lunes, 21 de mayo de 2012

Ciudadanos al rescate

O un plan para rescatarlos a todos si quisiéramos homenajear a Tolkien. Lo cierto es que hoy se ha dado a conocer el Plan de Rescate Ciudadano, una interesante iniciativa que propone dar a conocer a plataformas y grupos de ciudadanos que están intentando hacer realidad algunos de los cambios que se proponen ahí.

Aunque, personalmente, no estoy de acuerdo con la forma en la que están redactados algunos de los párrafos (demasiado reaccionarios para mi gusto, simplemente), lo cierto es que es, a todas luces, algo que bien podría haber surgido de un gobierno que tuviera el arrojo necesario para coger al toro por los cuernos (algo que desgraciadamente, en este país, seguramente nunca hubiera llegado a suceder sin importar quién gobernase).

Es una de esas acciones de guerrillas, de las que pueden tener lugar a una escala suficientemente pequeña como para que el Estado sea tan efectivo en su intento de persecución como en matar a una mosca a cañonazos, y al mismo tiempo, lo suficientemente grande como para generar un cambio de por sí mismo.



Ninguno de estos puntos es, necesariamente, el revulsivo para la situación tan delicada que estamos viviendo en nuestro país, pero lo cierto es que, viendo como Bankia se convierte en un gigantesco agujero negro, es evidente que el sentido común abandonó a nuestra clase política hace décadas y que la respuesta depende ahora de los ciudadanos.

Es ese espíritu de renovación el que puede hacer que tengamos una sociedad más abierta, más participativa, más democrática, y sobretodo, más constructiva. El día que un obrero sea capaz de mirar a otro sin reprocharle que sea de la ideología opuesta, o que apoye (o no) a los sindicatos, habremos dado un gran paso adelante, y este plan de rescate ciudadano puede ayudarnos a remar en esa dirección.

Mientras tanto, no sólo seguiremos siendo mercancía en manos de políticos y banqueros, si no también participantes de un gigantesco circo romano en el que lo único que está en juego es la supervivencia del más débil, que necesita devorar a otros igual de débiles para poder subsistir.

La solución está en tu mano, sólo tienes que darte cuenta del poder que, como ciudadano, tienes a tu alcance.

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