miércoles, 2 de mayo de 2012

Cuando todo fracasa

Fracasa la política de recortes, fracasa la percepción de España en el mundo (especialmente si tenemos en cuenta las últimas expropiaciones y cómo va subiendo la prima de riesgo lenta, pero firmemente).

Fracasa el respeto a la sociedad, escuchando a nuestros políticos decir todo tipo de tropelías (como ha hecho Esperanza Aguirre esta mañana en la SER), y así podría seguir hasta el infinito. Es difícil tener la sensación de que algo se esté haciendo bien en nuestro país. La crispación social no ayuda. Mientras unos prometen rebeliones día sí y día también hasta que esto cambie, los otros amenazan con seguir con sus recortes y atacan a los socialistas por querer destruir España.

Es uno de esos casos de "entre todos la mataron, y ella sola se murió", que nos condena, como sociedad, a ver alejarse el vagón de la Europa del siglo XXI a pasos agigantados. Mientras nos venden la moto de que restar es sumar, nos quejamos de lo que hacen los demás (en ambas direcciones) y nos preocupamos más de criticar al prójimo que de mirarnos al ombligo.




Estamos gobernados por un atajo de incompetentes (según uno) o por los salvadores de nuestro país (según otros). La historia de siempre, sólo cambia el collar, pero el perro es siempre el mismo, y las historias también. Y cuando todo fracasa, hasta los más honrados se convierten en ladrones; la represión sólo crea más crispación, y seguir restando sigue sin conseguir que sumemos algo.

En medio de todo esto, no puedo evitar pensar, con preocupación, que el día menos pensado alguien va a perder los papeles, pero de verdad; y nos vamos a lamentar como nunca antes hayamos hecho. España es una olla a presión, y el día que explote, quizá hasta añoremos con positiva nostalgia los días de la Guerra Civil. Tenemos la receta ideal para que en cualquier momento estalle un conflicto bélico en nuestro país, rojos contra azules, peperos contra socialistas, llamadlo como queráis, que sólo servirá para mandarnos todavía más atrás y pasar de ser la cola de Europa a ser el punto más al norte de África.


Mientras las ratas desvalijan el barco, los que deberían estar al timón (políticos) y remando en la misma dirección (sociedad), están más preocupados por crear divisiones sociales y seguir asegurando la riqueza de los de arriba, que del futuro de nuestro país. Un futuro que está cada día más negro que nunca. 

El tren de Europa se aleja (si es que alguna vez llegó a estar cerca), y con él las expectativas de poder ser parte del primer mundo. Pero nosotros a lo nuestro, a discutir sobre el Barça y el Madrid. Sobre los rojos socialistas y los sindicatos, o la Iglesia y la ultraderecha. Que Pedro siga diciendo que viene el lobo, que hasta que el rebaño no sea devorado por completo, no nos lo creeremos, ni nos importará.

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