lunes, 18 de junio de 2012

La democracia de los cobardes

El perfil del votante de derechas en nuestro país es, por lo general, el siguiente: católico, de escasa (o nula) formación educativa y caracterizado por una capacidad de despreciar a los demás inusitada.
El perfil del votante de izquierdas (entendemos por izquierdas PSOE en este caso, aunque la política sea bastante más complicada que PPSOE...) no dista mucho del anterior, de nuevo, de escasa formación educativa, no necesariamente católico, y también caracterizado por una capacidad de despreciar a los demás (los de derechas) inusitada. Si miramos más allá de estos partidos, descubrimos que tanto IU como UPyD acumulan votos de votantes con un mayor nivel educativo. (A partir de aquí cada cual que saque sus propias conclusiones al respecto).

Debo reconocer que he leído con bastante agrado esta entrevista a Julio Anguita, que para muchos autoproclamados "demócratas" es un "¡COMUNISTA!" y por tanto no merece ser escuchado. Y aunque me esperaba la reacción de cierta parte de la Twittersfera, no puedo negar que esta es la realidad que asola España. 

Ésta es la democracia de los cobardes. La democracia que insulta a quien proponga ideas que nunca antes han sido escuchadas, incluso si es para defender al pueblo. La democracia que vilipendia el honor de las personas (incluso de los propios votantes) para beneficio de unos pocos. 

La democracia que ha logrado que el pueblo español se dé de tortas mutuamente mientras proclaman un amor ciego, vísceral, y casi sectario, a unas iniciales de un partido político (sea el que sea) sin lograr mirar más allá de la realidad que ha sido convenientemente puesta ante sus ojos para realzar los valores que interesen al partido de turno.

Es como Matrix, pero a lo real, y con el agravante de que los españoles aceptamos esta realidad tan ricamente, como corderitos que van al matadero.

En España hace falta un cambio profundo, sí, pero ya no sólo de la democracia, si no de la sociedad (que en un gran porcentaje, peca de ignorancia política a gran escala) y de la moral. La moral que hace que gritemos "¡qué hijos de puta son los que nos gobiernan!" al tiempo que añadimos "¡pero son nuestros hijos de puta! ¡No los vuestros".

Y así, paso a paso, vamos dando lugar a salvajadas como la Ley Sinde o a estar en la lista de países que Google considera censores (junto a potencias occidentales como China, Etiopía, Myanmar...). 

Y lo más grave, a salvajadas como estar dispuestos a seguir revolcándonos en el barro con tal de que los demás no puedan colgarse una medalla.

Esta es la España que realmente tiene que ser intervenida. La de la estupidez supina.

5 comentarios:

  1. Tienes toda la razón. Hace tiempo que soy de la misma opinión, conclusión a la que llegaba viendo el día a día y sus noticias. Me han llegado a decir pesimista, negativa, radical, etc., etc. sólo por opinar de forma similar a lo que expones.
    La sociedad está tan podrida, que más que una curación, precisa ya una revolución, una que también se lleve por delante este sistema "democrático" de corruptos/ineptos/vagos/mangantes/psicópatas para instaurar una sociedad mejor.

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  2. Sin embargo a mi me pasa lo contrario. Estando de acuerdo con el mensaje te pierden las formas de expresarlo. Caes un poco en el error que denuncias al hacer un ejercicio de bandismo para defender una idea correcta. Etiquetas por presunciones agrupas ideas, estereotipas, encasillas.. para denunciar la obediencia ciega de la disciplina de partido. Un 10 al fondo, un 4 a la forma.

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  3. @La Estrategia de Bandos
    ¿En qué formas consideras que he fallado? Es una pregunta honesta, no va con segundas, para evitarlo en el futuro en la medida de lo posible.

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  4. Me libraré mucho de dar lecciones a nadie sobre como hacer las cosas. Simplemente pienso que algo en la forma no me cuadraba con el fondo. Estoy de acuerdo completamente en el mensaje pero chirría con la vestidura un tanto agresiva y generalizadora. Por lo demás el blog en general está genial y tus aportaciones me enriquecen con frecuencia.

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  5. Si se me permite opinar, diré que no deberíamos perder de vista el hecho de está subiendo, y mucho, demasiado en algunos grupos y estamentos, el nivel de "encabronamiento" general. Quiero decir con esto que, esta aparente pérdida de las formas puede deberse al estado emocional que impone el momento, y que el mismo mensaje podría haber estado en otro todo dos (o más) años antes. Opino que esa aparente pérdida de formas es disculpable.
    Y sí, reconozco que yo misma estoy con un fuerte "cabreo" en mi interior, viendo lo que pasan las cosas en el día a día. A menudo comento por acá cómo se podrían hacer las cosas en eso y aquello, pero claro, yo no estoy en el gobierno, sólo son opiniones de una ciudadana de a pie, en un país donde todo el mundo presume de saber cómo se arreglan las cosas (y, sin embargo, votando la mayoría a los que nos ponen la soga al cuello).

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