viernes, 25 de mayo de 2012

¿En qué ha fallado el 15M?

Para asegurarme de que no me dejaba llevar por la impresión inicial, he preferido (deliberadamente) esperar varios días antes de escribir este artículo, al que ya comencé a darle vueltas el pasado 12 de mayo.

Como siempre, esta es únicamente mi opinión, y no represento a nadie más que a mí mismo.

Dicho lo cual, es hora de meternos en materia, seamos brutalmente sinceros, el aniversario del 15M, aunque extremadamente emotivo, ha resultado ser una decepción tremenda. Es cierto que el movimiento está muy vivo y estamos haciendo y participando en todo tipo de iniciativas, pero se ha perdido el contacto con el resto de la sociedad y en este año se han tomado decisiones cuando menos, cuestionables.

O lo que es lo mismo, nos hemos convertido, a ojos de los demás, en un movimiento minoritario, casi sectario en ocasiones y casos. El espíritu festivo del 12M era previsible, desde luego, pero ha faltado un enorme espíritu de crítica social colectiva, un espíritu de mejorar las cosas. Era lamentable ver cómo, por encima de todo reinaba un ambiente festivo (con fanfarria incluida) y las ganas de fiesta más que las de manifestarse en contra de todo lo que hace que, teóricamente, estemos indignados.

No se trataba únicamente de celebrar lo que sucedió hace un año, era imperativo renovar los principios del movimiento y no dejar ningún tipo de lugar a dudas de que estamos aquí para quedarnos y para impulsar un cambio que, tarde o temprano, terminará sucediendo, con o sin nosotros. Y en ese sentido el fracaso ha sido mayúsculo.

El desafío a la autoridad de Madrid, permaneciendo en Sol mucho más allá de la (absurda) hora límite fue muy mediático, sí, pero en la realidad, demostró que el apoyo al movimiento se ha diluido a marchas forzadas y que las convocatorias habían terminado teniendo más de revival de lo sucedido en 2011 que de presión a los que nos desgobiernan.

Y así, poco a poco, en la sociedad ha ido calando esa sensación de que el 15M esta ahí, como un ente indefinible que ejecuta acciones más o menos llamativas y acertadas(como el objetivo de llevar a Rodrigo Rato ante los tribunales en 5 años, o el Plan de Rescate Ciudadano) pero situadas en una esfera demasiado abstracta como para que una mayoría de la población se sienta identificada con ellos.

**********

Manual para dummies: Cómo derribar una fortaleza desde dentro
Divide y vencerás, dijo Julio César en tiempos inmemoriales. Efectivamente, eso ha sucedido en el 15M durante este año, víctima de su propia fragmentación, que ha ido diluyendo el mensaje que se quería transmitir originalmente (aquel de no somos mercancía en manos de políticos y banqueros).

La mediocridad cómo fórmula para el triunfo
O lo que es lo mismo, la horizontalidad cómo fórmula para destruirnos a todos. Un ejemplo práctico que podéis comprobar con vuestros amigos. Si metéis en un cubo a una buena cantidad de cangrejos y los ponéis en una situación de estrés, podréis ver que, lejos de intentar escapar o ayudar a escapar a otros del cubo, lo que hacen los que se quedan en el fondo es empujar hacia abajo a aquellos que intentan escapar.

La horizontalidad nos conduce a eso mismo. Bajo la proclama de que el 15-M no tiene líderes (que es una de las mayores hipocresías que he visto durante este año) estamos dando albergue a la mediocridad como justificación de todo. Si alguien tiene una idea brillante, se le cuestiona su autoridad para llevarla adelante, si alguien tiene una idea por la que recibe atención, se le tacha de traidor a los principios del 15M, se le aisla y vilipendia de una manera no excesivamente divertida.

La horizontalidad no genera cambio. El cambio en Túnez comenzó cuando un hombre se quemó a lo bonzo. Fue su líder, el que hizo que los demás gritaran "¡Basta ya!". Fue el detonante. Aquí, simplemente, tenemos que aceptar que la situación social no es, ni mucho menos, tan crítica como la que vivian los egipcios, tunecinos... y que es necesario que haya personas, que por medio de ideas brillantes, sean capaces de abrir el camino a seguir.

La horizontalidad es la excusa perfecta de los mediocres y de aquellos que buscan protagonismo. Todo el mundo quiere ser protagonista, seamos sinceros. Todo el mundo. Desde la persona que habla en una asamblea, a la persona que, como yo, escribe un blog contando sus opiniones sobre el mundo que le rodea. Está en nuestra naturaleza, y para bien o para mal, es esa curiosidad y esa capacidad de liderazgo del ser humano la que le ha llevado a dar lugar a algunos de los cambios más brutales de la historia de nuestra civilización.

**********

El lenguaje inclusivo (o cómo excluirte de mi inclusión)
Lo he dicho muchas veces, y lo repetiré hasta la saciedad, entre otras cosas, porque fue una de las primeras "adhesiones" innecesarias a lo que tenía que haber sido y permanecido como un movimiento estrictamente político.

El lenguaje inclusivo (que resulta en exceso chirriante para un sector demasiado mayoritario de la sociedad, y por tanto, es equivalente a intentar hacerles comulgar con ruedas de molino) no es, de por sí, inapropiado. Pero, primero, merece un debate en profundidad y con ciertos organismos que, sencillamente, no puede tener lugar desde el interior del 15M, y segundo, no viene a cuento en el corazón de un movimiento que pide un cambio en la democracia y la política españolas. Simplemente, es como pretender que en una manifestación contra la liga de fútbol, alguien aparezca pidiendo que por favor se defiendan los derechos de los perritos. Cada cosa, evidentemente, tiene su lugar (y momento apropiados).

La "okupación" de edificios
La okupación de edificios (que nunca ha gozado de buena opinión en la sociedad, al igual que todo el movimiento "okupa") podría haber resultado medianamente interesante si se hubiera hecho con un criterio más correcto. Pero ni por esas. Las familias que han sido desahuciadas no quieren un edificio en el que vivir bajo el temor de que un día, puedan ser desalojados nuevamente. Esas familias quieren estabilidad y sobretodo una vivienda digna, lo cual dista mucho de lo que se viene proclamando desde la "okupación" de edificios.

No ayuda tampoco el encontrar mensajes que, evidentemente, no llegan al resto de la sociedad porque no todo el mundo está de acuerdo en esa particular visión de la propiedad privada.

El anticapitalismo (o cómo querer cambiar el mundo diciendo a los demás que son idiotas)
"Son perroflautas, comunistas, pero utilizan sus Iphones y su twitter" (o algo de ese estilo, ya me entendéis, todos hemos leído cosas así). Y sin embargo, es dolorosamente acertado. La entrada en el 15M de los grupos más radicales de la sociedad han sido una fórmula explosiva para dinamitarnos desde dentro.

Señores, nadie pidió aquí el anticapitalismo cuando nos reunimos hace un año. La mayor parte del país no quiere refundar la sociedad, ni quiere refundar el capitalismo. Quiere poder vivir en paz. Y esa imagen es casi imposible de transmitir cuando tenemos un grupo que se dedica a lanzar mensajes extremadamente radicales que rozan ideologías comúnmente rechazadas y que no hace falta exponer aquí.

El camino a la aceptación social no se hace por medio de la falta de respeto hacia el grueso de la sociedad haciéndoles entender que son cortos de entendederas.

*******

"Vamos despacio, porque vamos lejos" (o lo que es lo mismo, se nos ha subido el ego a la cabeza)
"Hijo mío, estos cuatro ladrillos que ves aquí pueden parecer un pequeño paso, pero algún día, serán tus dominios, y cuando llegue ese día, podrás disfrutarlo. Cuando llegue ese día...".

Este lema, que se ha utilizado en más de una ocasión, es una perogrullada supina. Es un ejercicio de autocomplacencia y autodisculpa que no sirve más que para darse palmaditas en la espalda mutuamente bajo la falsa impresión de que realmente se puede llegar a algo diciendo al mundo "espera y verás". Es el lema de la inacción. Es una frase profundamente poética... y poco más. No señores, vamos despacio porque somos tan rematadamente lentos en nuestros pasos que tardamos una eternidad en consensuar la siguiente acción. Las cosas claras, por favor.

"Primero la política, y mañana. ¡EL MUNDO!" (O cómo recrear los mundos de yupi)
Esta es una de las cosas que más me chirria a mí, personalmente. El 15M es un movimiento casi enteramente político (especialmente si preguntamos a la mayoría de la sociedad). Y sin embargo, poco a poco, ha ido calando esta absurda idea de que España y los españoles, por algún motivo que escapa a mi comprensión, ha sido elegida por alguna especie de ente divino para convertirse en la mesías del Nuevo Mundo... Los delirios de grandeza no son buenos. Pero si es que encima decidimos que, ya puestos a cambiar, vamos a cambiar el mundo entero, ya apaga y vámonos.

No existe una mayoría silenciosa que quiera un mundo nuevo de florecitas y cantos libertarios bajo un paradigma utópico en el que todos seremos hermanos de todos. Sin distinción de colores, razas, naciones.... Sencillamente, no la hay. Y a los americanos les importan cuatro cominos nuestras preocupaciones (más allá de cuatro artículos interesantes en periódicos que son leídos como pasatiempo y como cultura/sociedad), y a nosotros las suyas. Es así, nos guste o no.

En nuestro absurdo empeño por conseguir llegar al resto del mundo, hemos descubierto que no hemos llegado a ninguna parte. El 15-M tiene presencia internacional, desde luego. Pero pensar que hemos sido los creadores de Occupy Wall Street es poco menos que un delirio salvaje. ¿Que los problemas que vivimos en España los vive casi todo el primer mundo? Pues sí, pero no por ello nos hemos de convertir en los salvadores del mundo. Antes de poder arreglar el jardín, es necesario que tu casa esté arreglada, y la nuestra, por desgracia, no lo está.

Al querer apuntar tan alto, dejamos de tener seriedad para pasar a rozar el ridículo y el estrambotismo en aquellos colectivos sociales mayoritarios, que, de repente, vieron que aquello que originalmente apoyaban se convertía en un sueño libertario en el que faltaba poco menos que comenzar a alabar al Ché y levantar falsos ídolos en personajes de ideologías que, aunque respetables, simplemente no son lo que pide el gran grueso de la sociedad española.

*************

En nuestro empeño por intentar ser inclusivos, nos hemos dividido, subdividido, especializado, y lo peor de todo, nos hemos radicalizado. El 15M de 2012 ya no es el movimiento inclusivo, sociopolítico (principalmente político), unánime al que todo el mundo se podía adherir fácilmente porque se sentía identificado con él. Hemos pasado a ejercer como nuestra propia policía del pensamiento, señalando y aprobando con el dedo aquellas cosas que nos aparecen apropiadas y aquellas que no.

El 15M no está unido a día de hoy, está más fragmentado que nunca, y cada grupo busca objetivos muy diferentes entre sí (y en ocasiones hasta incompatibles).

¿En qué ha fallado el 15M? En dejarnos llevar por los sueños de unos pocos bajo la falsa premisa de que queríamos reformar el mundo. En que al final, perdimos el norte de la peor manera posible... Es absurdo que ahora, uno de los mensajes más importantes que tengamos que mandar, sea que es necesario refundar el 15M, y volver a sus orígenes.

No somos mercancía en manos de políticos y banqueros.


Y nada más.


lunes, 21 de mayo de 2012

Ciudadanos al rescate

O un plan para rescatarlos a todos si quisiéramos homenajear a Tolkien. Lo cierto es que hoy se ha dado a conocer el Plan de Rescate Ciudadano, una interesante iniciativa que propone dar a conocer a plataformas y grupos de ciudadanos que están intentando hacer realidad algunos de los cambios que se proponen ahí.

Aunque, personalmente, no estoy de acuerdo con la forma en la que están redactados algunos de los párrafos (demasiado reaccionarios para mi gusto, simplemente), lo cierto es que es, a todas luces, algo que bien podría haber surgido de un gobierno que tuviera el arrojo necesario para coger al toro por los cuernos (algo que desgraciadamente, en este país, seguramente nunca hubiera llegado a suceder sin importar quién gobernase).

Es una de esas acciones de guerrillas, de las que pueden tener lugar a una escala suficientemente pequeña como para que el Estado sea tan efectivo en su intento de persecución como en matar a una mosca a cañonazos, y al mismo tiempo, lo suficientemente grande como para generar un cambio de por sí mismo.



Ninguno de estos puntos es, necesariamente, el revulsivo para la situación tan delicada que estamos viviendo en nuestro país, pero lo cierto es que, viendo como Bankia se convierte en un gigantesco agujero negro, es evidente que el sentido común abandonó a nuestra clase política hace décadas y que la respuesta depende ahora de los ciudadanos.

Es ese espíritu de renovación el que puede hacer que tengamos una sociedad más abierta, más participativa, más democrática, y sobretodo, más constructiva. El día que un obrero sea capaz de mirar a otro sin reprocharle que sea de la ideología opuesta, o que apoye (o no) a los sindicatos, habremos dado un gran paso adelante, y este plan de rescate ciudadano puede ayudarnos a remar en esa dirección.

Mientras tanto, no sólo seguiremos siendo mercancía en manos de políticos y banqueros, si no también participantes de un gigantesco circo romano en el que lo único que está en juego es la supervivencia del más débil, que necesita devorar a otros igual de débiles para poder subsistir.

La solución está en tu mano, sólo tienes que darte cuenta del poder que, como ciudadano, tienes a tu alcance.

sábado, 12 de mayo de 2012

12M: No es una celebración. Es una revolución.

Un año después, es fácil dejarse llevar por el espíritu festivo de celebrar el primer aniversario del 15M. Pero hoy no es un día de celebración. Es un día de revolución, pacífica (eso siempre). La de las personas por encima de cualquier ideología. La de la democracia por encima de un bipartidismo a todas luces caduco. La de la sociedad por encima de aquellos que no dudan en levantar un dedo acusador hacia aquellos que no comulgan con sus ideas.

Hoy no es momento de celebrar aniversarios. Es momento de salir a la calle, y gritar con más fuerza que nunca que no somos mercancía en manos de políticos y banqueros. Es el momento de salir a la calle y tender la mano al desfavorecido, al artista, al trabajador, al pequeño empresario y girarse hacia ese 1% que dice que nos tenemos que apretar el cinturón mientras ellos siguen recibiendo bonificaciones todavía mayores y hablando de cómo deben sufrir los demás por culpa de sus excesos.

Hoy es momento de mirar hacia el futuro, no hacia el pasado, y darse cuenta de lo mucho que queda por construir. Estamos en una sociedad que todavía está fragmentada por motivos que ni siquiera los más ancianos sabrían explicar con certeza. Estamos en la sociedad que los que nos gobiernan quieren que estemos. La del enfrentamiento entre el proletariado, que les da vía libre para hacer lo que ellos quieran sin que nadie les pare los pies.



Si no hacemos algo hoy, el día de mañana, en vez de ser tu vecino el que se vaya a otro país en busca de trabajo, será tu hijo el que lo tenga que hacer. O en vez de ser tu amigo el que no pueda hacerse cargo de sus propios padres, serás tú quien lo viva en primera persona. Porque tú decidiste que aquello no iba contigo. Que tus problemas nunca serían tan graves como los de los demás. Y cuando llegue ese día, llorarás con amargura lo que no supiste defender cuando se te dio la oportunidad. Preferiste reírte de aquellos que, a diferencia de ti, pensaban en el futuro y no en el hoy.

Y cuando pase un año sin ver a tu hijo (o hija) que vive en el extranjero, o sin poder dar una vida digna a tu madre o padre que, por desgracia, ya no puede valerse por sí mismo, te darás cuenta de que la culpa no es del sistema, la culpa es de la sociedad que duerme al calor de la prensa del corazón, el fútbol y la pasividad política, y de la que tú, tan alegremente, has formado parte mientras te reías de los demás, sin darte cuenta de que no eras más que otro altavoz de los únicos que en este país sí se han preocupado por el futuro. El de ellos claro, nuestros políticos y banqueros.



Pero será demasiado tarde, porque entonces ya no serás tú quien pueda impulsar ese cambio. Tendrá que hacerlo la generación de tu hijo, la que decida que es el momento de luchar por mejorar las cosas (esta vez de verdad). Y si no, será la siguiente. Y condenarás a tu hijo, a tus nietos y a más generaciones al ostracismo de creer que la lucha sólo es para los violentos y los soñadores. Y que nada cambia porque nada eres.

Hoy no es el momento de celebrar un aniversario. Es el momento de llorar por lo que ya estamos perdiendo. Ese futuro que pudo ser y no será, no para nosotros. Es el momento de levantarse, y comenzar la revolución pacífica, esa que no será televisada.

viernes, 11 de mayo de 2012

Explicando el 15M

Qué es el 15M, qué no es el 15M y qué ha hecho el 15M.


Seguro que os habéis hecho estas preguntas. Y con la intención de responderlas, nos hemos juntado un grupo de tuiteros (@fanetin, @patrihorrillo, @soydelbierzo, @snowballspain, @SuNotissima, @starmancb, @rfdez_, @_nokeo, @_mtiago, @JordiAros, @dbollero, @casiopeaexpress, @CruzDiez y un servidor) que hemos participado en el movimiento desde su inicio. Es imperativo dejar claro que sólo nos representamos a nosotros mismos. No somos portavoces ni representantes de nadie salvo de nuestra propia palabra.

Dicho esto, aquí encontraréis muchos puntos de vista y muchas opiniones. Seguramente no estéis de acuerdo en todas ellas. Y lejos de ser un motivo de división o incluso de desprecio, es precisamente esa variedad de visiones y objetivos las que enriquecen a un movimiento que desde siempre es, ha sido, y será, de la sociedad. De todos y cada uno de nosotros. Sin importar nuestro género, nuestro origen, nuestras creencias, nuestras ideologías... Un movimiento de las personas, para las personas.

Puedes descargarte este PDF desde aquí, o bien verlo en el visor que encontrarás debajo.

jueves, 10 de mayo de 2012

No perdamos la perspectiva

Se acerca el 12 de mayo, esa fecha marcada en el calendario como la celebración del primer aniversario del #15M. Sin duda, va a haber un ambiente festivo motivado por esa conmemoración, pero ello no puede desviarnos del auténtico propósito del #15M.

Seguimos siendo los de abajo, seguimos siendo apartidistas, ni de izquierdas ni de derechas. Los de abajo que van a por los de arriba. No se ha logrado nada (sobre el papel) en cuanto a materia política (sí ha habido logros en el ámbito social de los que todos hemos oído hablar) y por tanto hay que tener la perspectiva adecuada en la manifestación del próximo sábado.

No es una celebración, porque para que podamos celebrar algo, primero hay que conseguir lo que se busca. Es la confirmación de que estamos aquí para quedarnos. De que no hemos abandonado la intención de ir a por los de arriba, y de que seguiremos quejándonos mientras este sistema siga siendo injusto para los habitantes de nuestro país (independientemente de su preferencia política).

Sol hace un año. Este sábado, hay que repetir la imagen.
Si comenzamos a ponernos nostálgicos, a pensar en lo que fue, lo que pudo ser y no fue... en lugar de pensar en lo que todavía queda por delante, corremos el riesgo de convertir una manifestación y una oportunidad para ejercer la presión social que vivimos hace precisamente un año, en una burda chanza que sólo entretenga a unos pocos.

El 12M tiene que ser el primer paso de muchos más en busca de la consecución de los objetivos que venimos pidiendo desde el año pasado. Sin desviaciones, sin añadidos, sin adornos. Una declaración de intenciones clara y transparente para nuestros políticos (los de arriba) y para el resto de la ciudadanía (los de abajo) que, un año después, siguen teniendo la incertidumbre de no saber qué es lo que pide el 15M.

La plaza del 15 de mayo.

Si el año pasado sirvió para comprobar que la sociedad española no está dormida, este tiene que ser el año en el que comiencen a recogerse los frutos de la indignación. El año en el que la presión social a un gobierno que está dispuesto a recortar sin freno llegue al punto crítico que necesita para provocar un cambio de mentalidad en una sociedad que sigue moviéndose en una mentalidad marcadamente post-franquista y no realmente demócrata (cuántas veces habremos oído eso de que con Franco las cosas estaban peor... dicho como una especie de "consuelo" por el que deberíamos estar agradecidos).

Así que el 12M sal a la calle, celebra si quieres que un año después el 15M sigue estando en un fenomenal estado de forma, pero que la fiesta no te aleje del horizonte. Ese hacia el que todos queremos avanzar para dejar atrás un bipartidismo caduco.

En 2011 despertamos, en 2012 es el momento de levantarse, y echar a caminar a paso firme.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Lavado de cerebros

Se nota que el mes de mayo está dando miedo, en todos los frentes, a los que nos gobiernan. Desde la enésima idea de Felip Puig para perseguir a los manifestantes pacíficos (por mucho que se diga que es para detectar a los violentos, ya que estos últimos van a liarla sí o sí, por desgracia) el próximo 12 de mayo; a la portada difamatoria de La Razón, poniendo rostro, nombre y formación de algunos de los jóvenes que han convocado la huelga del próximo día 22 de mayo.

Se han omitido los nombres y rostros de las personas difamadas por el periódico, pero podéis ver la portada integra aquí.
En definitiva, se trata de una persecución de Estado que comienza a rozar, de manera preocupante, a la persecución ideológica que tiene lugar en algunos países del mundo. Parece que, en última instancia, se busca lograr un pensamiento único. Una sumisión absoluta hacia un gobierno que no contenta a la gran mayoría de la población y que se ha dedicado a atacar a cualquiera que haya alzado la voz en contra de su plan de recortes (comenzando por TVE, que, gracias al enésimo decretazo de Rajoy, pasará a convertirse, muy pronto, en un altavoz más para poder seguir con la propaganda derechista).

A este ritmo, en un par de meses, comenzaremos a oír locuciones en nuestras ciudades explicándonos por qué debemos respetar a nuestro amado lider (si esta combinación de palabras te resulta familiar y no sabes el motivo, déjame refrescarte la memoria, es cómo el pueblo de Corea del Norte se refiere a su dictador gobernante). 

No olvidemos casos como el de Laura Gómez, que algunos ya consideran el primer caso de detención política (cosa que no es descartable viendo de qué se la acusa), o las claras amenazas hacia cualquier tipo de manifestación o intento de acampada el próximo fin de semana.

Si en las próximas fechas no nos hacemos oír (y ya necesitamos que se nos oiga más allá de nuestras fronteras si no queremos que esto vaya a más), estaremos dejando la veda abierta a que prosiga este lento (pero efectivo a la larga, sin duda) lavado de cerebros, destinado a crear una nueva generación de ovejas bienpensantes que sólo se limiten a repetir la propaganda que ha llegado hasta sus oídos.

Si perdemos nuestra capacidad de crítica como sociedad, daremos un gigantesco paso atrás del que tardaremos demasiado tiempo en recuperarnos...

lunes, 7 de mayo de 2012

Un sueño para España

Para mí, no sería otro que el de una auténtica democracia. Y me valgo de los dos ejemplos más recientes que hemos tenido. La elección de Hollande en Francia (con tan solo un 51'7% de los votos) y la catástrofe electoral griega.

Me explico, la ajustadísima victoria de Hollande en el país galo es la demostración de que disfrutan de una democracia en un perfecto estado de salud. El margen es tan sumamente estrecho que garantiza a su sociedad que durante los próximos cinco años, su nuevo presidente no podrá radicalizarse en sus preferencias políticas (es importante precisar que creo, firmemente, que ninguna política es buena si no hay un contrapeso que la frene, a las pruebas me remito). Es perfecto, porque da muestra de que los resultados de la primera ronda no tienen relación con los de la segunda. Ha habido votantes de centro y derecha que han optado por votar al candidato socialista cuando han visto limitadas sus opciones a únicamente estos dos candidatos.



Por el lado griego, al margen del escándalo mediático del partido neonazi (Amanecer Dorado) que se ha hecho con un 7% de los votos, el resultado es un espejo en el que quizá, un día, podremos mirarnos como electorado. Estos comicios han resultado en la caída de los dos grandes partidos griegos. Un sistema bipartidista que llevaba alternándose en el poder 38 años, y que ahora ha saltado por los aires. Han tenido que pasar 3 años de muchísima presión social y muchísimos recortes, pero al final, los griegos han dicho basta, y han castigado a todos aquellos que durante años se  han dedicado a castigar a esta nación, tanto desde dentro como desde fuera.

Ambas cosas son una utopía en España. La caída del bipartidismo no parece cercana (desde luego no en los próximos 4 años, y seguramente tampoco en los próximos 10) y por tanto la evolución de una conciencia democrática es poco menos que un sueño americano. Es una de las recetas imprescindibles para que la sociedad se modernice. Alternar en el poder a los dos partidos de siempre hace que la sociedad se enquiste. Faltan ideas frescas, nuevos horizontes, y especialmente, nuevos rostros que indiquen la dirección a seguir en el futuro. No es de recibo que sigamos siendo gobernados por prácticamente las mismas caras que llevamos viendo treinta años en nuestros televisores.



Quizá, involuntariamente, esta falta de renovación política que tenemos en nuestro país es la demostración de que, España, como sociedad, tiene miedo a avanzar. Miedo a lo desconocido, quizá. Un temor que está permitiendo que con cada gobierno veamos extremos cada vez más radicales dentro de una política en la que, los de siempre, saben que no hay ninguna amenaza que pueda poner en peligro la alternancia establecida.

La conciencia colectiva del 15-M ha madurado durante este año, pero lejos de apretar las tuercas a nuestros políticos, se ha ido alejando poco a poco de las premisas iniciales para convertirse en una especie de movimiento salvador del mundo. Quizá, el próximo 12 de mayo, la sociedad se reencuentre con esas premisas iniciales, y entonces, quizá, y sólo quizá, puede que descubramos que es posible que la sociedad avance para intentar engancharse a un tren de Europa que cada vez está más lejos (y no tiene intención de detenerse).



viernes, 4 de mayo de 2012

Nos hace falta un buen par de hostias

España es, sin género de duda, de los pocos países occidentales en los que uno, con el suficiente poder, puede hacer lo que quiera y aun así establecerse por encima de la ley. Casos y ejemplos hay a patadas, desde el reciente intento de Urdangarín por alcanzar un pacto con el fiscal, a los constantes puestos de trabajo a ex-presidentes  y ex-ministros en compañías en las que ellos mismos participaron durante su mandato.

En nuestro caso, y como siempre, hemos conseguido darle una vuelta de tuerca todavía mayor. Las mentiras son el camino al poder, como ha demostrado el Partido Popular. El silencio, es el camino al "respeto", como ha demostrado la Casa Real con el safari del Rey (si su accidente nunca hubiera tenido lugar, jamás lo hubiéramos sabido). Las tramas de corrupción son el camino al enriquecimiento exprés. Y si algún juez intenta ir tan lejos como para llegar a poder acusar a alguno, será ajusticiado de una manera muy similar a la de Baltasar Garzón.

La desfachatez es el camino a la manipulación. La buena de Esperanza Aguirre, la lideresa, es una experta en estas lides, capaz de decir, como quien cuenta una anécdota entre amigos, que ha encontrado "partidas maravillosas para recortar". A nadie parece importarle lo suficiente.


Al final, me doy cuenta de que el apelativo de los Indignados al 15-M le viene como anillo al dedo. Es la definición perfecta del español medio. Nos indignamos, sí, mucho. Diantres, si hicieramos un mundial de indigación, España lo ganaría de calle en. cada. edición. Somos el ejemplo más ilustre de aquel dicho de Por la boca muere el pez. Mucho hablar, pero nadie propone acciones. Y claro, las cosas que no se escriben en papel terminan por olvidarse.

Así se explica que, cuatro años después, en las siguientes elecciones, tanto PP como PSOE vuelvan a llegar al poder. Va a dar igual qué partido lo haga, porque lo cierto es que ambos llevan un registro lo suficientemente lamentable como para asegurarse de que, en ningún otro país, volverían a gobernar, por lo menos, hasta que el resto de partidos tuvieran un registro igualmente malo.

No es que seamos inocentes, ni siquiera tontos. No, es mucho menos que eso. La Guerra Civil Española es lo más parecido que tenemos a las dos guerras mundiales que ha vivido el resto del mundo. Al final, la conclusión, es que nuestros padres tenían razón sobre nuestra educación. 

A la sociedad española le hace falta un buen par de hostias, pero de las que no se bendicen. Sólo así (con la ausencia de dos experiencias tan traumáticas como las guerras mundiales) se puede entender que nuestra sociedad haya evolucionado de una manera tan diferente al resto de las europeas. Aquí nos hemos quedado con el cuento de que Pedro sigue diciendo que viene el lobo. 



Por desgracia, seguimos esperando a que llegue.

jueves, 3 de mayo de 2012

Tú, enemigo del Estado

Hoy la policía, rememorando tiempos pasados, ha hecho público que una unidad de élite investiga a los líderes del 15-M. Antes de meternos en el meollo del asunto, recordemos la imagen que dio la vuelta al mundo la última vez que nuestras fuerzas de seguridad decidieron perseguir a un movimiento sin líderes...

"Hemos desmantelado Anonymous". Así, con dos bemoles, que no se diga.
 Dicho esto, la persecución que el Estado está llevando a cabo contra el movimiento 15-M empieza a ser digna de estudio. Un movimiento pacífico que está siendo equiparado a actividades terroristas, y una campaña de desprestigio y temor civil que parece más propia de un sistema dictatorial que de la supuesta sociedad democrática en la que vivimos.

Cercar al 15-M es como ponerle puertas al campo. Es como exhibir la máscara de Anonymous ante todo el planeta, y decir, con toda la ignorancia del mundo, que se ha descabezado a Anonymous. Es de un ridículo supremo. Pero no es eso lo que más me preocupa. Lo que de verdad me importa es la criminalización de la sociedad. A día de hoy, cualquier persona, hasta por sentarse en una calle pacíficamente comete un delito de resistencia a la autoridad.

Vivimos en un país en el que, poco a poco, se está intentando establecer una policía del pensamiento que es terriblemente peligrosa para el buen salud de la sociedad, y muy especialmente, de la democracia. No se puede criminalizar a la sociedad, ni a cualquier persona que no esté de acuerdo con la gestión de este gobierno. Simplemente, no es de recibo. No es propio de un país moderno que aspira a formar parte de la Europa del siglo XXI.



Estamos, a este ritmo, a un paso de la restauración del garrote vil, la Inquisición y la caza de brujas más despiadada contra todos aquellos, de cualquier estamento, que osen alzar una voz discordante contra el Estado.

Convertir, potencialmente, a toda la sociedad en enemigos del Estado es el equivalente a aquella vieja amenaza "O estas conmigo, o estás contra mí". Mi particular consejo para los avispados que nos investigan, es que el 12M asistan a las plazas. Allí estarán todos los líderes. De hecho, absolutamente todos, desde el señor de 80 años al niño de 15. Todos lo son, porque nadie lo es.

¿Seguro que no tienes ningún motivo para asistir a las manifestaciones del 12 de mayo? Si dicen que eres su enemigo, por lo menos, descubre que no estás sólo/a.


miércoles, 2 de mayo de 2012

Cuando todo fracasa

Fracasa la política de recortes, fracasa la percepción de España en el mundo (especialmente si tenemos en cuenta las últimas expropiaciones y cómo va subiendo la prima de riesgo lenta, pero firmemente).

Fracasa el respeto a la sociedad, escuchando a nuestros políticos decir todo tipo de tropelías (como ha hecho Esperanza Aguirre esta mañana en la SER), y así podría seguir hasta el infinito. Es difícil tener la sensación de que algo se esté haciendo bien en nuestro país. La crispación social no ayuda. Mientras unos prometen rebeliones día sí y día también hasta que esto cambie, los otros amenazan con seguir con sus recortes y atacan a los socialistas por querer destruir España.

Es uno de esos casos de "entre todos la mataron, y ella sola se murió", que nos condena, como sociedad, a ver alejarse el vagón de la Europa del siglo XXI a pasos agigantados. Mientras nos venden la moto de que restar es sumar, nos quejamos de lo que hacen los demás (en ambas direcciones) y nos preocupamos más de criticar al prójimo que de mirarnos al ombligo.




Estamos gobernados por un atajo de incompetentes (según uno) o por los salvadores de nuestro país (según otros). La historia de siempre, sólo cambia el collar, pero el perro es siempre el mismo, y las historias también. Y cuando todo fracasa, hasta los más honrados se convierten en ladrones; la represión sólo crea más crispación, y seguir restando sigue sin conseguir que sumemos algo.

En medio de todo esto, no puedo evitar pensar, con preocupación, que el día menos pensado alguien va a perder los papeles, pero de verdad; y nos vamos a lamentar como nunca antes hayamos hecho. España es una olla a presión, y el día que explote, quizá hasta añoremos con positiva nostalgia los días de la Guerra Civil. Tenemos la receta ideal para que en cualquier momento estalle un conflicto bélico en nuestro país, rojos contra azules, peperos contra socialistas, llamadlo como queráis, que sólo servirá para mandarnos todavía más atrás y pasar de ser la cola de Europa a ser el punto más al norte de África.


Mientras las ratas desvalijan el barco, los que deberían estar al timón (políticos) y remando en la misma dirección (sociedad), están más preocupados por crear divisiones sociales y seguir asegurando la riqueza de los de arriba, que del futuro de nuestro país. Un futuro que está cada día más negro que nunca. 

El tren de Europa se aleja (si es que alguna vez llegó a estar cerca), y con él las expectativas de poder ser parte del primer mundo. Pero nosotros a lo nuestro, a discutir sobre el Barça y el Madrid. Sobre los rojos socialistas y los sindicatos, o la Iglesia y la ultraderecha. Que Pedro siga diciendo que viene el lobo, que hasta que el rebaño no sea devorado por completo, no nos lo creeremos, ni nos importará.

martes, 1 de mayo de 2012

Ladran Sancho, luego cabalgamos

Esta mañana me ha sorprendido ver que uno de los Trending Topics de Twitter era #NOatomarlacalle, auspiciado por el diario La Razón (ese panfleto de ultraderecha que no duda en atacar a quien haga falta ni en deformar la realidad según sea necesario). Huelga decir que una inmensa mayoría de los tweets eran de personas que no estaban conformes con la hipocresía de este medio.

El tweet de La Razón animando a hacer TT #noatomarlacalle
Una campaña de desprestigio tan grande como la que intenta este diario sólo tiene un posible significado: están aterrorizados. No hay que perderse su especial La amenaza del mayo español en el que no se escatiman calificativos para prácticamente nadie (incluyendo al 15-M al que califican de payasos).
Es la constatación de que la ultraderecha de siempre está en horas bajas. Aunque sigue habiendo muchos jóvenes en la ultraderecha más radical de este país (algo que sinceramente escapa a mi comprensión y debería ser caso de estudio entre muchos expertos en política), lo cierto es que poco a poco ese sabor a rancio de la España del siglo XIX se va desvaneciendo.

No olvidemos algunas de sus portadas más emblemáticas, clara prueba de que este sector de la sociedad vive completamente ajena a la realidad que les rodea:

Y así podríamos seguir ad infinitum... pero os ahorraré el esperpento, aunque tampoco dudéis en ver la portada de hoy.

La conclusión es que la ultraderecha arremete contra todo aquello que pueda poner en peligro el poder establecido. Para el 15-M, en este caso, es la constatación de que, si finalmente las manifestaciones son multitudinarias (que a buen seguro lo serán), los ataques de este panfleto van a ser todavía más duros y todavía más hirientes.

Así que el mensaje es claro: Ladran Sancho, luego cabalgamos. Si aquellos que defienden a los que están en el poder son capaces de insultar al 15-M para intentar impedir que haya adhesión social es porque el movimiento tiene mucho poder, probablemente más del que nosotros mismos imaginamos...