lunes, 16 de julio de 2012

La unión hace la fuerza

Primero fueron los profesores, luego médicos, enfermeros... después vinieron los mineros, ahora los funcionarios. Poco a poco, la indignación se va apoderando de los colectivos españoles, que (hasta ahora) siempre se habían mantenido aislados. Todavía sigue siendo el caso. Todavía seguimos viendo a los mineros por un lado, a los funcionarios por otro, a la marea verde por otro...

Pero poco a poco, se van apagando las voces discordantes, las que siempre oíamos criticando al colectivo de turno que se manifestaba. Con el tiempo, parece que va calando en la sociedad el mensaje de que no son unos pocos los que están jodidos. ¿A dónde nos llevará todo esto?, eso es difícil de saber, pero una cosa es cierta. Puede que esté germinando la semilla de una mayor cohesión social, algo que sólo puede ser positivo para la sociedad en sí.


Eso sí, que nadie espere un cambio radical de la noche a la mañana. No va a suceder. Seguramente, por lo menos durante las próximas semanas, o incluso meses, seguiremos viendo a todos estos colectivos librando sus propias guerras independientemente (en vez de comprender que la unión hace la fuerza).


Funcionarios se manifiestan frente al ayuntamiento. Fuente: @MasPublico


Es un cambio de mentalidad, indudablemente. Y ahora hay que conseguir encauzar toda esa voluntad por intentar conseguir que España deje de hundirse hacia aunar esfuerzos. Es la hora de dejar de mirar de reojo a otros colectivos, de buscar rencillas de antaño con las que criticar al prójimo (que sólo sirven para beneficiar a los de arriba). Es la hora de darse cuenta de que el poder, el auténtico poder, no reside en una cámara donde unos tipos trajeados aplauden los recortes más salvajes de la historia de este país.

El auténtico poder reside en el pueblo. El que inicia las revoluciones y consigue los cambios que siempre ha querido. Desde la revolución francesa hasta el fin del racismo, todo, absolutamente todo, vino de abajo. 

Así que, funcionarios, médicos, profesores, mineros, todos. Dejemos de ser cien voces diferentes para convertirnos en una sola. Y que llegue lo que tenga que llegar.

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