan en nuestros portavoces y representantes. Y eso, damas y caballeros, no es mejor que "a ver qué dicen los políticos", es simplemente, ponerle el collar a otro perro y cambiar un poco la forma, pero no el contenido.

jueves, 2 de junio de 2011

Un paso al frente

Ya he hablado largo y tendido de los problemas que, para mí, plantean las acampadas en su forma actual. Sin embargo, me gustaría aclarar que no estoy en contra de que en el movimiento haya feministas, anarquistas, altermundistas, republicanos, etc. Simplemente, creo que no es lógico que esos sectores aprovechen el movimiento para meter sus reclamas con calzador, puesto que contribuye a debilitarlo.

Dicho esto. es el momento de que cada uno de nosotros vea el poder que nos brinda Internet. En estos tiempos que corren, uno no necesita ser famoso o tener presencia mediática para poder hacer convocatorias. Gracias a eso, cualquiera de nosotros puede proponer actividades, manifestaciones, etc, y ver el interés del resto de personas por unirse.

Por eso, es el momento de dar un paso al frente (cada uno de nosotros) y comenzar a proponer actividades que sirvan para darle más fuerza al 15-M. No es necesario pensar en actividades estatales, ni en macromanifestaciones. Las pequeñas acciones también sirven. Desde, simplemente, hacer que aquellos que nos rodean conozcan lo que pide el movimiento, a organizar concentraciones a nivel local (o incluso de barrio/pueblo) pasando por cualquier otra iniciativa en consonancia con el espíritu del movimiento (es decir, pacífico y apartidista).

A fin de cuentas, el movimiento no pierde fuerza sólo por las acampadas, si no también por aquellos que han decidido recogerse en casa y no participar, sin ser conscientes de que también tienen la capacidad de organizar actividades y convocatorias que sí estén en consonancia con lo que esperan y que pueden servir para echar a más gente a la calle.

Lo importante, al fin y al cabo, es que los políticos y la sociedad en general, tenga claro que estamos aquí, y que no nos vamos. Y que no es sólo de las acampadas de lo único de lo que se tienen que preocupar ni lo único a lo que tienen que escuchar.

¿Qué inciativas propondríais?

miércoles, 1 de junio de 2011

Siesta en los laureles

Algo que viene produciéndose desde hace varios días en las asambleas que he podido ver es que, con el paso de los días, entre los acampados se ha creado un deprimente sentido de la autocomplacencia y un falso sentido de trabajo cumplido que está, poco a poco, destruyendo el principal motivo de reunión en las plazas.

Alguien decía ayer en la asamblea de Sol, que la acampada se había convertido en el icono del movimiento. No se podría estar más equivocado y hacer una afirmación tan prepotentemente desacertada. Si algo ha sido icono del movimiento a día de hoy, debería ser Democracia Real, Juventud sin Futuro y No les votes. Sin ellos, ninguno de nosotros, probablemente, estaríamos hoy apoyando este movimiento que lucha por una democracia mejor.

Para empeorar las cosas, en el camino se han ido apuntando todo tipo de personajes radicales que están destruyendo desde dentro un movimiento que decía ser plural y abierto a toda la sociedad.

Algunas de las cosas que están alejando a la gente:
  • ¿Por qué debería sentirme identificado con el movmimiento feminista y su empecinamiento en usar "as" para todos los sustantivos colectivos? Esa no era la reivindicación del 15-M. 
  • ¿Por qué debería sentirme identificado con los altermundistas, anarquistas, comunistas, etc? Entre las reivindicaciones del 15-M, no estaban ni la de crear un mundo mejor, ni la de tumbar al capitalismo, ni la de derrocar la propiedad privada... pero todas esas consignas las hemos oído en las acampadas ante la permisividad de unos, la dejadez de otros, y la manipulación de un movimiento para fines propios de unos pocos.
  • ¿Por qué debería sentirme identificado con unas acampadas que, en 16 días, no han hecho ni una sola actividad para manifestarse?
Y así sucesivamente... La lista, a cada paso, se hace todavía más grande. No ayuda que, cuando se llama a los acampados "perroflautas" a lo más que lleguemos sea a un encogimiento de hombros. Si es que parece que no nos corra la sangre por las venas.

Mientras los griegos tienen aislados a sus diputados en el parlamento, nosotros malgastamos el tiempo en asambleas para decidir crear una comisión de comisiones, cantar o gritar (como ha pasado en Murcia)... Y para colmo de males, podemos ver (con asombro por mi parte) como los acampados se cierran en banda, ante la simple insinuación de desmantelar la acampada y reenfocar el movimiento hacia otras actividades más efectivas.

Y ahora, al mirar la vista atrás, es irreconocible lo que nos estamos encontrando en las acampadas. Huelga decir que algunos medios están haciendo su particular agosto de nuestro flaco favor por darle seriedad a una parte del movimiento (las acampadas) que están convirtiéndose en un lastre inaguantable para muchos (en favor de, cada día, menos).

Es la hora de levantarnos, pegar una patada en el trasero a todos los parásitos que han ido infectando el movimiento y moldeándolo para sus propios intereses, y enfilar de nuevo la carretera hacia nuestro objetivo.

Si no somos capaces de hacerlo, entonces tendremos que volver al rebaño, con la cabeza agachada mientras una multitud ciega grita "malditos perroflautas!" y dejar que los de siempre, los políticos corruptos a los que votamos cada 4 años nos sigan pastoreando. Y eso que cuando salimos a la calle nos molestaba... Pero parece que ahora, que es la aportación desinteresada de parte de la sociedad la que nos mantiene en la plaza; ya no es tan incómodo.

Un último recado para los acampados: El movimiento sin vosotros no se morirá. Pero sin vuestra aportación (sin una aportación real), sin duda será más débil, aunque no menos de lo que lo es con vuestros esfuerzos actuales...