miércoles, 25 de abril de 2012

El trabajo os hará libres

Algo así deben decirse los gobernantes de este país. No son pocas las ofertas de trabajo que podemos encontrar en lo ancho y largo del territorio nacional con salarios completamente risibles (no quiero ni comenzar a decir cuánto se cobra en el extranjero por puestos de trabajo equivalentes, porque entonces esto puede acabar como el rosario de la aurora) y condiciones laborables todavía más deplorables.

Recientemente, escuchaba a dos personas argumentar sobre la conveniencia de aceptar (o no) un trabajo por 400€ brutos al mes. Es decir, muy por debajo del salario mínimo interprofesional. Y veía como, para mi sorpresa, el argumento derivaba en una acusación sobre la vagancia del trabajador español. Es decir, una persona que no está dispuesta a aceptar ese puesto de trabajo es directamente un vago. Parece ser que no cabe la posibilidad, ni siquiera remota, de que la oferta sea rechazada sencillamente por ser indigna

Si a estas ofertas de trabajo ridículas (más propias de esclavistas que de un sistema laboral) le añadimos el despido libre, tenemos la receta perfecta para destruir el sistema económico español. A decir verdad, me sorprende que todavía no estemos asistiendo en masa a la degradación galopante de los salarios de todos los trabajadores (recordemos que una empresa puede prever pérdidas para despedir libremente, y no hay nada que le impida volver a contratar más barato para el mismo puesto de trabajo, es una receta perfecta para degradar un puesto de trabajo que hoy en día esté remunerado en, digamos, 1200€, y dejarlo en el salario mínimo). 

"El trabajo os hará libres"
(Campo de concentración de Dachau, Alemania)

Pero si nos tomamos la molestia de mirar el panorama español en el extranjero, veremos que, a pesar de las malas lenguas, el trabajador español no es ni menos vago, ni menos listo, ni menos productivo que los demás. Sencillamente, no es el caso. 

No podemos olvidarnos del desempleo juvenil (que va camino del 50%, casi el doble de la media europea), ni de las precarias condiciones laborales que se ofrecen en nuestro país a cualquier persona por debajo de la treintena. Es inadmisible que hasta los 30 años se pueda trabajar como becario.

Dicho lo cual, es difícil entender un par de cosas:
  • ¿Por qué somos tan rematadamente tontos (por no decir algo peor) como para aceptar cualquier cosa ("comed mierda, mil millones de moscas no pueden estar equivocadas" que diría aquel) con salarios y condiciones laborales que ya hubieran querido los mercaderes de esclavos del siglo XVIII?
  • ¿En qué cabeza cabe pensar que esta reforma laboral va a generar empleo estable? Lo hará, sí, pero para los de siempre
Mientras el trabajador español esté más preocupado por criticar a los sindicatos que intentan defender sus derechos (¿quién no ha visto a trabajadores en paro, el pasado 29M, preocupados porque apareciesen los sindicatos por encima de los contratos basura?) esto es lo que nos espera. A nosotros, a nuestros hijos, y a los que vengan después.

A este ritmo, nos van a vender la moto de que era preferible trabajar en los campos de concentración de la Alemania nazi durante la II Guerra Mundial que estar en el paro en nuestra situación actual, y aún les daremos la razón... Tiempo al tiempo.

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