viernes, 25 de mayo de 2012

¿En qué ha fallado el 15M?

Para asegurarme de que no me dejaba llevar por la impresión inicial, he preferido (deliberadamente) esperar varios días antes de escribir este artículo, al que ya comencé a darle vueltas el pasado 12 de mayo.

Como siempre, esta es únicamente mi opinión, y no represento a nadie más que a mí mismo.

Dicho lo cual, es hora de meternos en materia, seamos brutalmente sinceros, el aniversario del 15M, aunque extremadamente emotivo, ha resultado ser una decepción tremenda. Es cierto que el movimiento está muy vivo y estamos haciendo y participando en todo tipo de iniciativas, pero se ha perdido el contacto con el resto de la sociedad y en este año se han tomado decisiones cuando menos, cuestionables.

O lo que es lo mismo, nos hemos convertido, a ojos de los demás, en un movimiento minoritario, casi sectario en ocasiones y casos. El espíritu festivo del 12M era previsible, desde luego, pero ha faltado un enorme espíritu de crítica social colectiva, un espíritu de mejorar las cosas. Era lamentable ver cómo, por encima de todo reinaba un ambiente festivo (con fanfarria incluida) y las ganas de fiesta más que las de manifestarse en contra de todo lo que hace que, teóricamente, estemos indignados.

No se trataba únicamente de celebrar lo que sucedió hace un año, era imperativo renovar los principios del movimiento y no dejar ningún tipo de lugar a dudas de que estamos aquí para quedarnos y para impulsar un cambio que, tarde o temprano, terminará sucediendo, con o sin nosotros. Y en ese sentido el fracaso ha sido mayúsculo.

El desafío a la autoridad de Madrid, permaneciendo en Sol mucho más allá de la (absurda) hora límite fue muy mediático, sí, pero en la realidad, demostró que el apoyo al movimiento se ha diluido a marchas forzadas y que las convocatorias habían terminado teniendo más de revival de lo sucedido en 2011 que de presión a los que nos desgobiernan.

Y así, poco a poco, en la sociedad ha ido calando esa sensación de que el 15M esta ahí, como un ente indefinible que ejecuta acciones más o menos llamativas y acertadas(como el objetivo de llevar a Rodrigo Rato ante los tribunales en 5 años, o el Plan de Rescate Ciudadano) pero situadas en una esfera demasiado abstracta como para que una mayoría de la población se sienta identificada con ellos.

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Manual para dummies: Cómo derribar una fortaleza desde dentro
Divide y vencerás, dijo Julio César en tiempos inmemoriales. Efectivamente, eso ha sucedido en el 15M durante este año, víctima de su propia fragmentación, que ha ido diluyendo el mensaje que se quería transmitir originalmente (aquel de no somos mercancía en manos de políticos y banqueros).

La mediocridad cómo fórmula para el triunfo
O lo que es lo mismo, la horizontalidad cómo fórmula para destruirnos a todos. Un ejemplo práctico que podéis comprobar con vuestros amigos. Si metéis en un cubo a una buena cantidad de cangrejos y los ponéis en una situación de estrés, podréis ver que, lejos de intentar escapar o ayudar a escapar a otros del cubo, lo que hacen los que se quedan en el fondo es empujar hacia abajo a aquellos que intentan escapar.

La horizontalidad nos conduce a eso mismo. Bajo la proclama de que el 15-M no tiene líderes (que es una de las mayores hipocresías que he visto durante este año) estamos dando albergue a la mediocridad como justificación de todo. Si alguien tiene una idea brillante, se le cuestiona su autoridad para llevarla adelante, si alguien tiene una idea por la que recibe atención, se le tacha de traidor a los principios del 15M, se le aisla y vilipendia de una manera no excesivamente divertida.

La horizontalidad no genera cambio. El cambio en Túnez comenzó cuando un hombre se quemó a lo bonzo. Fue su líder, el que hizo que los demás gritaran "¡Basta ya!". Fue el detonante. Aquí, simplemente, tenemos que aceptar que la situación social no es, ni mucho menos, tan crítica como la que vivian los egipcios, tunecinos... y que es necesario que haya personas, que por medio de ideas brillantes, sean capaces de abrir el camino a seguir.

La horizontalidad es la excusa perfecta de los mediocres y de aquellos que buscan protagonismo. Todo el mundo quiere ser protagonista, seamos sinceros. Todo el mundo. Desde la persona que habla en una asamblea, a la persona que, como yo, escribe un blog contando sus opiniones sobre el mundo que le rodea. Está en nuestra naturaleza, y para bien o para mal, es esa curiosidad y esa capacidad de liderazgo del ser humano la que le ha llevado a dar lugar a algunos de los cambios más brutales de la historia de nuestra civilización.

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El lenguaje inclusivo (o cómo excluirte de mi inclusión)
Lo he dicho muchas veces, y lo repetiré hasta la saciedad, entre otras cosas, porque fue una de las primeras "adhesiones" innecesarias a lo que tenía que haber sido y permanecido como un movimiento estrictamente político.

El lenguaje inclusivo (que resulta en exceso chirriante para un sector demasiado mayoritario de la sociedad, y por tanto, es equivalente a intentar hacerles comulgar con ruedas de molino) no es, de por sí, inapropiado. Pero, primero, merece un debate en profundidad y con ciertos organismos que, sencillamente, no puede tener lugar desde el interior del 15M, y segundo, no viene a cuento en el corazón de un movimiento que pide un cambio en la democracia y la política españolas. Simplemente, es como pretender que en una manifestación contra la liga de fútbol, alguien aparezca pidiendo que por favor se defiendan los derechos de los perritos. Cada cosa, evidentemente, tiene su lugar (y momento apropiados).

La "okupación" de edificios
La okupación de edificios (que nunca ha gozado de buena opinión en la sociedad, al igual que todo el movimiento "okupa") podría haber resultado medianamente interesante si se hubiera hecho con un criterio más correcto. Pero ni por esas. Las familias que han sido desahuciadas no quieren un edificio en el que vivir bajo el temor de que un día, puedan ser desalojados nuevamente. Esas familias quieren estabilidad y sobretodo una vivienda digna, lo cual dista mucho de lo que se viene proclamando desde la "okupación" de edificios.

No ayuda tampoco el encontrar mensajes que, evidentemente, no llegan al resto de la sociedad porque no todo el mundo está de acuerdo en esa particular visión de la propiedad privada.

El anticapitalismo (o cómo querer cambiar el mundo diciendo a los demás que son idiotas)
"Son perroflautas, comunistas, pero utilizan sus Iphones y su twitter" (o algo de ese estilo, ya me entendéis, todos hemos leído cosas así). Y sin embargo, es dolorosamente acertado. La entrada en el 15M de los grupos más radicales de la sociedad han sido una fórmula explosiva para dinamitarnos desde dentro.

Señores, nadie pidió aquí el anticapitalismo cuando nos reunimos hace un año. La mayor parte del país no quiere refundar la sociedad, ni quiere refundar el capitalismo. Quiere poder vivir en paz. Y esa imagen es casi imposible de transmitir cuando tenemos un grupo que se dedica a lanzar mensajes extremadamente radicales que rozan ideologías comúnmente rechazadas y que no hace falta exponer aquí.

El camino a la aceptación social no se hace por medio de la falta de respeto hacia el grueso de la sociedad haciéndoles entender que son cortos de entendederas.

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"Vamos despacio, porque vamos lejos" (o lo que es lo mismo, se nos ha subido el ego a la cabeza)
"Hijo mío, estos cuatro ladrillos que ves aquí pueden parecer un pequeño paso, pero algún día, serán tus dominios, y cuando llegue ese día, podrás disfrutarlo. Cuando llegue ese día...".

Este lema, que se ha utilizado en más de una ocasión, es una perogrullada supina. Es un ejercicio de autocomplacencia y autodisculpa que no sirve más que para darse palmaditas en la espalda mutuamente bajo la falsa impresión de que realmente se puede llegar a algo diciendo al mundo "espera y verás". Es el lema de la inacción. Es una frase profundamente poética... y poco más. No señores, vamos despacio porque somos tan rematadamente lentos en nuestros pasos que tardamos una eternidad en consensuar la siguiente acción. Las cosas claras, por favor.

"Primero la política, y mañana. ¡EL MUNDO!" (O cómo recrear los mundos de yupi)
Esta es una de las cosas que más me chirria a mí, personalmente. El 15M es un movimiento casi enteramente político (especialmente si preguntamos a la mayoría de la sociedad). Y sin embargo, poco a poco, ha ido calando esta absurda idea de que España y los españoles, por algún motivo que escapa a mi comprensión, ha sido elegida por alguna especie de ente divino para convertirse en la mesías del Nuevo Mundo... Los delirios de grandeza no son buenos. Pero si es que encima decidimos que, ya puestos a cambiar, vamos a cambiar el mundo entero, ya apaga y vámonos.

No existe una mayoría silenciosa que quiera un mundo nuevo de florecitas y cantos libertarios bajo un paradigma utópico en el que todos seremos hermanos de todos. Sin distinción de colores, razas, naciones.... Sencillamente, no la hay. Y a los americanos les importan cuatro cominos nuestras preocupaciones (más allá de cuatro artículos interesantes en periódicos que son leídos como pasatiempo y como cultura/sociedad), y a nosotros las suyas. Es así, nos guste o no.

En nuestro absurdo empeño por conseguir llegar al resto del mundo, hemos descubierto que no hemos llegado a ninguna parte. El 15-M tiene presencia internacional, desde luego. Pero pensar que hemos sido los creadores de Occupy Wall Street es poco menos que un delirio salvaje. ¿Que los problemas que vivimos en España los vive casi todo el primer mundo? Pues sí, pero no por ello nos hemos de convertir en los salvadores del mundo. Antes de poder arreglar el jardín, es necesario que tu casa esté arreglada, y la nuestra, por desgracia, no lo está.

Al querer apuntar tan alto, dejamos de tener seriedad para pasar a rozar el ridículo y el estrambotismo en aquellos colectivos sociales mayoritarios, que, de repente, vieron que aquello que originalmente apoyaban se convertía en un sueño libertario en el que faltaba poco menos que comenzar a alabar al Ché y levantar falsos ídolos en personajes de ideologías que, aunque respetables, simplemente no son lo que pide el gran grueso de la sociedad española.

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En nuestro empeño por intentar ser inclusivos, nos hemos dividido, subdividido, especializado, y lo peor de todo, nos hemos radicalizado. El 15M de 2012 ya no es el movimiento inclusivo, sociopolítico (principalmente político), unánime al que todo el mundo se podía adherir fácilmente porque se sentía identificado con él. Hemos pasado a ejercer como nuestra propia policía del pensamiento, señalando y aprobando con el dedo aquellas cosas que nos aparecen apropiadas y aquellas que no.

El 15M no está unido a día de hoy, está más fragmentado que nunca, y cada grupo busca objetivos muy diferentes entre sí (y en ocasiones hasta incompatibles).

¿En qué ha fallado el 15M? En dejarnos llevar por los sueños de unos pocos bajo la falsa premisa de que queríamos reformar el mundo. En que al final, perdimos el norte de la peor manera posible... Es absurdo que ahora, uno de los mensajes más importantes que tengamos que mandar, sea que es necesario refundar el 15M, y volver a sus orígenes.

No somos mercancía en manos de políticos y banqueros.


Y nada más.


2 comentarios:

  1. Siempre he temido que pasara esto desde el primer día, porque estaba viendo los indicios en cómo iba evolucionando. 1) No se puede tener éxito en un movimiento sin líderes, la propia historia nos lo muestra, toda ella está llena de movimientos que tuvieron éxito porque tuvieron líderes que lo canalizaron. 2) Se ha asentado en una especie de autocomplacencia "new age" con la errónea idea de que "no queremos hacer política, no queremos saber nada de política". ¡Por favor! Para cambiar el sistema hay que entrar en él, una casa no la puedes reformar sin entrar en ella. 3) Se ha dispersado y desperdigado las energías en un sinnúmero de tonterías (interesantes, pero que no venían a cuento dentro de esta revolución) como clases de Tai Chi, debates de vida sana, de partos naturales, de mercadería de baratijas, de mil cosas más. A mi entender, éste ha sido el mayor éxito del sistema, al desmontar el 15-M desde el primer día, dirigiéndolo en mil actividades dispersas. Mi teoría es de que hubo un número de infiltrados 'inofensivos' que fueron dirigiendo todas estas energías sutilmente, inutilizando de facto a la gente y su revolución. (OMMMMM, OMMMM, OMMMM... paz y gloria, haz el amor y no la guerra...). Cuando vi en lo que estaba evolucionando en los primeros días del movimiento, supe que había sido una revolución castrada, y aunque no lo puedo probar, no puedo evitar pensar que "alguien" se encargó de castrarlo. Sólo es una teoría, pero si analizas los detalles dentro del conjunto, ¿no parece como si el movimiento, repentinamente, fuera diluyéndose y desviándose de forma unánime por todo el país, curiosamente en la misma dirección?

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  2. No puedo estar más de acuerdo contigo, en casi todo. El 15M tiene grandes problemas de consecución de metas principalmente porque es lento, muy lento. El movimiento asambleario, del cual está todo escrito, por cierto, es muy bonito pero lento incluso en poblaciones pequeñas. Las asambleas pueden servir cómo ágora, para debatir ideas, pero es difícil hacerlas funcionar. De toda la vida una asamblea es de fácil manipulación por 3 o 4 sujetos que conozcan bien el funcionamiento. El movimiento okupa ha tenido el control de algunas acampadas porque son un colectivo que funciona asambleariamente, por ejemplo.
    Creo que se ha llegado a dónde estamos porque hemos perdido la intuición, de un solo objetivo se ha pasado a un montón de ellos, y claro, es fácil perderse. De hecho lo que mejor funciona dentro del 15-M es la PAH, que ya existía antes pero que después de Mayo del 2011 han salido reforzados.
    Hay que intentar centrarse en un sólo objetivo y dejar de tocar todas las teclas. Sólo así conseguiremos convertirnos en un grupo de presión civil, que creo que es a lo que mejor puede aspirar un movimiento que no quiere líderes visibles.

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