lunes, 25 de junio de 2012

Cuando la desesperación nos puede

Estamos desesperados. En todos los niveles, desde los políticos (unos preocupados porque no nos demos cuenta de todo lo que han robado, otros por tapar el esperpento), hasta las familias más humildes (cada vez oigo más historias de familias que deberían estar bien asentadas planteándose, muy seriamente, dejar España para poder buscar la estabilidad en otros lugares.

No es una mala solución, visto lo visto. En un entorno que es cada vez más hostil hacia la clase obrera y en un sistema financiero que poco a poco se encierra cada vez más en la élite (aquí ya sólo quiebran los de abajo, a los de arriba se les recapitaliza; a costa de los de abajo, para más ironía). Pero si escuchamos a los entendidos, aquellos partidarios de que este es un signo de debilidad del actual modelo económico, la solución no sería emigrar, ya que sólo estaríamos retrasando lo inevitable.

La solución pasa por cada uno de nosotros, desde el nivel más básico de la sociedad. La solución pasa por ayudarse mutuamente. Dejar de mirar con desprecio al que cobra (o al que está parado, según la situación del observador) y pasar a extender los puentes que nuestra sociedad debía haber extendido décadas atrás.

La solución pasa por participar más en la vida política española, lejos de idealismos preformados y de patrones basados en el desconocimiento (no apoyes al PP o al PSOE simplemente porque eso sea lo que has oído a lo largo de tu vida; hazlo, si quieres, pero con tus propios fundamentos, sin ser loro de las ideas de otros, que nunca podrán ser al 100% las tuyas).

La solución pasa por ser creativo. Es posible reactivar la economía, sí, y el empleo. Es posible que haya emprendedores ahí fuera que ni siquiera saben que lo son porque siempre se les ha dicho que eso no es lo suyo.

La solución pasa por dejar de pegarnos patadas entre nosotros (la clase baja) para dársela a los de arriba. Como hicieron en Islandia (dónde encarcelaron a los responsables de su crisis), rehaciendo la sociedad para ayudar a la sociedad... Para convertirse en la envidia de esa Europa que quiere ser como el pequeño país nórdico y no puede porque está atada por el neoliberalismo.

Un cambio así es posible, porque el pueblo (somos el 99%, recordad) es el que tiene su destino en sus manos. Pero para eso, quizá haya que seguir durmiendo, esperando a que la desesperación termine de empujarnos al precipio...

¿O no?

viernes, 22 de junio de 2012

Carta abierta a la sociedad española

Estimados españoles,
Me dirijo a vosotros, siendo consciente de que no soy más que otra voz en una multitud exasperantemente silenciosa, pero no puedo evitar preguntarme si realmente existe algo a lo que denominar sociedad española ahí fuera.

Hemos pasado por una guerra civil, una dictadura, una transición democrática... y, por si no fuera suficiente, aderezado con terrorismo y violencia callejera. Uno pensaría, fundadamente (digo yo) que tanta violencia y represión haría que la sociedad fuese especialmente sensible ante las injusticias y la realidad decadente que nos rodea. Basta escuchar a nuestros mayores hablar de las penurias por las que tuvieron que pasar para poder alimentarse en la post-guerra, o a nuestros padres para entender las tropelías que tuvieron que soportar durante la dictadura franquista, para darse cuenta de que el pueblo español (al igual que muchísimos otros) ha pasado por etapas realmente pavorosas.

Y sin embargo, al levantar la cabeza hacia mi alrededor, me encuentro con una sociedad con la que me es cada día más difícil identificarme. En 2006, tuve la fortuna (o no, según se mire) de comenzar a trabajar en Alemania, durante un año y medio (por cierto, la señora Merkel ya era canciller de los teutones en aquella época). Una de las cosas que mejor recuerdo fue el tratamiento que los germanos dan a la época más oscura de su país, el nazismo. Hacen constantemente parodias de Adolf Hitler y de aquella época. Reconozco que al principio pensé que era una reacción extraña, hasta que me hicieron entender que una de las mejores formas de superar algo tan terrible, es precisamente por medio del humor.

Esta fue una de las canciones que salió en aquella época, ridiculizando al Führer, y que fue bastante popular durante el verano alemán. También hubo una película (de las muchas que se hacen constantemente) en el cine, pero no recuerdo el título (a pesar de que fui a verla instado por mis compañeros de trabajo). También la podéis escuchar en inglés.


Allí fue cuando comencé a darme cuenta de lo diferente que es España al resto de países que nos rodean. Mis compañeros daban por hecho que en España también debíamos satirizar a Franco. ¿Alguien puede decirme cuantas parodias sobre la dictadura hemos hecho en nuestro país desde el año 2000?...

Quizá no somos una sociedad tan madura como queremos creer, si, casi cuarenta años después, aun seguimos sin poder hablar de nuestro dictador como lo que fue (incluso hay quien todavía se niega a llamarlo tal).

Después podríamos hablar también de la inmigración. Esa "lacra" que nos quita puestos de trabajo en 2012, pero que en 2006 era el auténtico motor de la economía española (nadie quería trabajar en el campo, salvo ellos, y encima por cuatro duros) y también símbolo de la opulencia que creíamos tener (¿quién no tenía, estando hipotecado hasta las cejas, a una criada sudamericana en la casa?). Mientras en España nos adaptamos según sopla el viento, en Francia, por ejemplo, la población de color en la periferia norte de París es tan mayoritaria que uno no sabría decir si se encuentra en Europa o en Ciudad del Cabo. Lo más sorprendente, es que allí son de barrenderos a ejecutivos, están perfectamente integrados en la sociedad, y nadie mira a una persona de color con extrañeza (hoy en día pasa menos en nuestro país, todo hay que decirlo). En el momento en el que la modernidad (es decir, cuando explotó la burbuja) ya no nos interesaba, comenzamos a lanzar piedras contra los inmigrantes... Ésa es España.

Tampoco me gustaría olvidarme del trabajo. Ni de los mileuristas. En plena burbuja inmobiliaria, mirábamos con lástima a las personas que ganaban 900 euros. Y les preguntábamos, ¿pero podéis vivir con eso?. Hoy, a esas mismas personas que siguen ganando 900 euros, les envidiamos y odiamos por vivir por encima de nuestras ayudas. Y sin embargo, los culpables fuimos nosotros. Todos. Desde los bancos que nos robaron, hasta los descerebrados que creyeron asumible una hipoteca a 50 años pagando 2000€ mensuales. Fuimos tan cretinos y tan ladrones como aquellos a los que, años después, acusamos de habernos engañado... (hay excepciones, pero todos nos entendemos en este punto).

Las huelgas y manifestaciones son algo muy serio en Francia. Recuerdo la primera huelga de transporte de la que fui testigo en el país galo, en 2007. Pensé, ingenuo de mí, que la cosa no sería muy preocupante y que no se notaría mucho... Nada más lejos de la verdad, la huelga se extendió durante casi una semana y paralizó grandes regiones del país.

Los españoles, por contra, cuando llega una huelga, optamos, básicamente por tres vías:

  1. ¿Huelga? Llámelo ¡DÍA DE DESCANSO!
  2. Los sindicatos son unos oportunistas, que les den, yo no voy.
  3. Mi trabajo es más importante que vuestra penuria, que os den.
Y pensar en una huelga que dure dos días (ya no una semana) provocaría una carcajada tan gigantesca que se nos escucharía hasta en Alfa Centauri. Así somos los españoles, esa sociedad competitiva a la cabeza de Europa... (esto es ironía).

Ah, los políticos, no se me puede olvidar nuestra clase predilecta. Esa que nos retrata a la perfección. Caraduras, despreocupados, y conscientes de que lo que hagan hoy, será olvidado mañana. Es la descripción perfecta de un inmenso grueso de nuestra sociedad. ¿Que los mineros se manifiestan? ¡Que se jodan! ¡Ellos no hicieron nada cuando yo lo pasé mal! Y a base de rencores y envidias (algo en lo que somos campeones del mundo permanentemente) nos destruimos mutuamente. Ríanse ustedes de la unión proletaria, aquí nos la pasamos por el arco del triunfo diariamente con tal de poder poner el pie por encima de la cabeza del prójimo.

Eso sin hablar de la "conciencia política" de este país. Que, si bien empieza a tomar forma entre los más jóvenes (como demuestran los últimos sondeos de las elecciones más recientes), sigue siendo en realidad fanátismo político. Obreros que son de derechas y defienden a ultranza al partido que no les defiende son uno de los grandes buques insignia de nuestra sociedad.

Y todo esto aderezado con el desprecio a los demás. ¿Que surge un movimiento llamado 15M que pide una democracia real...? Ya aparecerá alguien (seguro que recuerdan quién) para decir que se trata de un "poblado chabolista". ¡Por pedir una democracia de verdad! Es decir, por pedir algo para el bien de toda la sociedad española. Y así, suma y sigue hasta el infinito. ¿Que alguien propone una idea y yo no soy el centro de atención? ¡A por él!

Llegados a este punto, me doy cuenta de que en realidad, no me estoy dirigiendo a una sociedad. Somos una nación, sí, todos españoles, también. Pero del trabajo en grupo, del bien común, y de mirar hacia adelante en beneficio de todos no queremos oír ni hablar. Es más fácil (y divertido, al parecer) destruir y ralentizar a todo el mundo para que nadie pueda estar menos jodido que nosotros.

¿Por qué se ofrecen trabajos por 400€ brutos/mes? Porque si no lo aceptas eres un vago. Nada de sueldos dignos, nada de luchar por los derechos de los de abajo. Que va, es mejor coger los dardos y atacar a los demás... Y bajo ese concepto se escuchan salvajadas como "es mejor un esclavo en el trabajo que un señor en el paro". La consecución máxima de la destrucción del valor de uno mismo.

Me preocupa la crisis, me preocupa la realidad que nos rodea, pero por encima de todo, me preocupa que desde hace muchos años, el concepto de sociedad le fue arrebatado a los españoles, y nosotros, voluntariamente, hemos estado aplaudiendo con las orejas desde aquel entonces...

Sociedad española, si estás ahí, hazte oír, porque yo, no te encuentro.

jueves, 21 de junio de 2012

Cuando sentarse y levantar las manos no es suficiente

Seamos francos, esta idílica idea de que sentarse en una plaza y levantar las manos va a cambiar el mundo no funciona. Es lógico, por otra parte, porque es algo que no molesta a nadie. Es más, queda hasta simpático y dista mucho de ser algo que preocupe a nadie.

Tampoco estoy diciendo que haya que recurrir a la violencia y, ni mucho menos, al extremo de los lanzamisiles caseros que han utilizado algunos mineros en las pasadas jornadas. Pero la realidad, es que para conseguir resultados hay que presionar.

Si dejamos a un lado la violencia, ¿qué nos queda? Pues una escala de grises en las que es posible moverse hacia el gris oscuro casi negro sin llegar a la violencia. El pacifismo absoluto, aunque simpático, no conduce a nada realmente productivo.

Es necesario ejercer presión social de una manera contundente. Me sorprende que a estas alturas, las manifestaciones sigan siendo algo esporádico y más bien anecdótico, cuando sirven como receta para desestabilizar a los mercados por medio de la inseguridad. Sí, señores, necesitamos salir más a la calle, necesitamos hacer huelga, y necesitamos, sobretodo, echarle valor a esta situación.

La clave para comenzar a conseguir resultados es desestabilizar el mundo que nos rodea. Nosotros mismos somos los primeros que podemos disparar nuestra prima de riesgo. ¡Estás loco!, diréis algunos, pero lo cierto es que esa desconfianza es la manera más efectiva de presionar al Gobierno hasta expulsarlo del poder.

Existe un dicho popular, que viene a decir que lo importante es que hablen de ti, para bien o para mal, pero que hablen. Bueno, pues en nuestro caso, los españoles somos extraordinariamente brillantes en conseguir que no hablen de nosotros (de nuestra prima de riesgo sí, pero de nuestra sociedad, ni pío). Hay que dar que hablar. Hay que comenzar a dejar de mirarnos el ombligo para comenzar a hablar con quien nos rodea y a proponer y actuar en vez de discutir.

Voy a tomar el caso de #resistenciaminera como el ejemplo más reciente. Si bien ha habido casos de violencia y de medidas muy discutibles en el colectivo (que han ocasionado hasta accidentes), algo que es encomiable e innegable, es la persistencia de estos hombres y mujeres por hacerse oír. Comenzaron en el norte de España, y ante la falta de resultados, están dispuestos a trasladar sus protestas hasta Madrid a través de la llamada "Marcha Negra". El resto de la sociedad, para sorpresa mayúscula nuestra, les mira o bien con indiferencia, o bien argumentando "¿Dónde estaban ellos cuando yo estaba jodido?", convirtiéndose en cómplices de aquello de lo que dicen renegar.

Es la hora de dejar de sentarse y de levantar las manos, para ponernos en pie, dejar de comportarnos como críos señalando con el dedo acusador y de mirar para el futuro.

Eso, claro, siempre que de verdad queramos un futuro diferente a este para nuestros hijos y para los que nos rodean. Si no, podemos seguir dando palmas en la plaza y cantando Libertad, que eso por lo menos nos hace salir en la tele (esto es ironía, por si no ha quedado claro).

lunes, 18 de junio de 2012

Analizando un 15-M difuminado

Esta viene a ser la crónica de uno de esos fugaces romances de verano que calan hondo durante esas fechas, pero después es rápidamente olvidado. En este caso, el romance ha sido de algo más de un año y nos ha dejado un mensaje de fondo de lo más interesante.

Sin embargo, echando la vista atrás, es fácil percibir en la sociedad que el 15-M se ha ido difuminando poco a poco. De él (o gracias a él) nos han quedado movimientos ciudadanos reforzados (como la PAH, que ya existía antes del movimiento) o iniciativas que capturaban acertadamente (a mi entender) el espíritu original del movimiento y que han sabido reorientarse en pos de un objetivo tangible para la sociedad, como 15MpaRato. Son estas iniciativas (por sólo mencionar algunas) las que realmente han sabido captar la atención de una sociedad en la que el movimiento como sí se va difuminando con cada día que pasa.

Imagen de la iniciativa 15MpaRato


Es una suerte de semilla primigenia (algo que ya algunos valientes aventuraban en el verano del año pasado) que se ha ido transformando en un cúmulo de iniciativas cuyos objetivos son de percepción mucho más comprensible para el grueso de la sociedad, y por tanto, propensos a recibir mucho más apoyo de la misma (como bien demuestra el hecho de que 15MpaRato consiguiese reunir el dinero necesario en menos de 24 horas a través de la plataforma de crowdfunding goteo.org, o la PAH en convocatorias para detener desahucios con una respuesta simplemente admirable).

Si preguntásemos a la sociedad, pocos sabrían decir qué es a día de hoy el 15M. Alguno seguirá nombrando a Democracia Real Ya (no confundir con la asociación del mismo nombre, que ha pretendido instrumentalizar el nombre de la anterior para hacerse con un protagonismo que, si bien puede ser necesario, peca en fondo, forma y maneras en exceso como para considerarse legítimo), quizá a Toma La Plaza... y poco más. Desde luego, para los que hemos seguido el movimiento hay mucho más (Asambleas, Agora Sol Radio, N-1...) pero a un nivel más underground. En este campo, es digno de mención la encomiable labor de 15M.cc en su trabajo por documentar las opiniones y lo sucedido en el movimiento desde un punto de vista objetivo, así como servir de paraguas para otras iniciativas no menos interesantes, y la ya famosa 15Mpedia.

Logo de la 15Mpedia

En definitiva, el movimiento en sí es difícil que vuelva a ser lo que fue en mayo de 2011, por motivos ya amplíamente explicados en este blog y que no necesitan ser repetidos hasta la saciedad. Ha servido para auspiciar, sin embargo, no un cambio de percepción en la sociedad (ese espíritu siempre estuvo ahí, pero muchos creíamos estar solos en esa línea de pensamiento) si no de implicación contra esas situaciones que nos indignan.

Si algo podemos sacar en claro del movimiento, es que las propuestas con objetivos claros y tangibles (como los aquí mencionados) tienen una mejor percepción y aceptación para la sociedad (son mucho más sencillos de asimilar que un utópico y abstracto "vamos a reformar el mundo"), y haríamos bien en centrar nuestros esfuerzos en esa dirección.

Ya lo dijo Machado, Caminante no hay camino, se hace camino al andar, y de eso se trata, de hacer ese camino paso a paso. ¿El resultado final? El tiempo lo dirá. Sin pretensión de ser grandilocuentes (que fue, probablemente, uno de los primeros fallos para que el 15-M comenzará a difuminarse dentro de la percepción de la sociedad española).

La democracia de los cobardes

El perfil del votante de derechas en nuestro país es, por lo general, el siguiente: católico, de escasa (o nula) formación educativa y caracterizado por una capacidad de despreciar a los demás inusitada.
El perfil del votante de izquierdas (entendemos por izquierdas PSOE en este caso, aunque la política sea bastante más complicada que PPSOE...) no dista mucho del anterior, de nuevo, de escasa formación educativa, no necesariamente católico, y también caracterizado por una capacidad de despreciar a los demás (los de derechas) inusitada. Si miramos más allá de estos partidos, descubrimos que tanto IU como UPyD acumulan votos de votantes con un mayor nivel educativo. (A partir de aquí cada cual que saque sus propias conclusiones al respecto).

Debo reconocer que he leído con bastante agrado esta entrevista a Julio Anguita, que para muchos autoproclamados "demócratas" es un "¡COMUNISTA!" y por tanto no merece ser escuchado. Y aunque me esperaba la reacción de cierta parte de la Twittersfera, no puedo negar que esta es la realidad que asola España. 

Ésta es la democracia de los cobardes. La democracia que insulta a quien proponga ideas que nunca antes han sido escuchadas, incluso si es para defender al pueblo. La democracia que vilipendia el honor de las personas (incluso de los propios votantes) para beneficio de unos pocos. 

La democracia que ha logrado que el pueblo español se dé de tortas mutuamente mientras proclaman un amor ciego, vísceral, y casi sectario, a unas iniciales de un partido político (sea el que sea) sin lograr mirar más allá de la realidad que ha sido convenientemente puesta ante sus ojos para realzar los valores que interesen al partido de turno.

Es como Matrix, pero a lo real, y con el agravante de que los españoles aceptamos esta realidad tan ricamente, como corderitos que van al matadero.

En España hace falta un cambio profundo, sí, pero ya no sólo de la democracia, si no de la sociedad (que en un gran porcentaje, peca de ignorancia política a gran escala) y de la moral. La moral que hace que gritemos "¡qué hijos de puta son los que nos gobiernan!" al tiempo que añadimos "¡pero son nuestros hijos de puta! ¡No los vuestros".

Y así, paso a paso, vamos dando lugar a salvajadas como la Ley Sinde o a estar en la lista de países que Google considera censores (junto a potencias occidentales como China, Etiopía, Myanmar...). 

Y lo más grave, a salvajadas como estar dispuestos a seguir revolcándonos en el barro con tal de que los demás no puedan colgarse una medalla.

Esta es la España que realmente tiene que ser intervenida. La de la estupidez supina.

jueves, 7 de junio de 2012

Los programas electorales de los franceses


Han llegado a mis manos los programas electorales (con motivo de las elecciones legislativas en Francia) de los candidatos del Partido Socialista Francés y el Partido Radical de Izquierda (es decir, izquierda y ultraizquierda) y el de los candidatos de la UMP y El Nuevo Centro (centro y derecha) para la alcaldía de Versalles (que ostentan actualmente, si no estoy equivocado, la alcaldía de dicho municipio).

El formato es diferente en cada caso simplemente por la disparidad de la presentación de ambos programas electorales. Mis disculpas por ello.

Vayamos por partes. La candidatura de izquierdas propone:
Educación / Juventud
Hacer de la juventud la gran prioridad de la próxima legislatura. (...)


Justicia social
Restablecer la justicia, y la justicia social (jubilación a los 60 años, igualdad salarial entre hombres y mujeres (...)) así como la justicia fiscal y territorial.


Desarrollar nuestros territorios
(..) Con una verdadera estrategia industrial: banco público de inversión, libreta de ahorro para industria (?), inversión en la investigación, formación de los asalariados. (...)


Europa
Reorientar Europa para ponerla al servicio del crecimiento (...)


Ejemplaridad del Estado
Moralizar la vida pública y hacer al estado imparcial (...) lucha contra los conflictos de interés y la corrupción, la independencia de la justicia y de los medios. 


Equilibrar las finanzas públicas para recuperar la soberanía frente a los mercados, con el compromiso de alcanzar el equilibrio de cuenta al final de la legislatura en 2017 (recordemos que las legislaturas en Francia son de 5 años).



Por su parte, el centro/derecha propone lo siguiente:
Reducción del déficit público
y de la presión fiscal.


Partidarios de una ley que vaya a lo esencial
y evite la multiplicación de normas. Defender la libertad de emprender, especialmente de PYMES y pequeños comercios que deben ser objeto de todas nuestras atenciones.


Defender la política familiar en todas sus dimensiones
reforzando las ayudas aportadas a las familias (jardines de infancia, ayudas a adultos con minusvalías). (Cabe mencionar aquí, que defienden la familia que se basa en la unión entre hombre y mujer, algo que viniendo de la derecha, no es sorprendente, por otro lado).

Consideramos una obligación moral la solidaridad hacia los más necesitados entre nosotros
Ancianos, enfermos o minusválidos. En contra de la eutanasia y a favor de tratamientos paliativos.


Promover una acción social concreta y eficaz para luchar contra el desempleo
La búsqueda de soluciones pasa por un dispositivo de reinserción y formación. Nuestros esfuerzos se concentrarán en la inserción de los jóvenes en la vida profesional.


La educación y la cultura son esenciales
para el éxito de la integración profesional y social de todos. (...)


Estamos unidos a Europa
(...) permitir una mejor coordinación de los intercambios económicos y flujos migratorios.


Promover el desarrollo económico y el empleo
Por medio de los bienes del territorio (...) 


Dar a la juventud los medios para labrar su futuro
defendiendo nuestra enseñanza pública  y privada y valorizando nuestras formaciones de enseñanza superior (...)


Mejorar los transportes existentes por una modernización de la red actual
(..) asegurar la fiabilidad de las instalaciones y la puntualidad del transporte público (...)


Desarrollar la oferta de viviendas
para permitir a todos, jóvenes, familias, hogares de ingresos reducidos, acceder a una vivienda. (...)


Asegurar la calidad de vida en nuestras localidades
(...)


Juzgad vosotros mismos, pero personalmente, si no me hubieran dicho de antemano quién había propuesto cada una de estas cosas, muy pocas, siguiendo a lo que estamos acostumbrados en España, hubieran terminado de manera clara en la derecha.

Fuentes: De Maziéres y This SaintJean

miércoles, 6 de junio de 2012

¿Seguimos dormidos?

Al hilo de lo sucedido hoy (para los que estéis viviendo debajo de una roca, desde el 15M se ha conseguido recaudar 19.000€ mediante aportaciones de la sociedad para iniciar una querella contra Rodrigo Rato), quería ahondar en algo que, aunque todos sabemos que esta ahí, no solemos comentar. Y es la realidad de las dos Españas.

Ya no hablo sólo de la evidente división entre la izquierda y la derecha (que es preocupante en cuanto a la sociedad en sí se refiere, no en lo relativo al debate político, que es siempre necesario y útil), si no de una diferencia mucho más profunda y preocupante.

España vive en un estado de enfrentamiento constante. Nacionalistas contra los no nacionalistas, la izquierda contra la derecha. Los sindicatos contra los políticos. Los bancos contra la sociedad. Los empresarios contra los trabajadores. Los catalanes contra los madrileños... y así podría seguir hasta el fin del mundo, sinceramente.

Pero, dejando al lado esta evidente fractura social que nadie se está molestando en reparar, la dolorosa realidad es que, probablemente fruto de todos estos conflictos, seguimos siendo una sociedad mayoritariamente dormida. La secuencia de recortes en Sanidad y Educación seguido del rescate de Bankia hubiera puesto en pie de guerra a la gran mayoría de países europeos (valga el ejemplo de Grecia y sus múltiples manifestaciones durante 2011 como consecuencia de los salvajes recortes que la troika impuso al país heleno).

Y así, llegamos al meollo del asunto, la sociedad sigue mayoritariamente dormida, y fruto de este constante conflicto social, nos encontramos con casos surrealistas como el de oposición al intento de llevar a Rodrigo Rato ante la justicia bajo el pretexto de que "no se ha hecho con los anteriores". Cuando terminamos dando carta blanca a los que nos roban para seguir haciéndolo bajo el pretexto de que otros, antes, no hicieron algo por detener a los que robaron en su momento, estamos poniendo la alfombra roja para que España siga repartiendo esperpento allá por donde sale a relucir su imagen.

Lo mismo se aplica ante la huelga general, animando a la gente a no participar bajo el pretexto de que los sindicatos en el pasado no nos han protegido. Bajo este mantra, es evidente que la dirección del barco seguirá siendo la misma.

Quizá el gran primer paso que necesitamos no es ya sólo desarrollar una mayor conciencia política y democrática, si no comenzar por curar una fragmentación social que es, en muchos aspectos, única en Europa.

Obreros dando de palos a otros obreros que se quejan de que a todos nos están robando. Fuera de nuestras fronteras, sería un número perfecto y memorable de los Monthy Python. Aquí, la cruda realidad de cada día.

lunes, 4 de junio de 2012

20 pasos para reconstruir España

Dado que (no sin razón) en ocasiones se me ha dicho que soy muy dado a criticar pero no tanto a proponer soluciones, he pensado que quizá sería buena idea compartir con vosotros mi idea sobre algunos de los pasos que España, como país y como sociedad, debería dar para salir del agujero en el que nos hemos metido tras la burbuja inmobiliaria y mirar hacia el futuro con una perspectiva más positiva.

Evidentemente, quién sabe si en realidad esto no sería la receta para un desastre perfecto... (los siguientes puntos no están organizados de ninguna manera especial):

Política/Sociedad:
-Eliminar el Sistema D'Hondt, y dar voz durante las elecciones a todos los partidos (desde la ultraizquierda a la ultraderecha) siempre y cuando no incumplan algún aspecto de la ley o hagan apología del terrorismo, nazismo, etc...
-Listas abiertas en todos los partidos.
-Separación real de la justicia y la política
-Actualización de la Constitución Española a la realidad de la España del siglo XXI. La Transición terminó hace décadas.
-Referéndum sobre la República y la Monarquía, desde un punto de vista objetivo por ambas partes y sin sentimentalismos absurdos.
-Declaración de España como un estado laico y aconfesional, desligado de la Iglesia Católica
-Limitación de sueldos a los cargos políticos
-Reducción de la cantidad de políticos en el territorio nacional de un 50%.


Trabajo/Vivienda:
-Aumentar la inversión en I+D+i, educación y sanidad. Mover el modelo económico de España del ladrillo a la ciencia y al conocimiento. 
-Eliminación de la reforma laboral con efecto inmediato.
-Aumentar el salario mínimo a 1.200€/mes
-Programa educativo para reorientar a todas las personas que tras la crisis de la construcción no podrán volver a trabajar en ese sector
-Alquiler de viviendas a un máximo del 30% de lo ganado por el alquilado (como sucede en Francia, aunque no siempre se aplique...)
-Dación en pago (de otro modo estaremos condenando a miles de familias a la pobreza extrema el resto de sus vidas).
-Abaratamiento del precio de la vivienda. 

Economía:
-Eliminación de los recortes a Educación y Sanidad.
-Limitación de los salarios de altos directivos de las empresas nacionales/multinacionales que hayan ejecutado un ERE en los últimos 5 años.
-Inhabilitación de los directores/altos cargos bancarios cuyas entidades hayan necesitado fondos públicos para ser rescatados
-Ayudas a PYMES, emprendedores y autónomos para fomentar la creación de empleo.
-Dejar caer a los bancos (del mismo modo que quiebran las empresas) para evitar ralentizar el crecimiento de la economía en otras áreas.