martes, 15 de noviembre de 2011

6 meses del 15-M

Tal día como hoy, hace medio año, comenzó toda esta locura que se ha dado en llamar #15M. De aquel movimiento que apelaba por una democracia real queda, francamente, más bien poco.

El motivo principal sigue estando allí, pero poco a poco ha ido englobando muchas otras cosas. Desde afectados por los desahucios a proyectos destinados a informar sobre el propio movimiento como 15M.cc.

A nivel personal, poco podía imaginar yo que la lista de acampadas que comencé tuiteando aquella mañana terminaría convirtiéndose en un blog por sugerencia de varias personas, y que recibió más de 100.000 visitas.

No fue la iniciativa más importante ni la más llamativa (aunque al ser uno de los primeros fue mencionado en algunos medios El Mundo, que lo atribuyó (erróneamente) a Democracia Real ya y en muchos sitios más), pero me sirvió para darme cuenta casi al momento de que estaba ante un movimiento, un pensamiento, algo, que podía despertar la conciencia de muchos más allá de algo meramente anecdótico.

No me equivocaba y aunque el tiempo nos ha dado y quitado la razón en diversos momentos, el 15-M ha demostrado ser una ola de cambio que, lenta, pero inexorable, promete conseguir cambiar la percepción de los españoles sobre la política nacional.

No puedo olvidarme de otros movimientos que han surgido a raíz de este, como Occupy en EEUU. Pero sí puedo decir que el 15-M, a nivel personal, 6 meses después, ha hecho que personalmente, crea que nuestro país está lleno de almas pensantes que, como yo, simplemente no tienen la suerte de poder disponer de un foro público ante el que hacerse oír (a diferencia de nuestros políticos) y que por fin hemos descubierto que la unión hace la fuerza.

En definitiva, gracias al 15-M, 6 meses después, he recuperado la creencia de que quizá, con mucho esfuerzo, podemos conseguir que la política, y la vida, en España, sean mejores de lo que han sido hasta ahora.

¿Y vosotros? ¿Qué ha significado el 15-M echando la vista 6 meses atrás?

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Debate a cinco... o la merienda de la segunda fila

Hoy tendrá lugar en TVE un debate a cinco bandas con integrantes de PSOE, PP, ERC/IU/ICV, CiU y PNV, y a diferencia del tan cacareado debate entre Rubalcaba y Rajoy, éste ha recibido mucha menos cobertura en los medios.

A esto hay que sumar la ausencia de muchos otros partidos que tienen representación parlamentaria y que no han sido invitados. No es posible tener una democracia plural cuando los propios medios preparan el terreno para el bipartidismo que desde años viene machacando a nuestra sociedad.

Quizá sea consecuencia de que en nuestra sociedad todavía haya demasiadas raíces que han llegado desde la época de la dictadura (e incluso anterior), pero lo cierto es que, ante la pasividad de los ciudadanos, los medios de siempre se limitan a informar de "los más grandes" a primera plana (PSOE y PP) mientras relegan a un segundo plano al resto de partidos.

Y todo esto con el consentimiento de una sociedad a la que, durante años, se ha llevado a creer que no existen más alternativas en el panorama político español. O PSOE o PP. No hay más. Al parecer, por algún extraño don divino, los políticos de estos dos partidos parecen estar en un nivel superior inalcanzable para todos los demás.

La sociedad lo acepta, los partidos interesados lo explotan, y los medios cubren aquello que éstos últimos quieren que el pueblo escuche.

Quizá, muy a nuestro pesar, la única manera de hacer llegar el cambio es esperar a que la sociedad siga avanzando, a que los años sigan pasando y poco a poco los jóvenes, los que han nacido mucho después de la transición, sean los que se conviertan en la mayoría votante de este país. En la mayoría de población activa de este país.

Y todo esto lo digo porque el debate de esta noche no son más que migajas para contentar a unos pocos: para callar a los partidos pequeños que dicen no tener cobertura en televisión, y para callar a los que están extenuados de un bipartidismo que parece no querer marcharse.

Mientras esta noche la segunda fila vagará sin gloria ni pena por nuestras pantallas, nosotros pensaremos que, una vez más, todo sigue igual.

#Hazvalertuvoto Otra iniciativa ciudadana para el 20-N

Por medio de los comentarios de la entrada de ayer en el blog, un lector (o lectora) me hizo llegar una iniciativa que no ha recibido tanta atención mediática como #aritmética20n (de la que hablé ayer aquí), pero que igualmente merece ser valorada.

Se trata de #hazvalertuvoto. El planteamiento no difiere en gran medida del anterior, con la salvedad de que en este caso, los usuarios, de manera anónima, la probabilidad de que voten a un partido u otro, y en base a eso, la página refleja de manera actualizada cual es la opción ideal en cada circunscripción a la que votar.

De por sí la idea no es mala, aunque entre las propias opciones se incluyen a los partidos a los que el 15-M y otros movimientos apelan no votar, lo cuál puede resultar contraproducente. Asímismo, el hecho de que cualquiera pueda utilizar la página de manera anónima permite modificar a gusto de cada uno (con un poco de paciencia) los resultados para que los votos recomendados sean para un partido en particular.

Para los escépticos con #aritmetica20N, desde luego, puede ser una opción interesante. Aunque personalmente la considero más vulnerable y expuesta a manipulaciones ajenas, no es por ello menos interesante que otras opciones presentadas hasta el momento.

martes, 8 de noviembre de 2011

La insidiosa #AritmEtica20N

De un debate en el que todo el mundo ganó (sólo hace falta recurrir a la prensa y medios adecuados) lo único que podíamos sacar en claro de un monólogo entre dos era un meme gracias a Rajoy y su extraña afección por la insidia.

Eso y dosis de humor a raudales en un medio como Twitter en el que muchos (como servidor) optamos por mirar el debate con menos seriedad.

No hay mucho que rescatar de ayer, es más, no hay nada que rescatar, porque por predecibles, fueron predecibles hasta al hablar del fin de la violencia y ofrecerse mutua colaboración (por otro lado, de lo poco cabal que se escuchó anoche). A dónde iríamos a parar, si en frente de 12 millones de espectadores, estos dos buenos señores hiciesen un juramento en sangre para hacerle la vida imposible al prójimo en una materia tan delicada.

Y todo esto se resume a que aquí nada ha cambiado. Estamos como siempre, remamos hacia dónde siempre, y por ende, estamos abocados a ver de nuevo los mismos errores durante los próximos años.

Aquí es donde entra la aritmética del 20N. Una iniciativa que está pegando fuerte en las redes sociales y que tiene un planteamiento tan sencillo como poderoso: votar al partido más fuerte que no sea PP, PSOE o CiU en cada circunscripción.



Tengamos en cuenta que hay un 30% de abstencionistas. No hay que hacer un ejercicio de imaginación muy desaforado para ver cómo podría influir algo así de conseguir que un porcentaje significativo (digamos, la mitad de ese 30%) votase en las elecciones del próximo 20-N por una opción "minoritaria".

Si tenemos que jugar en su tablero, juguemos, pero a nuestra manera. Utilicemos su baraja para romper el juego que ellos han establecido. Ese juego del que, en más de 30 años de mal llamada democracia, sólo han salido gobiernos de PPSOE y en el que ante la pasividad de todos, hemos permitido que creen leyes para fortalecerse a sí mismos.

No nos engañemos, no impediremos que gobierne el PP o el PSOE. No en estas elecciones, no en este marco, pero para conseguir un cambio, siempre hay que dar un primer paso.