jueves, 26 de abril de 2012

Reencontrarse con el 15M

El 15M de 2012 no puede ser, ni de lejos, similar al 15M de 2011. Por muchos motivos. Atrás ha quedado el romanticismo con el que veíamos aquellas reclamas iniciales por una democracia más justa. Pero la situación del país ha cambiado y es imperativo buscar una nueva perspectiva para que el 15M, en este 2012, no tenga un olor a rancio y resabido que sólo sirva para ahuyentar incluso a quienes hace un año ocupaban las plazas espoleados por la creencia de que era posible ver un sistema político mejor.

Durante estos doce meses, se han ido sumando pequeños (y no tan pequeños) proyectos que perseguían diferentes objetivos. No espero que nadie comparta mi opinión, pero, a mi juicio, el movimiento se ha cargado de lastres y se ha dejado apropiar por otros movimientos, históricamente minoritarios, que nunca debieran haber recibido la atención que han recibido gracias al 15M y al interés de ciertos medios por afear la imagen de un movimiento que debió amenazar en algún momento la sensación de estabilidad de los más poderosos (sólo así se entiende la campaña de desprestigio y persecución de la que hemos sido testigos durante este tiempo).

Ejemplo del llamado lenguaje "inclusivo"


El primer paso para que la sociedad se reencuentre con el 15M es que sea el propio movimiento el que se redescubra a sí mismo. Hace falta volver a las raíces y dejar detrás a los oportunistas que intentaron apropiarse (y lo consiguieron) de un movimiento que en su afán por ser inclusivo terminó siendo surrealista y falto de autocrítica.

Vayamos por puntos:
  • Las Cien Mil Comisiones de San Luis: O como convertir un movimiento en un gigante inamovible. Lo que inicia una comisión necesita la aprobación de otras, lo que no se aprueba por una comisión no sale adelante... El 15-M, especialmente en las acampadas, se empeñó en constituirse en una especie de estado alternativo que nunca llegó a conseguir ni funcionar, ni asentar nada.
  • El lenguaje "inclusivo" / el movimiento feminista: Este es uno de los puntos en los que, en su afán por intentar ser inclusivo, el 15-M se convirtió precisamente en lo contrario, en exclusivo. El lenguaje inclusivo ("todxs", o "todas" al referirse a colectivos, etc) fue un salto innecesario, inexplicable y difícilmente entendible para el gran grueso de la población. Nunca ha existido, ni siquiera, una razón histórica para pedir algo así. Simplemente, venía motivado por un puñado de feministas (ni siquiera todas) que vieron en el movimiento la oportunidad de oro para subir su propia petición al movimiento. Fue una extravagancia (de tantas) que todavía hoy se arrastra. Utilizar una variación del idioma ilegible (-"xs") no nos hace parecer originales, si no extravagantes. Del mismo modo, el feminismo arrastra, desde hace mucho tiempo, un mal consigo mismo que es igualmente perjudicial, el de la discriminación positiva.
  • El movimiento okupa: Quizá, sin duda, el otro gran protagonista en cuanto a la apropiación del 15-M de un tiempo a esta parte. El movimiento okupa lleva años en la sombra, apoyado por unos, defenestrado por otros, nunca ha sido del agrado de la mayoría de la población, y es igualmente injusto para los que se encuentran en el otro lado del espectro, el del humilde propietario que no recibe el alquiler del que depende para llegar a fin de mes (no todos los inmuebles pertenecen a bancos). Es, quizá, uno de los grandes protagonistas a la hora de deslegitimar al movimiento. Es muy difícil, pero que muy difícil, establecer una conexión entre tener una democracia más participativa (la proclama original del 15-M) y ocupar un edificio abandonado argumentando que el sistema es malvado y está contra nosotros. 
  • Una micronación dentro de un Estado: Asambleas de ciudad, asambleas de barrio, asambleas de pueblo, cientos de comisiones, sin representantes... pero todos buscando protagonismo... Y además, no para hablar de política (como ocurría originalmente), si no para crear estatutos y todo un sistema alternativo, toda una micronación que se sustenta en papel mojado. Es la forma definitiva de la exclusión a gran escala. Es el mensaje que grita si no estás con nosotros, estás contra nosotros. Es la consecuencia de creerse por encima del bien y del mal. y considerar que se puede cambiar lo que no funciona en un país creando uno a su propia medida. Es un comportamiento más propio de niños pequeños ("ahora me llevo el balón y no jugáis") que de adultos. 
"Hotel 15O"


En definitiva, si el 15M quiere reencontrarse a sí mismo, y a la sociedad, necesita liberarse de un lastre innecesario que ha lastrado (valga la redundancia) la frescura y el poder de convocatoria de un tren de pensamientos al que era muy fácil subirse y con el que era muy difícil no sentirse identificado. La mimetización del 15M durante estos meses nos ha llevado a esto: a una hidra de cientos de cabezas que no están en sintonía entre sí, en la que todos claman ser la parte noble y fundamental de un movimiento que jamás perteneció a nadie y ahora ha sido apropiado y moldeado por todos.

Es el momento de soltar el lastre, simplificarse, y reencontrarse con una sociedad a la que hicimos despertar, y obligamos a dormir de nuevo cuando comenzamos a tener delirios de grandeza.

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