martes, 30 de abril de 2013

A España no le gusta la democracia

No nos andemos por las ramas con falsos adornos.

Seamos claros. Y honestos: a España no le gusta la democracia. De hecho, es muy posible que en los últimos 100 años nunca le haya llegado a gustar del todo... Basta con ver las noticias que nos inundan cada día, y especialmente, los comentarios que se vierten en ellas.

Los españoles somos gente de extremos, casi de fanatismos. Los aficionados del Real Madrid no soportan a los del Barcelona, y viceversa. Del mismo modo, los hooligans (se hacen llamar votantes, pero más adelante veremos que es un término increíblemente optimista si lo aplicamos en nuestro país) del PSOE desprecian a los del PP casi como si fuesen la reencarnación de Satanás, y viceversa.

Uno puede preguntarse de dónde viene tamaña sandez. Cómo es posible que en algo tan delicado actuemos como meros hinchas de fútbol que defienden ciegamente a su partido político... Y la respuesta es porque a España no le gusta la democracia.

Adolfo Suárez, Presidente del Gobierno (1976-1981)
Miremos nuestros medios de prensa. A cualquier persona no le llevará más de 2-3 minutos ver a qué partido apoyan. Todos ellos apoyan a los dos grandes. O PP, o PSOE. El simple hecho de que tengamos periódicos que se convierten en voceros de cada partido es un síntoma de un mal endémico mucho mayor. Perdimos nuestra conciencia política (si es que la llegamos a tener en algún momento) allá por la década de los años 20, o quizá antes... y ni la hemos recuperado ni, francamente, se la espera.

Desde la llegada de PP y PSOE a nuestras vidas, hemos permitido que políticos y medios hayan convertido a estos dos partidos no ya en dos gigantes de la política española, si no en los únicos partidos. Todo lo demás no existe.

Es irónico... Los aficionados al fútbol se quejan de que de 20 minutos de información deportiva, 15 estén dedicados íntegramente al Barcelona y al Real Madrid. Sin embargo, los ciudadanos españoles no tienen ningún inconveniente en que de 20 minutos de información política, 19:30 de ellos estén dedicados a PPSOE y los últimos 30 segundos simplemente a mencionar de pasada alguna noticia menor de otro partido.

Ni siquiera podemos decir que España sea un estado bipartidista. No, ni por asomo. Deja de ser el caso en el momento en el que tenemos un concepto tan sumamente ridículo como el del voto de castigo. 

El derecho a voto es el bien más valioso que la ciudadanía podría tener. En España lo ejercemos cada cuatro años. Y siempre con tres opciones en mente en una abrumadora mayoría de los casos: PP, PSOE o votar en blanco.

Leopoldo Calvo Sotelo, Presidente del Gobierno (1981-1982)
Es delirante que en aras de la democracia cerremos la puerta a todo lo que dicen otros partidos. No tenemos por qué estar de acuerdo con lo que diga un partido de extrema derecha (siempre y cuando no sea ilegal o delictivo, claro está), pero el hecho de que pueda existir uno, y tenga sus votantes, sería síntoma de democracia.

En nuestro país, todo lo que se sale de PP y PSOE no es una opción. Es lógico, es lo que hemos permitido con nuestro beneplácito durante décadas. Izquierda Unida, UPyD, Equo... todos son extravagancias políticas. Los partidos minoritarios.... Porque eso es lo que los medios nos han vendido.

En un país realmente democrático, Mariano Rajoy seguramente se hubiera enfrentado ya al menos a una moción de censura por incumplimiento de su programa electoral. Total y absoluto. En nuestro país ni siquiera se le ha planteado. Es más, en realidad no se le puede plantear. Porque los votantes de derechas, a pesar de estar en desacuerdo con el PP (que es, según las sagradas enseñanzas de la "democracia" de España el único partido de derechas) entienden que si Rajoy pierde el poder, sólo el PSOE puede gobernar.

Seamos francos. Los saqueos que contemplamos en nuestro país día sí y día también tienen nuestro beneplácito. Validamos el juego de nuestros políticos cada cuatro años al decirles que sólo nos interesa lo que hagan PP y PSOE y que seremos sus fervientes defensores.

Felipe Gónzalez, Presidente del Gobierno (1982-1996)
Nos insultamos mutuamente, nos atacamos, nos ridiculizamos (como ciudadanos) y todo para defender a un partido. A UN PARTIDO. No a unas ideas, o unos ideales, o una inclinación política. A unas siglas... como si les debiésemos algo.

En una auténtica democracia, se hablaría de otros partidos tanto como de PP y de PSOE. Se concienciaría a la ciudadanía a ejercer el voto responsable. El voto informado. Al partido que más se acerque a las ideas de cada uno (y no a las ideas que PP o PSOE digan que debemos tener porque hemos decidido ser sus hinchas).

A España no le gusta la democracia. Y no parece que vaya a gustarle en los años venideros...

Nota: las fotos de los Presidentes del Gobierno son simplemente ilustrativas para hacer el texto menos pesado a la vista. La Transición fue un período increíblemente delicado de nuestra historia que no debe ser olvidado, pero tampoco elevado a un altar como el modelo a seguir para el futuro.

1 comentario:

  1. Alex tremendo post, qué manera tan excelente de retratar nuestra no democracia.

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