jueves, 21 de junio de 2012

Cuando sentarse y levantar las manos no es suficiente

Seamos francos, esta idílica idea de que sentarse en una plaza y levantar las manos va a cambiar el mundo no funciona. Es lógico, por otra parte, porque es algo que no molesta a nadie. Es más, queda hasta simpático y dista mucho de ser algo que preocupe a nadie.

Tampoco estoy diciendo que haya que recurrir a la violencia y, ni mucho menos, al extremo de los lanzamisiles caseros que han utilizado algunos mineros en las pasadas jornadas. Pero la realidad, es que para conseguir resultados hay que presionar.

Si dejamos a un lado la violencia, ¿qué nos queda? Pues una escala de grises en las que es posible moverse hacia el gris oscuro casi negro sin llegar a la violencia. El pacifismo absoluto, aunque simpático, no conduce a nada realmente productivo.

Es necesario ejercer presión social de una manera contundente. Me sorprende que a estas alturas, las manifestaciones sigan siendo algo esporádico y más bien anecdótico, cuando sirven como receta para desestabilizar a los mercados por medio de la inseguridad. Sí, señores, necesitamos salir más a la calle, necesitamos hacer huelga, y necesitamos, sobretodo, echarle valor a esta situación.

La clave para comenzar a conseguir resultados es desestabilizar el mundo que nos rodea. Nosotros mismos somos los primeros que podemos disparar nuestra prima de riesgo. ¡Estás loco!, diréis algunos, pero lo cierto es que esa desconfianza es la manera más efectiva de presionar al Gobierno hasta expulsarlo del poder.

Existe un dicho popular, que viene a decir que lo importante es que hablen de ti, para bien o para mal, pero que hablen. Bueno, pues en nuestro caso, los españoles somos extraordinariamente brillantes en conseguir que no hablen de nosotros (de nuestra prima de riesgo sí, pero de nuestra sociedad, ni pío). Hay que dar que hablar. Hay que comenzar a dejar de mirarnos el ombligo para comenzar a hablar con quien nos rodea y a proponer y actuar en vez de discutir.

Voy a tomar el caso de #resistenciaminera como el ejemplo más reciente. Si bien ha habido casos de violencia y de medidas muy discutibles en el colectivo (que han ocasionado hasta accidentes), algo que es encomiable e innegable, es la persistencia de estos hombres y mujeres por hacerse oír. Comenzaron en el norte de España, y ante la falta de resultados, están dispuestos a trasladar sus protestas hasta Madrid a través de la llamada "Marcha Negra". El resto de la sociedad, para sorpresa mayúscula nuestra, les mira o bien con indiferencia, o bien argumentando "¿Dónde estaban ellos cuando yo estaba jodido?", convirtiéndose en cómplices de aquello de lo que dicen renegar.

Es la hora de dejar de sentarse y de levantar las manos, para ponernos en pie, dejar de comportarnos como críos señalando con el dedo acusador y de mirar para el futuro.

Eso, claro, siempre que de verdad queramos un futuro diferente a este para nuestros hijos y para los que nos rodean. Si no, podemos seguir dando palmas en la plaza y cantando Libertad, que eso por lo menos nos hace salir en la tele (esto es ironía, por si no ha quedado claro).

2 comentarios:

  1. Pues sí, yo estoy de acuerdo contigo.Qué pena de país que sólo se moviliza por el futbol. ¿Es que la gente ya no es capaz de luchar por el futuro de sus propios hijos?Me muero de indignación y de rabia.¿ Cómo es posible que no hayamos salido a la calle TODOS, que no les montemos manifestaciones masivas cada semana?¿ Cómo es posible que no veamos que esto no va a terminar, que nada volverá a ser como antes, que nadie salvo nosotros mismos, el pueblo, nos va a ayudar.Que otro mundo no sólo es posible, sino que ya lo tenemos aquí, y la gente hemos entrado a él de culo, perdiendo casas, empleos, derechos, libertades, valores y dignidad? Cuánta gente ha muerto a lo largo de la Historia luchando por unos derechos que ahora estamos dejando que nos arrebaten!!
    Yo ya no sé qué hacer.Cada día que pasa es una derrota.

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  2. Es un escenario deprimente. Pero digo yo, que tarde o temprano, algún día, reaccionaremos... ¿no?

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