martes, 1 de mayo de 2012

Ladran Sancho, luego cabalgamos

Esta mañana me ha sorprendido ver que uno de los Trending Topics de Twitter era #NOatomarlacalle, auspiciado por el diario La Razón (ese panfleto de ultraderecha que no duda en atacar a quien haga falta ni en deformar la realidad según sea necesario). Huelga decir que una inmensa mayoría de los tweets eran de personas que no estaban conformes con la hipocresía de este medio.

El tweet de La Razón animando a hacer TT #noatomarlacalle
Una campaña de desprestigio tan grande como la que intenta este diario sólo tiene un posible significado: están aterrorizados. No hay que perderse su especial La amenaza del mayo español en el que no se escatiman calificativos para prácticamente nadie (incluyendo al 15-M al que califican de payasos).
Es la constatación de que la ultraderecha de siempre está en horas bajas. Aunque sigue habiendo muchos jóvenes en la ultraderecha más radical de este país (algo que sinceramente escapa a mi comprensión y debería ser caso de estudio entre muchos expertos en política), lo cierto es que poco a poco ese sabor a rancio de la España del siglo XIX se va desvaneciendo.

No olvidemos algunas de sus portadas más emblemáticas, clara prueba de que este sector de la sociedad vive completamente ajena a la realidad que les rodea:

Y así podríamos seguir ad infinitum... pero os ahorraré el esperpento, aunque tampoco dudéis en ver la portada de hoy.

La conclusión es que la ultraderecha arremete contra todo aquello que pueda poner en peligro el poder establecido. Para el 15-M, en este caso, es la constatación de que, si finalmente las manifestaciones son multitudinarias (que a buen seguro lo serán), los ataques de este panfleto van a ser todavía más duros y todavía más hirientes.

Así que el mensaje es claro: Ladran Sancho, luego cabalgamos. Si aquellos que defienden a los que están en el poder son capaces de insultar al 15-M para intentar impedir que haya adhesión social es porque el movimiento tiene mucho poder, probablemente más del que nosotros mismos imaginamos...

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