miércoles, 3 de agosto de 2011

El encefalograma plano de la clase política española

Como a estas alturas ya sabréis, después del desalojo matutino ayer, del Prado y Sol, tuvo lugar una multitudinaria manifestación por las calles de Madrid.

Por un lado, sirvió para ver que, por suerte, el movimiento no es tan apático como pensaba, y por otro, para destapar la auténtica naturaleza de algunos de nuestros políticos. Desde las 18:30 de la tarde, se cerraron los accesos de metro a Sol. Ante la convocatoria del "paseo" a las 20:00, se apostillaron multitud de policías en las inmediaciones para impedir que la convocatoria tuviese efecto.

Hay que reconocerles el mérito que tuvieron. Efectivamente, a las 20:00, nadie llegó a acceder a Sol. Y en su mayor "victoria" estuvo el éxito de la manifestación de ayer. Debido a ello, los asistentes comenzaron a dirigirse a otros lugares de la ciudad. Copando lugares como Neptuno, Cibeles, o Atocha, e instalándose finalmente en la Plaza Mayor, en la que también tuvo lugar una improvisada asamblea.

Esta mañana, repitiendo lo que parece que va a convertirse en una tradición, la policía procedió a desalojar a los que habían permanecido en la Plaza Mayor durante la madrugada, aplicándole el mismo tratamiento que a Sol.

Hay que remontarse al franquismo para encontrar una actitud tan injustificadamente antidemocrática. Lo peor de todo, es que los políticos madrileños se congratulaban de su éxito en el desalojo mañanero y en haber conseguido desmantelar las acampadas.

Así que, un pequeño mensaje para nuestra querida clase política:
Señores políticos, permítanme hacerles ver la estupidez de haber desalojado Prado y Sol y el posterior "blindaje" de este último de la manera en que se ha hecho. Si la visita del Papa es tan importante, uno no va y mete la mano en el avispero para ver si las abejas salen a picar (saldrán, y lo harán de una manera furiosa, hasta un niño podría responderles a esa pregunta). Estoy seguro de que había maneras más efectivas de acometer el "desalojo" de Sol. Pero en España nos gusta eso de actuar por las bravas.

El País dice que "Interior y Madrid no están dispuestos a permitir más acampadas". ¿Se puede ser más corto de miras?. Una declaración frontal contra el 15-M sólo va a generar una respuesta todavía mayor. Va a fortalecer el movimiento de una manera salvaje (y por ello, señores políticos, les doy las gracias) y va a crear una división social entre políticos (unos pocos) e indignados (miles) que sólo puede conducir a la crispación social.

Pero quizá eso es lo que necesitamos, que se produzca la crispación social, la sensación de que nuestra clase política ya no nos protege, si no que nos persigue, para que, de una vez por todas, las cosas cambien.

Señores políticos, la dictadura en España, afortunadamente, terminó hace más de 30 años. Lo que hemos vivido ayer, y lo que parece que nos espera, es propio de tiempos pretéritos que no deberían tener cabida en la sociedad del siglo XXI.

Reflexionen, y si esto les supera, váyanse a tomar viento, que en este país sí hay gente preocupada por el interés común."

lunes, 1 de agosto de 2011

Radiografía de un 15-M apático

Al hilo del anuncio del pasado viernes de la anticipación de las elecciones al próximo 20 de noviembre, y al comentario de Democracia Real Ya, hoy mismo, diciendo que se desvincula de la propuesta de Izquierda Unida para entrar en sus listas (bajo el pretexto de que no nos representan los partidos).

Pero, echemos la vista atrás, y veamos en qué momento se encuentra el movimiento. Sé que esto va a ser, para más de uno, echar gasolina en la hoguera, pero soy de los que consideran que el criticismo, cuánto más severo (respetuoso, y coherente), mejor.

Vayamos por partes, recordemos que el 15-M se originó como un movimiento que pedía una democracia mejor. Bajo ese pretexto, miles salimos a las calles en aquella fecha. Partamos de esa base (y únicamente esa base).

A día de hoy tenemos:

-Intervenciones contra los desahucios: Es, seguramente, uno de los puntos más controvertidos en todo esto. Por un lado, tenemos a las personas afectadas. Los que, si no pagan, se quedan en la calle. Por otro lado, tenemos más afectados. Los que, si no reciben el dinero, también las pasan canutas.

En esto no hay tintes políticos posibles. No son pocos los que, en plena bonanza económica, decidieron vivir muy por encima de lo que era realmente razonable. ¿Quién no conoce esas historias de personas que dedicaban toda una nómina a pagar íntegramente la hipóteca, y la otra a pagar todos los gastos del mes? En ese sentido, tanto los bancos cometieron excesos, como muchas personas que se dejaron llevar por unas expectativas demasiado alentadoras, aún cuando desde el extranjero ya comenzaban a alzarse voces alertando sobre el creciente riesgo del colapso de la burbuja inmobiliaria.

En toda esta explicación, ni una sola vez se menciona a la política. Aquella misma que nos sacó a la calle el 15-M. Es cierto que, a nivel social, es un movimiento que causa empatía. Yo soy más reservado, dudo que todos los desahucios sean injustificados, porque desde luego los hay. Pero el movimiento no puede prestar su ayuda a todo lo que se convoque sin ton ni son. A este ritmo, terminaremos creando intervenciones contra las matanzas de gatitos blancos en las orillas del Nilo, si es que las hay.

-La marcha indignada.... a Bruselas: Dentro de España esto tenía mucho sentido. Servía para darle fuerza al movimiento, y para acercar entre sí a personas separadas por cientos de kilómetros que, aun compartiendo un mismo ideal, no habían tenido oportunidad de intercambiar impresiones. En definitiva, reforzaba el movimiento.

Sin embargo, en un movimiento cuanto menos, sorprendente, nos vamos a Bruselas... ¿Con qué fin? Es como si un americano se fuese a Tokio a contar a los japoneses los problemas de su país. Pueden sentir cierta simpatía/pena/etc por él. Pero al margen de un par de noticias en la prensa internacional (y con un poco de suerte la nacional) el efecto es más bien escaso una vez se deja atrás el velo del espectáculo.

En este caso, se comete un error de bulto, a mi juicio, bastante importante. Los problemas de España importan en España.... y poco más. Esto viene generado de no saber muy bien hacia dónde tirar. ¿Qué se quiere conseguir exactamente con la marcha indignada a Bruselas? ¿Portadas internacionales? Las habrá, seguro. ¿Presión internacional? Ni en los sueños más salvajes de los más optimistas. ¿Un cambio en España?... ¿bajo qué presión? ¿La de irnos a San Pertersburgo a manifestarnos?...

-El enemigo es... El Fondo Monetario Internacional: Viniendo de Democracia Real, esto es cuando menos sorprendente. De un plumazo, casi de la noche a la mañana, decidieron que el problema no era de los políticos, si no de la economía y más concretamente del Fondo Monetario Internacional.

Y de repente, sin comerlo ni beberlo, nos encontramos con un cambio de paradigma. Según DRY, ya no teníamos que estar en contra de los políticos, si no del FMI.

-La pérdida de rumbo: Poco a poco, recientemente, ha ido calando en un sector del 15-M la sensación de que grupos como Democracia Real ha perdido el rumbo. Se apuntaron a la marcha indignada, de la que originalmente se habían desentendido. Ahora, vuelven a enarbolar la política de por medio, pero sin dar dos pasos atrás para ver todo el panorama.

Es aquí donde, ya con cierto desasosiego, veo que el movimiento ha perdido el rumbo porque, de repente, es como si hubiera surgido una segunda cabeza. Por un lado seguimos los que, como el primer día, creemos que a este país le hace falta una democracia real, que no sea cosa de dos, y en la que la voz del pueblo, de la nación, al fin y al cabo, se haga escuchar para algo más que para castigar al PSOE o al PP según toque.

-El inamovilismo ideológico: La guinda a todo esto viene hoy en forma de negativa de DRY a participar en una propuesta de Izquierda Unida para entrar en sus listas. Argumentando que "estos partidos no nos representan".

Y desde luego yo no me siento identificado con ningún partido. Es más, me parece absurda esa actitud de "yo soy del PP" o "yo soy del PSOE" como si esto fuera una especie de partido de fútbol entre dos equipos. La política va mucho más allá de las afiliaciones a partidos, pero me considero lo suficientemente racional como para ver en estas actitudes de ciertos políticos un reconocimiento al 15-M que hemos dejado pasar. El tiempo dirá si acertadamente o no.

Seamos claros. ¿Qué es lo que buscamos ahora mismo? Si estos partidos no nos representan. ¿Qué queremos hacer? No podemos sentarnos y esperar que, de la nada, surja mágicamente algo o alguien que nos dé una respuesta.

En el empeño de crear un movimiento horizontal, hemos creado algo tan sumamente horizontal que se ha vuelto irreconocible. Ya no hay una dirección definida, y comenzamos a agarrarnos a lemas en detrimento de posibles pasos (pequeños triunfos si se saben medir en su justo alcance) en aquello que, teóricamente, reclamábamos hace días.

Si de verdad queremos cambiar la política en este país. Es necesario, tarde o temprano, entrar en ella. Uno no cambia el funcionamiento de un garaje paseando tres veces al día por la puerta del mismo y mirando fijamente a los mecánicos. Hace falta entrar y formar parte de ese garaje para cambiarlo.

Es hora de dejarnos de movimientos de cara a la galería y de difuminarnos todavía más (la manifestación del 15 de octubre puede ser todo un estrépito internacional) y pasar a las acciones concretas.

El tren no nos va a esperar eternamente. En algún momento, alguno tendrá que tomar la iniciativa. Y cuando llegue ese instante, será necesario que el apoyo exista. Si no es así, lo único que tendremos será un movimiento que pasará a los libros de historia como eso. Un movimiento de X semanas/meses/años que desapareció por su incapacidad de materializarse en acciones concretas y definitorias.