viernes, 3 de mayo de 2013

El frío mundo de las editoriales, los medios, y la autopromoción del escritor

Dejo temporalmente a un lado el tema de la política sobre el que normalmente hablo en este blog, para hablar de mi experiencia intentando publicar mi novela de ciencia ficción, que es la primera obra del universo de ficción en el que he estado trabajando desde hace ya siete años.

Allá por 2011, cuando terminé la novela y la registré, me lancé a lo que todo escritor novel: intentar encontrar una editorial que quisiese publicar mi novela.

La búsqueda fue difícil (entre otras cosas porque en aquel año ya estábamos sumidos en una profunda crisis en nuestro país, de la que no parece que vayamos a salir) pero con un poco de dedicación encontré varias editoriales que prometían editar a escritores noveles siempre que el libro les pareciese adecuado.

En mi caso, muchas de las editoriales que contacté me dijeron que no estaban interesadas en el género (la ciencia ficción, y por consecuencia, el subgénero de la space opera son poco populares en España) o bien jamás contestaron a mi primer correo, o bien me hacían saber que estaban pasando por un momento muy delicado (esta fue la respuesta más común) y que apenas sí podían editar un par de libros al año, por lo que se veían obligados a declinar la posibilidad de editarme, ya que tenían el cupo cubierto.

Muchas de estas respuestas son lógicas, de esperar, y previsibles. El éxito no le viene a uno de la noche a la mañana. Son piedras con las que hay que encontrarse en el camino. Eso es lógico y es normal, aun más si tenemos en cuenta que la situación del país es la que es, lo que hace que incluso menos de nosotros podamos pensar en gastar dinero para comprar un libro (aunque el mercado digital parece seguir en auge desde 2011).

Las pequeñas editoriales...
Sin embargo, la sorpresa fue ver lo que me proponían las editoriales que  estaban interesadas en publicar mi libro. Fue en ese momento cuando entendí que para las editoriales pequeñas los escritores noveles parecen ser más una oportunidad de sacarse un dinero fácil, y quizá un pelotazo del que sacar más pasta, que una apuesta de futuro para intentar hacer crecer sus negocios.

Valgan dos ejemplos (omito los nombres de las editoriales, ya que no busco atacarlas, si no explicar lo que me encontré):
Por un lado, una editorial me ofreció publicar el libro en coedición, ya que la situación de la misma no les permitía editar tanto como desearían (es comprensible, desde luego)... el problema surge cuando me encuentro con que el presupuesto es de 4.550€ para una tirada de 800 ejemplares (en papel) y solamente me desglosan el beneficio para mí y el reparto del dinero.

Extracto del documento con el desglose del gasto y el beneficio.
Cabe destacar que en este caso, jamás recibí un análisis de la obra, ni ningún tipo de estudio de mercado, predicción o similar de cómo funcionarían las ventas, que promoción habría por parte de ellos y cuánto tiempo estimaban que podría llevar colocar los 800 ejemplares. En definitiva, sólo recibí la propuesta, en la que sí, los 6.080€ llaman la atención, desde luego, pero no dejan de ser un hipotético. Era, básicamente, un salto al vacío. Sin ningún tipo de garantía, es más, sin ni siquiera tener un análisis detallado de mi novela, más allá de un "nos parece buena y nos gustaría editarla".

El segundo caso hace aun más visible que en muchas de estas editoriales no se busca al autor como fuente de posibles ingresos en el futuro, si no como cliente al que cobrar y pegar el pelotazo a su costa si suena la campana...

Me ofrecen, de nuevo, coedición (aunque insisten en que en realidad no lo es, pero que no pueden hacer frente al proceso inicial de lanzar el libro), y me piden aportar de nuevo dinero de mi bolsillo. En este caso es una cantidad variable, pudiendo ser de hasta unos 2.000€. ¿Por qué? Muy sencillo. La editorial se compromete a editarme 100 libros. Esos 100 libros tienen que ser vendidos en la presentación. Todo lo que no venda debe ser pagado por el propio autor.

Es decir, si de 100 libros sólo vendes 10, te toca pagar el precio de 90 libros (a unos 20€, el cálculo es simple, 1.800€). Es, de nuevo, una inversión bastante arriesgada porque, una vez más, falta cualquier tipo de análisis o garantía de que me ofrecen esto porque confían en que la novela va a ser un éxito. No, nada de eso. Me dejan bien claro que normalmente en esas presentaciones los libros se suelen vender a conocidos y que lo importante es poder llevar a tanta gente conocida como sea posible.

El razonamiento es simple, y tiene sentido, pero es engañoso. No necesito una editorial para venderle mi libro a mis amigos. Ni una presentación. Y por supuesto, no me va a dar una imagen realista de cuál es la recepción de la novela en el público de verdad, el que no me conoce de nada.

El contrato que me presentan está lleno de pequeñas perlas en las que se hace evidente que el escritor es el que corre con el riesgo en todos los casos, y que el beneficio para el mismo será mínimo, mientras la editorial puede terminar haciéndose con grandes beneficios a costa de una inversión mínima...

Es decir... "si de esto que no sabemos si va a ser un éxito, salen series o películas, el 50% es para nosotros".  El porcentaje es como mínimo discutible (a fin de cuentas es el autor el que genera ese contenido)...

Los 100 ejemplares han de ser comprados por el autor en 7 días, o si no, a enfrentarse a  lo que la editorial considere necesario para efectuar el cobro.

Si se publica tu obra, el 10% será para tí. El 10% de 20 euros es 2€, los 18€ restantes, para la editorial.

En definitiva, mientras yo pongo el dinero para intentar presentar mi obra. Si la cosa sale bien, es la editorial la que se lleva la mayor parte del beneficio, y la que pega el pelotazo del año si mi obra sale en televisión o cine (que esto último, como todos sabemos, es altamente improbable en un gran número de casos, pero no deja de ser algo que llama la atención).

¿Y las grandes editoriales?
Si dejamos a un lado las pequeñas editoriales, tenemos a los grandes tiburones del sector. Ya se sabe: Planeta, Ediciones B, etcétera... De estas editoriales, el escritor novel se puede olvidar directamente. No sólo no contestan a ningún envío de obra, si no que dicen abiertamente que no se responde a envíos de obras no pedidos por ellos. Dicho de otro modo: las grandes editoriales no necesitan a los escritores noveles. Primero toca demostrar la valía de cada uno por otros derroteros.

¿Y los medios de prensa?
Por último tenemos los medios digitales. Casi todos ellos tienen una sección de cultura. Pocos hablan de escritores noveles, y de estos casos, el único en el que sí obtuve una respuesta positiva fue el blog Sin Tinta (de Fernando García) de El País, que publicó el correo que le envíe sobre mi novela junto al de otros dos escritores. En el resto de casos, o bien no recibí respuesta en ningún sentido, o bien un "lo miraremos y ya te responderemos" (más de un año después, sigue sin haber respuesta, y ya no la espero, evidentemente).

En resumen, el mundo de las editoriales es muy desagradecido con el escritor novel. Las grandes editoriales no quieren saber nada de nosotros, las pequeñas parecen más interesadas en sacarnos los cuartos que en intentar dar salida a los proyectos interesantes (una cosa es que te digan que tu obra no vale para ser publicada, o que sí; y otra muy diferente es que te intenten convencer con mensajes vagos de que sí, que la quieren publicar, pero que el dinero corre mayoritariamente por tu cuenta).


Parece que en estos tiempos que corren los únicos escritores noveles que pueden llegar a salir adelante son los famosos con acceso a medios y editoriales, mientras los demás, los anónimos, intentamos abrirnos paso en lugares como Amazon por nuestra cuenta y riesgo, o bien por medio de la distribución gratuita desde la propia página web del libro...

3 comentarios:

  1. interesante post, agradecido por contar tu experiencia. Me sorprende que no des el nombre de las editoriales que te hicieron las propuestas.
    Saludos,

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  2. Decidí no darlo simplemente por respeto. Que a mí me ofrecieran eso en su momento no quiere decir que a día de hoy lo sigan haciendo o que se lo ofrezca a todo el mundo.

    Y por otro lado, puede haber gente que sí esté dispuesta a gastarse ese dinero, así que en realidad nombrándolas no estaría haciendo un favor a nadie, me temo (ya que a fin de cuentas, al que no le guste un trato así, hará lo que yo, decir que no).

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  3. Te entiendo perfectamente. Lo único es que justamente los dos ejemplos que citas para mi rozan la usura y es posible que alguien que no esté metido en el mundillo presente su obra y se la metan doblada. Cierto que hay gente dispuesta a coeditar, y a mi me parece muy bien pero hay condiciones y condiciones.
    Saludos.

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