lunes, 30 de abril de 2012

El 15-M entendible para niños

Me ha llamado la atención encontrarme la frase que encabeza este artículo como búsqueda en Google. Y me he dicho... ¿por qué no? A fin de cuentas, de que ellos lo entiendan puede depender toda una generación de políticos capaces de pensar más allá del bipartidismo.

Así que sentaos y escuchad, niños y mayores, porque hoy vamos a hablar del 15-M de una manera muy simple. Parafraseando a Groucho Marx: Hasta un niño de cuatro años podría entenderlo. ¡Que me traigan a un niño de cuatro años!


¿Qué es el 15-M?
El 15-M es un movimiento en el que se han reunido muchas personas, con ideas muy diferentes sobre la vida y el mundo que nos rodea, pero que buscan un objetivo común: construir un mundo mejor.

En España hay muchos partidos políticos, pero desde hace muchos años, los únicos que gobiernan son el PP y el PSOE. Hay otros partidos, que tienen otras ideas, pero desde hace mucho tiempo nunca han llegado al poder y como no les dejan hablar mucho en televisión, pues no les vota mucha gente porque creen que si llegasen al Gobierno, no serían tan buenos como el PP y el PSOE.

¿Y por qué protesta el 15-M si el PP  y el PSOE son los mejores?
Pues porque, en realidad, los demás nunca han podido demostrar sin son buenos o no gobernando el país. Es como si el PP y el PSOE tuvieran un pastel, y a la hora de cortarlo para todos, ellos se quedaran con tres cuartas partes, y el resto se lo dieran a los demás.

Éste señor era Groucho Marx.


El 15-M pide muchas cosas, pero la primera de todas fue que no haya más bipartidismo. También se pidió otra cosa: que los votos de todas las personas cuenten lo mismo, sin importar en dónde voten. Hoy en día, si una persona vota en Madrid, su voto no tiene la misma importancia que el de alguien que viva en Sevilla. Y eso es injusto porque todas las personas son iguales, ¿verdad?

¿Y en qué afecta a los niños el 15-M?
Pues hoy en día en nada, pero dentro de muchos años, cuando llegue el momento de que votéis, lo hará. Es importante que entendáis que hay muchas formas de pensar y a cada persona le gustan cosas distintas. Seguro que en vuestra clase a unos os gusta el fútbol, a otros el baloncesto, etcétera. La política ahora mismo sólo tiene dos opciones, o la de izquierdas o la derechas. Es como si en vuestra clase, a alguien le dijeran que no le puede gustar el tenis, y que tiene que gustarle el fútbol o el baloncesto. No sería muy lógico, ¿verdad?

Pues eso es el 15-M.

Nota: Soy consciente de que el 15-M es mucho más complejo y profundo, así que entendedlo como lo que es, un artículo sobre cómo podríamos hacer entender a un niño de muy corta edad algo tan complejo como un movimiento que aglutina a gente de opiniones tan diversas y temas tan graves como los que nos afectan.


¿Por qué debería salir el 12M?

"Si a fin de cuentas, no voy a cambiar nada". Seguramente has oído algo así, o lo has dicho, o lo has pensado, o... etcétera.

Si eres de los que creen que la sociedad está anestesiada, lo más coherente contigo mismo/a es que estés en la calle el próximo 12 de mayo. No necesariamente porque tu voz, individualmente, vaya a cambiar el mundo, si no porque si tú no defiendes aquello en lo que crees, nadie lo va a hacer por ti. Y si piensas que esta sociedad está dormida, y aun así te resistes a salir de tu casa, en realidad, estás bajo esa misma anestesia de la que culpas a otros.

Puede que pienses que a ti la crisis no te va a afectar, y que lo del 12M no va contigo. Si es así, pregúntate si a tu alrededor, no conoces a nadie, absolutamente a nadie, que no esté ni un poco azuzado por la crisis (la estadística dice que uno de cada cuatro de tus amigos/conocidos/familiares está en el paro) y pregúntate si no te gustaría que ellos te ayudarán en un momento de necesidad.

Puede que pienses que esta clase política es defendible, diablos, puede que hasta pienses que haya que hacer más recortes. Pero seguro que tú sabes de matemáticas tan bien como nuestros políticos. Tenemos 5, y queremos llegar a 10. ¿Te parece la dirección correcta restarle a 5 para conseguir llegar a 10? No, a menos que creas en el milagro de los peces y los panes, la Divina Providencia, o que las montañas, de hecho, van a Mahoma constantemente.

Recuerda, el movimiento 15M es pacífico.


"Las manifestaciones no sirven para nada". Puede, es posible, que estés equivocado. Todos esos artículos cuentan una realidad. Las manifestaciones en España hicieron que otras partes del mundo se fijaran en nuestro país y que otras naciones también se indignasen con sus propios asuntos locales. No hay nada que desagrade más a los políticos que una multitud a la que no pueden ni callar ni ocultar.

Pero lo más importante de todo, deberías salir a la calle el 12 de mayo para descubrir que no estás solo/a. Para comprender que hay muchas personas en esta sociedad que piden lo mismo que tú, y que la unión hace la fuerza.

El 12M no es una celebración de lo que se ha conseguido (porque sobre el papel todavía no se ha conseguido nada). Es una constatación de que aquello de lo que nos quejábamos desde hace un año, sigue siendo un problema. Y la demostración de que mientras ellos se nieguen a escucharnos, nosotros seguiremos saliendo a la calle y haciéndonos oír. 

En definitiva, deberías salir el 12 de mayo para demostrarte que todavía tienes fé en ti.

domingo, 29 de abril de 2012

El 15-M y Democracia Real Ya 2.0

Ahora que nos acercamos hacia el 12 de mayo, quería hablar de DRY y la aparición de la asociación del mismo nombre. Si bien es algo que ha creado mucho malestar (particularmente dentro del grupo original), ya que es un intento de erigirse en representante de un movimiento que dice ser horizontal, lo cierto es que algunos de sus puntos (detallados en este PDF) tienen su mérito.

Es cierto que el 15-M, y particularmente sus asambleas, se han convertido en una traba inmensa para tomar ninguna acción. Es, probablemente, uno de los mayores motivos por el que el movimiento se ha hecho invisible a una gran mayoría de la sociedad (que no duda en darlo por muerto). El horizontalismo, a gran escala, hace que sea imposible alcanzar un consenso ni siquiera en el nivel más básico. En definitiva, es la demostración de que, lamentablemente, es un sistema que no funciona cuando se aplica a grupos demasiado grandes.

Así que, asumiendo que es verdad que el movimiento necesita representantes (algo con lo que no estoy completamente en desacuerdo), lo lógico es analizar el paso dado por este grupo de Democracia Real Ya que ha decidido constituirse como asociación. Y no me gusta. No me gusta el oportunismo con el que están preparándose para el 12M, no me gusta que, leyendo el PDF que he adjuntado, parezcan dispuestos a suplantar al grupo original en los medios. No me gusta que abusen de sus contactos con los medios de prensa para conseguir una visibilidad que ningún otro grupo puede conseguir en estos momentos.

Cartel de #12M15M de Democracia Real Ya


Es la manipulación de los medios y de la sociedad, es, básicamente, aquello que siempre hemos criticado de los que están en el poder. Todo esto, sin entrar en el hecho de que, si el 15M ha de tener representantes, es imperativo que sea elegido de alguna manera que permita a la mayor parte del movimiento decidir quién, cómo cuándo y dónde.

Corremos un gran peligro si damos el micrófono a las personas equivocadas. Pero aun peor, estamos muchísimo más expuestos si los que se quieren alzar como representantes del movimiento, lo hacen aprovechándose de las malas artes y no del mérito de su propio trabajo.

En definitiva, hay que asistir al 12M porque nuestros políticos ya nos han demostrado que van a venir a por nosotros, pero no podemos permitir, de ninguna manera, que nadie aproveche esa fecha para instrumentalizar al movimiento y servir a sus propios objetivos, por muy loables que estos sean.

A veces, no todo vale para salirse con la suya.

sábado, 28 de abril de 2012

Un Estado que ha perdido el norte

Cuando cualquier forma de protesta (por pacífico que sea) es visto como terrorismo, sólo es posible darse cuenta de que es el Estado el que está ejerciendo un papel represor propio de dictaduras. Con el paso de los meses, desde sentarse en el suelo pacíficamente, hasta reunirse en una plaza, han pasado a ser considerados actos de resistencia a la autoridad o vandalismo.

En definitivas cuentas, es la demonización del pueblo. El control a través del miedo. La forma de contener a la población más efectiva que existe. La policía pasa a ser vista como un órgano de represión (en lugar de un servicio al ciudadano) y la parte del electorado que sí está de acuerdo con medidas tan extremas, pasa a convertirse en altavoces de un mensaje propagandístico que alcanza un calado mayor gracias a la difusión en los medios.

El mecanismo, en realidad, no es muy diferente del que funciona en dictaduras establecidas y asentadas como Corea del Norte. Mientras los pobres son cada vez más pobres (recordemos que viven exclusivamente de vales de racionamiento de comida), la imagen que se transmite al mundo (y al resto de su sociedad) es la de las masas enfervorecidas alabando a su dictador.

La Razón, el altavoz de la extrema derecha

El gran logro de España, en estos momentos, es haber conseguido hacer algo similar por medio de la manipulación de los medios, el insulto a la población y la mentira sistemática. 
Respecto a esto último, no hay mucho que podamos hacer (por desgracia), ya que seguimos siendo una sociedad alarmantemente cortoplacista. Queremos resultados y los queremos ya.

El primer síntoma de una dictadura es la paranoia, perfectamente ilustrada en este artículo. Decir que la población es totalitaria es abrir la senda a un camino extremadamente peligroso, que guarda similitudes alarmantes con China y sus objetores de conciencia. A este paso, no tardaremos mucho en ver cómo comienzan a desaparecer aquellas personas que consiguen hacer llegar su totalitaria voz al resto de la población.

Cuando tu país se defiende como un gato panza arriba  de sus propios ciudadanos es que ha perdido el norte. De la democracia, de la economía, de la política, y por encima de todo. De la realidad.

viernes, 27 de abril de 2012

Inmadurez política

Twitter ahora mismo clama con la enésima tropelía de este Gobierno. #EleccionesAnticipadas es 1º trending topic.

Lo cual estaría muy bien, de no ser porque en España seguimos en un alarmante estado de inmadurez política. Aquí no votamos para poner al que tiene las mejores ideas para la sociedad, si no al que miente mejor, y sobre todo, y por encima de todo, para echar al gobierno de turno. Es una pescadilla que se muerde la cola, vamos de Guatemal a Guatepeor y vuelta a empezar. Nos burlamos de los americanos y su sistema bipartidista (demócratas y republicanos), como si España fuese conocida por su diversidad política.

Ya no es sólo esperpéntico, si no ridículo. Nuestro grado de ignorancia como votantes es tan clamoroso que nuestros políticos ya ni se esfuerzan en ocultar sus mentiras.

Porque si vas a mentir, hay que hacerlo con estilo
Mientras nos limitemos a votar al partido mayoritario de la oposición, señores, esto es lo que nos espera. Les damos carta blanca para establecer innumerables tramas de corrupción (por una y otra parte) porque saben que en 4/8 años volverán al poder y que tienen asegurado el gobierno tarde o temprano.

Y no conformes con eso, vamos y lo hacemos a lo grande, dando mayoría absoluta a ese partido tras echar al anterior. Políticamente hablando, somos unos lumbreras. Así que elecciones anticipadas... ¿para qué? ¿Para 4 años más de esto pero con otro color? No. Mejor maduremos primero políticamente, aprendamos a apreciar el programa político de otros partidos y a votar a nuestras ideas y no al partido que nos han inculcado en casa desde tiempos inmemorables. Dejémonos de la tan manida gilipollez de "es que los demás son peores" y de los fanatismos propios de hooligans (¡Yo soy del PP! ¡Yo soy del PSOE!; siempre me he preguntado por qué no oigo a nadie decir "no, tú eres <inserte aquí su insulto>" cuando alguien dice semejante estupidez).

Cuando los que están en el poder saben que no tienen nada que temer porque tienen el trono asegurado, comienza la corrupción, la manipulación del pueblo, y la propaganda para garantizar que el Estado del Bienestar que le hemos dado a nuestros corruptos (los políticos murieron el día en que España mató a la democracia para tener un sistema rotativo de partidos en el poder). Y la víctima de todo esto es el pueblo. El que en otros países se levanta y arremete contra los que están arriba. Cuánto nos queda por aprender del resto del mundo...

Destruyendo España entre todos

5'6 millones de parados (que se dice pronto). El 52% de los jóvenes de menos de 25 años en paro.
Esa es la noticia con la que nos hemos despertado hoy.

Una noticia que ni siquiera la caverna de extrema derecha puede ocultar. Es la constatación de que nunca se nos ha gobernado con la intención mejorar la situación laboral del trabajador, si no la del empresario (contrataciones más baratas, despido libre, ayudas fiscales, etcétera). No es país para viejos, ni para jóvenes (la tasa de paro juvenil duplica la de la Unión Europea), ni para prácticamente nadie. 

Con una tasa de paro que es un record histórico, la pregunta no debería ser qué podemos esperar de este Gobierno (más recortes y reformas, como hasta ahora, y el que espere lo contrario, está desconectado de la realidad), si no qué debemos hacer para expulsarlo lo más rápido posible.

Da mucho miedo pensar dónde puede acabar España en los próximos cuatro años, teniendo en cuenta hasta dónde hemos llegado en tan poco tiempo. Es la destrucción del país, que está siendo reformado bajo los deseos de banqueros y empresarios. En un país en el que cada día hay 160 desahucios diarios no se está creando una clase media, no. Se está destruyendo. Estamos abocados a un sistema (por medio de la reforma educativa, los recortes a la sanidad, etcétera) que nos lleva a la creación de una clase muy baja (que terminará viviendo debajo de los muchos puentes que hay en España, seguramente) y una clase muy alta (que sigue teniendo beneficios incluso en medio de una crisis salvaje).

Por desgracia, el daño ya está hecho (seguramente nunca se llegó a curar la herida desde la transición). En la sociedad ha calado el mensaje (desde tiempos impepinables) de que es mejor trabajar a cualquier precio que no trabajar en absoluto. Es la vía rápida para llevarnos a sueldos de Rumanía con impuestos de Noruega. Es la via rápida para hacer que seamos nosotros mismos los que nos matemos mutuamente. Mientras en el resto de Europa (y de la mayor parte del mundo) se intenta ser más competitivo, trabajar más por más dinero; aquí nos esforzamos por trabajar más por menos dinero. Si una persona está dispuesta a aceptar un puesto laboral por 300€, con un poco de suerte, el empresario de turno podrá rascar un poco más y ver si encuentra a un trabajador dispuesto a hacer lo mismo (o quizá incluso más horas) por cien euros menos. Y todo ello fruto de la desesperación.

Se nos ha llevado a creer que el trabajo es un bien escaso y algo por lo que podemos ser pisoteados impunemente por quien sea. Se nos ha llevado a creer que España es un país de vagos. Y nosotros, como un vulgar rebaño de ovejas, hemos decidido abandonar nuestro amor propio, armarnos con antorchas y rastrillos y atacar... ¿a los que nos aplastan? ¡No! ¡A los vagos!. 

Esta España es el sueño de los mercaderes de esclavos de los siglos XVIII y XIX. Un país en el que el trabajador se pone de lado del empresario que le ofrece un contrato de mierda para burlarse y vilipendiar al trabajador que prefiere anteponer su dignidad y no aceptar un contrato basura.

El Gobierno puede estar destruyendo España, sí. Pero la clase obrera de este país es un absoluto chiste que no está haciendo lo más mínimo por defender lo que el proletariado durante cientos de años ha defendido. Así que en honor a la verdad, ahora mismo, nosotros no estamos defendiendo España. Estamos aplaudiendo en primera línea.

A disfrutar lo votado.

jueves, 26 de abril de 2012

No te calles, ¡explota!

Seamos claros y dejémonos de medianías. Vivimos en una dictadura, democratizada, pero una dictadura al fin y al cabo. Desde un Rey puesto por un dictador para preservar lo poco que quedaba de un régimen que debiera haber muerto con aquel personaje, hasta un Gobierno que se pasa por el arco del triunfo la opinión del pueblo al que dice representar.

Esta es la cueva de los cuarenta ladrones. Nuestros políticos, realeza y demás alta alcurnia son los chulos que han hecho de España su prostituta. Enchufismo, corrupción, amnistía fiscal, repago sanitario, aumento de impuestos, más IRPF a las pequeñas empresas, despidos más baratos, control de medios (decretazo de RTVE) y la guinda del pastel: la persecución a cualquier ciudadano por medio del endurecimiento de leyes para acallar a quien ose protestar. Me sorprende que aún no se haya derogado la Constitución alegando que hay que ser innovador. ¿Democracia? Sí, la de este país

Cómo nos querrían ver nuestros "políticos"
Sólo en un país como España podría existir una palabra que no tiene traducción a ningún otro idioma: la picaresca. El arte de robar sin ni siquiera molestarse en usar un guante blanco. El arte de comportarse como un ser de la más ruin calaña y hacer que los demás parezcan culpables. Desde el juez que osó investigar la trama Gürtel, hasta una persona cuyo mayor delito era tener una cámara de fotos durante una acción de protesta en un metro.

Hasta en el extranjero se burlan de nuestros gobernantes
Que nadie se lleve a engaño, España vive ajena al siglo XXI. Desde curas que consideran la homosexualidad una enfermedad que hay que curar, hasta ministros que viven ajenos a la que debería ser la realidad de la mujer del siglo XXI, sin olvidar de perseguir a cualquiera que pueda afear la "intachable" reputación de nuestros payasos políticos y detener a violentas ancianas antisistema.

España es una olla a presión, y hay que hacerla saltar por los aires de una vez.


Reencontrarse con el 15M

El 15M de 2012 no puede ser, ni de lejos, similar al 15M de 2011. Por muchos motivos. Atrás ha quedado el romanticismo con el que veíamos aquellas reclamas iniciales por una democracia más justa. Pero la situación del país ha cambiado y es imperativo buscar una nueva perspectiva para que el 15M, en este 2012, no tenga un olor a rancio y resabido que sólo sirva para ahuyentar incluso a quienes hace un año ocupaban las plazas espoleados por la creencia de que era posible ver un sistema político mejor.

Durante estos doce meses, se han ido sumando pequeños (y no tan pequeños) proyectos que perseguían diferentes objetivos. No espero que nadie comparta mi opinión, pero, a mi juicio, el movimiento se ha cargado de lastres y se ha dejado apropiar por otros movimientos, históricamente minoritarios, que nunca debieran haber recibido la atención que han recibido gracias al 15M y al interés de ciertos medios por afear la imagen de un movimiento que debió amenazar en algún momento la sensación de estabilidad de los más poderosos (sólo así se entiende la campaña de desprestigio y persecución de la que hemos sido testigos durante este tiempo).

Ejemplo del llamado lenguaje "inclusivo"


El primer paso para que la sociedad se reencuentre con el 15M es que sea el propio movimiento el que se redescubra a sí mismo. Hace falta volver a las raíces y dejar detrás a los oportunistas que intentaron apropiarse (y lo consiguieron) de un movimiento que en su afán por ser inclusivo terminó siendo surrealista y falto de autocrítica.

Vayamos por puntos:
  • Las Cien Mil Comisiones de San Luis: O como convertir un movimiento en un gigante inamovible. Lo que inicia una comisión necesita la aprobación de otras, lo que no se aprueba por una comisión no sale adelante... El 15-M, especialmente en las acampadas, se empeñó en constituirse en una especie de estado alternativo que nunca llegó a conseguir ni funcionar, ni asentar nada.
  • El lenguaje "inclusivo" / el movimiento feminista: Este es uno de los puntos en los que, en su afán por intentar ser inclusivo, el 15-M se convirtió precisamente en lo contrario, en exclusivo. El lenguaje inclusivo ("todxs", o "todas" al referirse a colectivos, etc) fue un salto innecesario, inexplicable y difícilmente entendible para el gran grueso de la población. Nunca ha existido, ni siquiera, una razón histórica para pedir algo así. Simplemente, venía motivado por un puñado de feministas (ni siquiera todas) que vieron en el movimiento la oportunidad de oro para subir su propia petición al movimiento. Fue una extravagancia (de tantas) que todavía hoy se arrastra. Utilizar una variación del idioma ilegible (-"xs") no nos hace parecer originales, si no extravagantes. Del mismo modo, el feminismo arrastra, desde hace mucho tiempo, un mal consigo mismo que es igualmente perjudicial, el de la discriminación positiva.
  • El movimiento okupa: Quizá, sin duda, el otro gran protagonista en cuanto a la apropiación del 15-M de un tiempo a esta parte. El movimiento okupa lleva años en la sombra, apoyado por unos, defenestrado por otros, nunca ha sido del agrado de la mayoría de la población, y es igualmente injusto para los que se encuentran en el otro lado del espectro, el del humilde propietario que no recibe el alquiler del que depende para llegar a fin de mes (no todos los inmuebles pertenecen a bancos). Es, quizá, uno de los grandes protagonistas a la hora de deslegitimar al movimiento. Es muy difícil, pero que muy difícil, establecer una conexión entre tener una democracia más participativa (la proclama original del 15-M) y ocupar un edificio abandonado argumentando que el sistema es malvado y está contra nosotros. 
  • Una micronación dentro de un Estado: Asambleas de ciudad, asambleas de barrio, asambleas de pueblo, cientos de comisiones, sin representantes... pero todos buscando protagonismo... Y además, no para hablar de política (como ocurría originalmente), si no para crear estatutos y todo un sistema alternativo, toda una micronación que se sustenta en papel mojado. Es la forma definitiva de la exclusión a gran escala. Es el mensaje que grita si no estás con nosotros, estás contra nosotros. Es la consecuencia de creerse por encima del bien y del mal. y considerar que se puede cambiar lo que no funciona en un país creando uno a su propia medida. Es un comportamiento más propio de niños pequeños ("ahora me llevo el balón y no jugáis") que de adultos. 
"Hotel 15O"


En definitiva, si el 15M quiere reencontrarse a sí mismo, y a la sociedad, necesita liberarse de un lastre innecesario que ha lastrado (valga la redundancia) la frescura y el poder de convocatoria de un tren de pensamientos al que era muy fácil subirse y con el que era muy difícil no sentirse identificado. La mimetización del 15M durante estos meses nos ha llevado a esto: a una hidra de cientos de cabezas que no están en sintonía entre sí, en la que todos claman ser la parte noble y fundamental de un movimiento que jamás perteneció a nadie y ahora ha sido apropiado y moldeado por todos.

Es el momento de soltar el lastre, simplificarse, y reencontrarse con una sociedad a la que hicimos despertar, y obligamos a dormir de nuevo cuando comenzamos a tener delirios de grandeza.

miércoles, 25 de abril de 2012

Tú contra el Estado

El Ministerio de Interior ya ha sido claro, las acampadas son ilegales. Qué más dará que exista un procedimiento legal para informar a la Delegación de Gobierno de que un evento así tendrá lugar.

No, ellos ya se han posicionado. Tú, librepensador, insignificante alimaña que pretende poner patas arriba un mundo en el que otros ya han sido condenados, eres el siguiente objetivo. Tú, que crees que puedes cambiar el mundo. Tú, que crees que tus actos significan algo en este país en el que los presuntos corruptos triunfan, se reparten el pastel; y los honestos fracasan. Tú que no te conformas con aceptar un trabajo indigno, has sido declarado nuestro enemigo.

Tu delito: pensar. Negarte a sentarte delante de un televisor y unirte a la caja boba. Tu incapacidad de unirte a la masa y volverte silencioso te delata. Eres un rebelde, un inconformista. Y el Estado te va a aplastar. Porque si no has cometido ningún delito, ellos se asegurarán de convertirte en presunto culpable; y en la tierra de la picaresca y del "algo habrá hecho", eso equivale a tu sentencia. A tu destrucción.

Tú, que te resistes a agachar la cabeza y rendir pleitesía a un sistema que sólo beneficia a los de arriba, a los de siempre, estás entrando en una peligrosa senda. Te insultaremos, te desmitificaremos, y llegaremos hasta donde haga falta para que caigas bajo el yugo del nuevo orden. El mismo que poco a poco está limitando al resto de ciudadanos. A esos que siempre han estado callados y nunca se han molestado en alzar la voz.

Tu enemigo es inmenso, tiene mil caras, y lo peor de todo, no está dispuesto a hacer autocrítica, si no a destruirte.
Eres tú contra el Estado. La pregunta es: ¿vas a dejarte doblegar? Yo no.

El trabajo os hará libres

Algo así deben decirse los gobernantes de este país. No son pocas las ofertas de trabajo que podemos encontrar en lo ancho y largo del territorio nacional con salarios completamente risibles (no quiero ni comenzar a decir cuánto se cobra en el extranjero por puestos de trabajo equivalentes, porque entonces esto puede acabar como el rosario de la aurora) y condiciones laborables todavía más deplorables.

Recientemente, escuchaba a dos personas argumentar sobre la conveniencia de aceptar (o no) un trabajo por 400€ brutos al mes. Es decir, muy por debajo del salario mínimo interprofesional. Y veía como, para mi sorpresa, el argumento derivaba en una acusación sobre la vagancia del trabajador español. Es decir, una persona que no está dispuesta a aceptar ese puesto de trabajo es directamente un vago. Parece ser que no cabe la posibilidad, ni siquiera remota, de que la oferta sea rechazada sencillamente por ser indigna

Si a estas ofertas de trabajo ridículas (más propias de esclavistas que de un sistema laboral) le añadimos el despido libre, tenemos la receta perfecta para destruir el sistema económico español. A decir verdad, me sorprende que todavía no estemos asistiendo en masa a la degradación galopante de los salarios de todos los trabajadores (recordemos que una empresa puede prever pérdidas para despedir libremente, y no hay nada que le impida volver a contratar más barato para el mismo puesto de trabajo, es una receta perfecta para degradar un puesto de trabajo que hoy en día esté remunerado en, digamos, 1200€, y dejarlo en el salario mínimo). 

"El trabajo os hará libres"
(Campo de concentración de Dachau, Alemania)

Pero si nos tomamos la molestia de mirar el panorama español en el extranjero, veremos que, a pesar de las malas lenguas, el trabajador español no es ni menos vago, ni menos listo, ni menos productivo que los demás. Sencillamente, no es el caso. 

No podemos olvidarnos del desempleo juvenil (que va camino del 50%, casi el doble de la media europea), ni de las precarias condiciones laborales que se ofrecen en nuestro país a cualquier persona por debajo de la treintena. Es inadmisible que hasta los 30 años se pueda trabajar como becario.

Dicho lo cual, es difícil entender un par de cosas:
  • ¿Por qué somos tan rematadamente tontos (por no decir algo peor) como para aceptar cualquier cosa ("comed mierda, mil millones de moscas no pueden estar equivocadas" que diría aquel) con salarios y condiciones laborales que ya hubieran querido los mercaderes de esclavos del siglo XVIII?
  • ¿En qué cabeza cabe pensar que esta reforma laboral va a generar empleo estable? Lo hará, sí, pero para los de siempre
Mientras el trabajador español esté más preocupado por criticar a los sindicatos que intentan defender sus derechos (¿quién no ha visto a trabajadores en paro, el pasado 29M, preocupados porque apareciesen los sindicatos por encima de los contratos basura?) esto es lo que nos espera. A nosotros, a nuestros hijos, y a los que vengan después.

A este ritmo, nos van a vender la moto de que era preferible trabajar en los campos de concentración de la Alemania nazi durante la II Guerra Mundial que estar en el paro en nuestra situación actual, y aún les daremos la razón... Tiempo al tiempo.

martes, 24 de abril de 2012

Bienvenidos a 1984: Cataluña

La lista de la vergüenza. La de la represión más gratuita, la del miedo al prójimo. La lista que no existió ni siquiera para la kale borroka en su momento más acuciante en Euskadi. La lista de las personas cuyo único delito fueparticipar en una huelga/manifestación/reunión/lo que sea, buscando defender sus derechos.

No están preocupados por la corrupción galopante de la clase política, ni los constantes deslices de la Familia Real. No, nuestros políticos lo tienen muy claro. El auténtico mal endémico de esta sociedad somos nosotros, los ciudadanos. Ya no se busca ni siquiera a quien tiene una ficha policial conocida. Ahora cualquiera de nosotros puede pasar a engrosar la lista. Todo lo que hace falta es una cámara de fotos y esperar al momento adecuado. Esa pose, esa actitud, esa forma de vestir, ese algo, que descontextualizado, puede servir para transmitir una imagen totalmente opuesta de una persona.

Esta es la democracia que se quiere en España, la del dedo acusador y los pasos de un organismo de nefasto nombre y peor recuerdo que echó a andar en 1933: La Gestapo.

Felip Puig, el César del nuevo circo
El Gran Hermano ha llegado en plena fuerza a Cataluña. Ha comenzado la guerra de guerrillas. El circo está listo y el César está esperando a que comience la función. Esa en la que el propio pueblo se mata entre sí para deleite de la clase política.

Esa en la que el chivato es premiado, el adormilado en su casa es ignorado, y el ciudadano que ha osado abrir los ojos es perseguido por sus ideas. El reloj de la línea del tiempo hacia el siglo XIX ha alcanzado una nueva parada: la década de los 40.

A este paso, antes de que nos demos cuenta, tendremos una policía especial dedicada a ajusticiar a cualquiera que ose salirse de este sistema.

Bienvenidos a 1984. Bienvenidos a Catacluña. Bienvenidos a la dictadura dentro de la "democracia".

El 99% español: activismo de salón, fanatismo partidista

En líneas generales, se podría decir que una gran mayoría de la población está de acuerdo en que la gestión del actual Gobierno está siendo un ejercicio de desmantelación del Estado del Bienestar en toda regla (si pudiéramos establecer una línea temporal desde el momento presente hacia finales del siglo XIX, estaríamos, seguramente, en algún punto de la década de los 80). Sin embargo, no hace falta rascar mucho para ver que, pese al volumen y forma de muchas quejas, parece que nada cambia en la sociedad española.

En ese 99%, que cacarea a los cuatro vientos ser la mayoría desfavorecida, el grado de anestesia sigue siendo  tal que, más allá del golpe en pecho y las proclamas habituales, somos incapaces de alzar nuestra voz aun cuando nuestros derechos son atropellados a cada paso y las mentiras de nuestra clase política son puestas en evidencia día sí y día también.


Es el llamado activismo de salón, el mensaje-protesta en Twitter, la imagen indignada en Facebook... En realidad, el "a mí me jode, pero que se muevan otros" de la era moderna. Si es preocupante la inmadurez democrática que demuestra la sociedad española (más de 30 años después, seguimos votando en masa a dos únicos partidos), lo es todavía más la irracionalidad y facilidad de manipulación que llegamos a alcanzar.

No es comprensible el fanatismo que muchos electores profesan hacia un partido. Llegando al extremo de defender absolutamente cualquier punto como si le fuera la vida en ello. Obreros que votan al PP, empresarios que votan al PSOE, colectivos desfavorecidos que votan a la derecha, empresarios que votan a la izquierda. Son, si atendemos al principio de la política, contradicciones en sí mismas. El proletariado solía ser, históricamente (y lo sigue siendo fuera de nuestras fronteras) mayoritariamente de izquierdas, junto a los jóvenes y los colectivos desfavorecidos/minoritarios, mientras que los jubilados, gente adinerada y empresarios suelen ser mayoritariamente de derechas.

Nótese que, tal y como he indicado, los jóvenes suelen ser de izquierdas, y los jubilados de derechas. Las ideas que hoy defendemos (en el año 2012), serán ideas de derechas dentro de treinta años (suponiendo que la sociedad progrese). No es el caso de España, que parece vivir en una isla atemporal y poco preocupada por la vida política en general mientras sea el vecino el que se vea afectado. Sí, el PP está destrozando el país, lo hemos leído en todas partes. Diablos, hasta hemos organizado una huelga general y manifestaciones por todo el país. ¿Y cuál ha sido el efecto que ha dejado en la sociedad? Ninguno. Es como si no hubiera tenido lugar. 



Tenemos el honor de ser uno de los pocos países occidentales y democráticos en el que no defendemos un pensamiento ideológico (de izquierdas, centro, derechas, o llámelo como usted quiera), si no que defendemos a un partido político como si se tratase de un equipo de fútbol y estamos dispuestos a denigrar al votante del partido contrario, insultarle y menospreciarle como un ser inferior, al que consideramos archienemigo, incluso cuando se trata de dos personas del mismo colectivo. Roza el esperpento.

Si fuera de nuestras fronteras el 99% es la mayoría desfavorecida, el 99% español está dividido. No somos el 99%, somos el 49.5%, en constante conflicto con otro 49.5% que no hace más que mirarse el ombligo, incluso si su partido está haciendo algo cuestionable. Aquí no hay votantes de izquierdas ni de derechas. Si no hooligans. Fanáticos dispuestos a darlo todo por un partido (el que sea) a cambio de nada. El equivalente (no tan extremista, afortunadamente) al fanatismo/extremismo del mundo árabe. Y mientras tanto, nuestros políticos juegan a lo que quieren. Se convierten en campeones del mundo en corrupción, manipulación y mentiras, con el beneplácito de ese 49.5% que está más preocupado en criticar al prójimo que a su propio partido.

Somos una sociedad políticamente inmadura, asilvestrada, y aferrada a un cortoplacismo que sólo hace que lo único que podamos decir sea "os lo habíamos advertido". Quizá, algún día, podamos oír a un español decir "yo soy de izquierdas" y no "yo soy del PSOE" (o "yo soy de derechas" y no "yo soy del PP"), pero mientras la conciencia colectiva siga dejándose anestesiar por los triunfos a corto plazo (porque tarde o temprano llegarán los mal llamados "brotes verdes") aquí no pasará nada. Para bien de pocos, muy pocos. Para bien de ninguno de los que me estáis leyendo, ni siquiera cuando vuestro partido esté en el gobierno.

lunes, 23 de abril de 2012

Rajoy: Titiritero mayor del Reino

Primero, algunas de sus perlas:

-Sobre el copago:

-Sobre los recortes:


-Sobre la Amnistía Fiscal:


Sin olvidarnos de RTVE, el aumento a las tasas universitarias, y la petición de "unos pocos euros", por nombrar unos pocos.

Dicho esto, nuestro querido Presidente del Gobierno está por pasar a los anales de la Historia como el mayor manipulador de la década, prestidigitador de palabra esquiva y maestro del "Pues digo Diego" para volver sobre sus pasos sin el mínimo atisbo de vergüenza.

Ya no es que los mercados (a los que su gobierno intenta aplacar en cada paso que dan) les hayan retirado la confianza por completo, es que la economía española se está desplomando y estamos ya en niveles de 2003. 

Ya no es por las mentiras (en honor a la verdad, más bien por los silencios durante su campaña electoral), si no por la desfachatez que está demostrando el que decía ser el "presidente de todos los españoles" en su actuación de cara a la opinión pública.

Ni siquiera por las salidas de tono de senadores. No, lo que realmente preocupa es ver cómo poco a poco, Don Mariano Rajoy y su séquito de gobernantes y alcaldes (muy austeros ellos) parecen dispuestos a desmantelar no sólo el Estado del Bienestar, si no la identidad que España ha venido forjándo desde la Transición y que pende de un hilo.

Da miedo, mucho miedo, pensar a dónde nos puede llevar este señor en los próximos cuatro años. Y mientras nosotros seguimos a golpe de recortes, otros se levantan sin que nuestra prensa siquiera se haga eco de ellos.

Lo más preocupante, si cabe, es ver la parsimonia y el silencio con el que la sociedad parece estar aceptando todo tipo de tropelías, a pesar de que nuestro Gobierno esté siendo constantemente pillado con el carrito de los helados...

Quizá la pregunta correcta no sea hasta cuándo seguiremos callados. Si no hasta dónde. En qué momento se cruzará esa línea en la que la sociedad por fin reaccionará y dirá "hasta aquí hemos llegado". Aunque uno tiene la sensación de que no llegará hasta que no nos obliguen a entonar el Cara al sol...

¿Qué fue del 15-M?

Quizá como efecto de la crisis que estamos atravesando, son no pocas las voces que he oído preguntándose qué fue del movimiento 15-M en la forma que vimos (y vivimos) el año pasado.

Aunque es cierto que hay muy buenas iniciativas en funcionamiento, como 15m.cc, la realidad es que, con el paso de los meses, esa masa (que estuvo cerca de alacanzar un tamaño crítico pero no llegó a lograrlo) de apoyo social y pensamiento político se ha ido diluyendo en una maraña de propuestas y asambleas que han dejado de llegar a la masa de la sociedad.

Llegados a este punto, hay que preguntarse qué ha fallado para que el movimiento se haya vuelto casi invisible y haya quedado como algo del recuerdo y un puñado de promesas que no llegaron a cuajar.

El gran delirio de grandeza de las comisiones
El principio del fin del 15-M (como movimiento, no cómo idea) nació en el momento en el que las acampadas, inicialmente concebidas para pedir un cambio en nuestra democracia, comenzaron a acoger todo tipo de propuestas, a cual más exótica, por medio de comisiones que pretendían dar cabida a todo el mundo y todas las ideas.

Todo el mundo, que no todas las ideas, debería haber sido el planteamiento correcto. Ese fue el primer gran agujero en un barco que partiendo de una premisa muy sencilla (una verdadera democracia) pretendió cambiar el mundo cuando la gran mayoría de la sociedad lo único que reclamaba era mucho más sencillo. No se pedía reformar el mundo, ni crear Utopía, ni que el 15-M fuera la segunda venida de Cristo.



Y sin embargo, algunos se encumbraron (con la beneplacencia del resto y la excusa del movimiento horizontal) en auténticos ideólogos de un mañana mejor. Como si súbitamente, un puñado de personas anónimas estuviesen por encima de estados, leyes, tratados internacionales y un largo étc. Si las asambleas fueron un ejercicio de democracia abierta y participativa, las propuestas de las comisiones fueron un ejercicio de desconexión con la realidad más acuciante. La de una sociedad que quería cambiar, no transformarse.

La horizontalidad como solución a... nada
La falta de representantes del 15-M fue tan atractiva como ineficiente para mantener la cohesión del movimiento. En nuestro empeño por no tener representantes que pudieran poner por escrito aquello con lo que la inmensa mayoría estaba de acuerdo (consenso de mínimos, una auténtica democracia, etc, etc, etc), el movimiento se diluyó a medida que diversas comisiones intentaban alzarse con un protagonismo que nadie les había otorgado ni pedido. Había un miedo interno a que la defensa de aquello por lo que originalmente la gente se había concentrado pudiese reducir el apoyo social. La realidad fue que, precisamente esa falta de concreción hizo que poco a poco tanto medios como sociedad dejasen de prestar atención a un movimiento que, en sólo unas semanas, había conseguido ser incapaz de saber a ciencia cierta por qué se había reunido en primer lugar.



El idealismo por encima de los objetivos
En cuanto el 15-M dejó de tener metas concretas (aunque en este punto, lo justo sería debatir sobre si realmente se llegó a tener un objetivo concreto) y se pasó a hablar de idealismos y sueños, se perdió una oportunidad de oro para haber presionado a nuestros políticos.

Un año después, por desgracia, el 15-M se ha convertido en un movimiento underground (como tantos otros) del que sólo quedan agradables recuerdos de las experiencias vividas en las acampadas... y poco más. Un cúmulo de ideas y objetivos que se vio diluido y casi eliminado por su propio empeño de no querer tener representantes (aunque ciertos grupos actuasen como los portavoces no oficiales del movimiento) y del que poco a poco se han ido desconectando miles de personas.



Es difícil saber si queda algo del 15-M, como movimiento, con el que el grueso de la sociedad pueda llegar a conectar una vez más (especialmente en vista a la cercanía de su primer aniversario), pero lo que sí nos ha dejado, es muchas lecciones de las que aprender para seguir mirando hacia el futuro siendo conscientes de que la sociedad quiere un cambio, pero no una transformación del mundo en el que vivimos.

No necesitamos nuevos líderes, ni nuevos principios. No necesitamos bases para una nueva sociedad, ni fundamentos para un nuevo ser humano en conexión con la tierra. Lo que necesitamos, es la promesa clara de que España, como país y como sociedad, seguirá avanzando en el futuro.

Ésa es mi particular visión de lo que debiera haber sido el 15-M.